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By: Carlos Escobar

A febrero de 2022, se estima que más de 6 millones de personas venezolanas han dejado su país en busca de nuevas oportunidades y seguridad. De ellas,  cerca de 5 millones se encuentran en países de América Latina y el Caribe, según datos de fuentes gubernamentales recolectados por la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V). 

En los últimos cuatro años particularmente, se ha producido un importante aumento en la afluencia de llegadas al Caribe desde Venezuela. Está situación ha puesto en evidencia no solo los riesgos y retos que enfrentan durante su trayecto, entre los cuales se encuentran la falta de recursos financieros, el acceso a comida, la falta de seguridad, o incluso perder sus vidas,; sino también, las dificultades que afrontan en los países de acogida.  

Las barreras culturales y lingüísticas, así como la falta de acceso a servicios básicos, son algunos de los desafíos que atraviesan las personas refugiadas y migrantes de Venezuela al arribar a sus nuevas comunidades. Esto afecta sus posibilidades de integración del mismo modo que repercute su capacidad de acceder a sistemas nacionales de protección y asistencia y de ejercer sus derechos. Mujeres, niños, niñas y adolescentes han sido identificados como las poblaciones más vulnerables.  

A continuación, se mencionan cuatro de las principales dificultades que afronta la población venezolana en países del Caribe: 

1. Estigmatización y xenofobia 

El incremento en el número de personas venezolanas hacía países de la región Caribe ha estado acompañado por un notorio aumento en el número de expresiones xenófobas. En este sentido, las redes sociales y los medios comunicación se han convertido en los principales canales de difusión de mensajes y contenido(que en ocasiones fomenta la desinformación y mensajes estigmatizantes) relacionado con la movilidad humana. Esta situación ha dado lugar a la exacerbación de posturas y actitudes discriminatorias que en muchos casos resultan en acciones violentas que ponen en peligro la integridad de las personas refugiadas y migrantes. 

2. Medios de vida y subsistencia 

Una gran parte de la población venezolana y de las comunidades de acogida se ha visto afectada por las medidas de contención frente a la COVID-19 y ha perdido sus medios de vida. La inseguridad alimentaria, la malnutrición y la necesidad de una vivienda adecuada  se han convertido en las principales prioridades. Cada vez más personas refugiadas y migrantes se enfrentan a desalojos, además de no poder cubrir sus necesidades básicas. Estas preocupaciones son de por sí graves, pero son más graves aún en las zonas rurales y en las comunidades indígenas, ya que en estas zonas las personas migrantes requieren apoyo adicional a largo plazo para la producción de alimentos, alcanzar la autosuficiencia y poder acceder a los mercados.  

3. Detención y deportación 

Algunos de los principales riesgos de protección identificados para personas refugiadas y migrantes venezolanas en el Caribe están asociados a la detención y deportación y la falta de acceso a sistemas nacionales de protección debido a su situación irregular. Los requisitos de acceso a las vías de regularización existentes suelen ser difíciles de cumplir, y sigue siendo limitado el acceso a mecanismos de permanencia alternativos que tengan en cuenta las situaciones específicas y las necesidades de protección de las personas de Venezuela. 

4. Trata de personas 

Las personas de Venezuela también están en una situación de mayor riesgo de trata y de abusos relacionados con el tráfico de personas, derivados del estatus irregular de dichos viajes, una situación que se ha agravado aún más debido al cierre de fronteras debido a la COVID-19. En el caso de las personas más vulnerables, como mujeres cabeza de familia monoparental y niños, niñas y adolescentes separados y no acompañados, cada vez son más graves los riesgos de protección relacionados con la explotación, el abuso y la violencia basada en género. Estos grupos son también especialmente vulnerables ante prácticas de explotación laboral que ponen su salud y bienestar en situación de riesgo. 

El estudio sobre la situación de la protección de los refugiados y migrantes venezolanos en el Caribe ofrece una serie de recomendaciones a los gobiernos y a las organizaciones humanitarias para abordar los principales riesgos y dificultades a los que se enfrentan las personas venezolanas, al tiempo que se promueve el acceso a sus derechos. Entre estas se mencionan: 

  • Impartir formación sobre migración y derechos humanos a la policía, los funcionarios de inmigración y autoridades de asilo que contribuyan a una mejor comprensión de las necesidades de protección. 
  • Potenciar las iniciativas de intercambio cultural en las comunidades de acogida del Caribe para promover la comprensión, el entendimiento cultural mutuo y combatir la xenofobia. 
  • Poner en marcha opciones de atención alternativa para los niños/as no acompañados/as, como los hogares de acogida. 
  • Promover iniciativas de aprendizaje de inglés y papiamento entre pares de inglés y papiamento. 

Pensar en políticas y programas de inclusión e integración, donde se contemple el acceso a la documentación, la regularización, el trabajo formal, el refugio, inclusión lingüística y acceso a servicios básicos, permitiría mitigar los riesgos existentes y aportar a la protección de personas refugiadas y migrantes venezolanas en el Caribe. Pero además, este tipo de medidas también podría facilitar  que las personas refugiadas y migrantes se conviertan en motores de desarrollo de las comunidades que las acogen. 

SDG 3 - SALUD Y BIENESTAR
SDG 8 - TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO