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By: Olivia Morales

La trata de personas se manifiesta en varias formas y se abarca una multitud de víctimas. Sin embargo, la sexualidad y la identificación de género de dicha víctima es usualmente presumida como heterosexual y cisgénero. Debido a la naturaleza sensible de la identificación de la sexualidad/el género, datos concretos sobre las víctimas de trata que son LGBTI+ son limitados, pues las víctimas tienen miedo sobre las repercusiones de revelar su identidad. Es sabido, sin embargo, que las personas LGBTIQ+, como resultado de su identidad, son doblemente vulnerables a las situaciones de la trata de personas. Las personas trans y non binarias son particularmente vulnerables a la explotación: las oportunidades de empleo son escasas para aquellas personas identificandas fuera del rango binario tradicional de género y los traficantes activamente lo saben. Por esta razón, muchos traficantes buscan específicamente víctimas trans y non binarias, pues saben que tienen pocas alternativas.  

Es importante tener este contexto cuando se trabaja con víctimas de trata, especialmente cuando se habla de las opciones disponibles para las víctimas después de la victimización. Ya es difícil dar el primer paso, el de buscar asistencia, la cual pone a la víctima en una posición vulnerable, al relatar todos los abusos y violaciones de derechos humanos que ha sufrido. Este proceso es mucho más complicado cuando se ven involucradas sexualidades diversas/género, pues los profesionales de la salud puede que no se encuentren sensibilizados con las realidades que las victimas LGBTIQ+ enfrentan. Por ejemplo, examinemos un caso hipotético de una persona trans quien era una víctima de trata de personas. Los estereotipos culturales predominantes y el estigma esencialmente relacionan el hecho de que sea una víctima de trata con su identificación de género, llevando a la hipersexualización y la culpabilización de la víctima. La mayoría de las veces, el personal de atención y los profesionales carecen de la capacitación adecuada y sensibilización para abordar estas víctimas, poniendolas en una situación que las hace vulnerable al lenguaje y comportamiento transfóbico.

Tomando todos los obstáculos que se enfrentan las víctimas de la trata de personas actualmente, ofrecemos algunas recomendaciones al pensar de las situaciones de la trata de personas:

  • No hay ninguna “víctima típica” de trata de personas; las víctimas son variadas, vienen de distintos contextos y necesitan servicios especializados acorde a estos. Trabajemos para combatir este tipo de pensamiento al enfrentar situaciones de trata.  
  • Presumir que todas las víctimas son heterosexuales o cisgéneros invisibiliza aquellas víctimas que se identifican fuera del espectro tradicional de la sexualidad y el género; tomemos las medidas necesarias para combatir este tipo de comportamiento heteronormativo. Se puede empezar con los pensamientos cotidianos para luego profundizar en áreas más complejas.
  • El estigma alrededor de las víctimas de la trata de personas LGBTIQ+ solo se enfrentará significativamente si, en el nivel individual, la gente habla abiertamente sobre los temas LGBTI+ de una manera digna y respetuosa. Intentemos desafiar la homofobia y la transfobia que enfrentamos en la vida y sus interacciones diarias.
  • Trabajemos para incorporar un lenguaje más inclusivo al hablar de las víctimas de trata de personas; usando los pronombres como elle/elles en vez de los pronombres que tienen que ver con el género. Esto permite a las víctimas trans y non binarias sentirse más cómodas y que sus casos están siendo tomados en serio.
  • A las personas especialistas en trata y migración: Consideren incluir presentaciones sobre las víctimas de trata LGBTIQ+ en sus capacitaciones, pues los servicios para atender a estas víctimas se diferencian de aquellos que se identifican dentro del espectro tradicional de la sexualidad y el género.

El comportamiento y pensamiento heteronormativo no van a desaparecer inmediatamente. Es un proceso largo y arduo y definitivamente no es lineal en progreso; sin embargo, si trabajamos para combatir estos comportamientos diariamente, habrá un cambio significativo en cómo vemos mundo y en como vemos a las víctimas de la trata de personas.