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By: Autor Invitado

Panamá, Costa Rica, República Dominicana: estos son solamente algunos de los países de la región de Centroamérica, Norteamérica y el Caribe en donde, desde el comienzo de la pandemia, grupos de personas migrantes han quedado varadas por causa de las restricciones de movilidad y el cierre de fronteras. Estas medidas, dictadas por los gobiernos nacionales con el objetivo de contener la propagación internacional de la enfermedad, afectaron tanto las migraciones transfronterizas hacia un país de destino como las de retorno a la comunidad de origen, pues ambas fueron interrumpidas u obstaculizadas. 

El escenario migratorio y las dinámicas que han caracterizado nuestra región durante los últimos meses ofrecen varios y distintos ejemplos de este fenómeno.

Mientras que en el primer caso, se trata de una migración en transito irregular hacia un país de destino en el  Norte de la region, los otros dos ejemplos se refieren a movimientos de retorno. Estos últimos no necesariamente son voluntarios, pues los impactos de la  pandemia fueron los factores desencadenantes para el  retorno a sus paises de  origen. La mayoria de las personas que retornaron, continuan retornando y tienen la  intención de retornar,  son los trabajadores y las trabajadoras migrantes que, al perder el empleo o al tener que hacer frente a condiciones precarias o de pobreza, deciden  regresar a su hogar. 

 

¿Cuáles riesgos corren las personas migrantes varadas? 

Los tres ejemplos arriba mencionados, si bien retratan situaciones distintas, enfatizan los sentimientos de frustración, incertidumbre y malestar de las personas migrantes al encontrarse varadas entre fronteras. Sin embargo, estas sensaciones negativas no son el único desafío.

Para abordar la urgencia y relevancia de la temática, la OIM divulgó una nota sobre la ‘COVID-19 y las personas migrantes varadas’. El documento contextualiza y especifica las varias condiciones desfavorables y situaciones perjudiciales a las cuales son expuestas las personas migrantes varadas durante la pandemia. Algunos de los retos que enfrentan son: 

  • Correr el riesgo de quedarse más tiempo en un país respecto a lo permitido por su estatus legal, al no poder cumplir con los requisitos del visado, o no poder beneficiarse del apoyo oportuno. Entre las consecuencias a largo plazo, las personas migrantes pueden enfrentar prohibiciones de entrada a un país o encontrarse en situaciones irregulares. 
  • Ser víctima de trata de personas y de otros tipos de violencia, explotación y abuso. Los grupos criminales se aprovechan de las vulnerabilidades de las personas migrantes en tiempos de pandemia, sobre todo en el contexto de cierre de frontera y situaciones de desamparo y desesperación. 
  • No poder acceder fácilmente a información ni a servicios y apoyo consular, lo que amplifica la incertidumbre acerca de su estatus migratorio y agudiza los sentimientos de malestar. Estos últimos son aún más agravado por los actos discriminatorios y xenófobos que sufren las personas migrantes durante y después de su proceso migratorio. 

Los numerosos episodios de personas migrantes varadas en nuestra región enfatizan que los flujos migratorios, las prioridades y el modelo de atención a la población migrante ha ido evolucionando en los últimos meses, desde el comienzo de la pandemia.

Las personas migrantes varadas tienen que ser también parte de la respuesta integral frente a la COVID-19, asegurando que tengan acceso a información, servicios de salud, albergue, alimentación y otros sistemas de apoyo social. A tal propósito, la OIM invita a las instituciones nacionales a abordar ese fenómeno cooperando con las agencias de Naciones Unidas, para garantizar su protección y asistencia e incentivar la búsqueda de soluciones a la situación de las personas migrantes varadas.

SDG 3 - SALUD Y BIENESTAR
SDG 10 - REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES