Oficiales de fronteras: cómo responder a la COVID19

Oficiales de fronteras: cómo responder a la COVID19

La pandemia de la COVID19 ha provocado diferentes respuestas en todo el mundo. En América Central y el Caribe, una respuesta común ha sido el cierre de fronteras o alteraciones en las políticas de gestión de fronteras. 

Al implementar estos cambios y trabajar durante la pandemia, la OIM ofrece las siguientes cinco recomendaciones al personal involucrado en la Inmigración y Gestión de Fronteras. 

  1. Proveer capacitación COVID19 para el personal de inmigración y salud fronteriza 

Es importante que esta capacitación incluya los Procedimientos operativos estándar de emergencia (SOP) para controlar a los viajeros enfermos, así como para prevenir y controlar infecciones. Las pautas de respuesta nacionales y de la OMS COVID-19 deben cubrirse en detalle y cada funcionario debe pasar una prueba de los contenidos como condición para acceder a los sitios de trabajo. 

  1. Proporcionar información de salud a los viajeros y mejorar la infraestructura de higiene. 

La información sanitaria debe estar disponible en varios idiomas, según los países de origen más comunes de las personas migrantes. La infraestructura de higiene incluye: equipo de protección personal (EPP), máscaras (N95), guantes, desinfectante de manos, escáneres de papel (para hojas de viaje en cruces fronterizos) y camas / sábanas para pacientes. Es importante fortalecer los estándares de higiene en respuesta a la COVID19. 

  1. Asegurar el suministro de infraestructura y equipo en los puntos de entrada 

El suministro del equipo necesario disponible para el personal de Inmigración y Fronteras es importante para reducir los riesgos de contagio. Esto incluye: 

  • Equipo de Protección Personal (EPP). 
  • Suministros para detección, incluidos termómetros sin contacto por infrarrojos (IR) y escáneres térmicos. 
  • Un cuestionario de evaluación rápida para evaluar y examinar adecuadamente a los pasajeros. 
  • Barreras transparentes. 
  1. Monitorear la colocación de infraestructura y equipo. 

Se deben colocar escáneres y barreras para permitir la distancia entre los funcionarios y los viajeros, así como entre las personas en las colas. La evaluación de los espacios de inspección secundaria también es clave para garantizar la seguridad de los funcionarios, y que toda la información (sanitaria y legal) esté disponible para los pasajeros sujetos a inspección secundaria. Los escáneres de huellas digitales y documentos deben reubicarse en el lado del pasajero de las barreras de inspección para evitar el contacto entre viajeros y funcionarios. 

  1. Implementar medidas para apoyar las personas migrantes enfermas  

El personal de inmigración y fronteras en los puntos de entrada debe estar preparado para cada situación probable, incluida la posibilidad de la llegada de pasajeros enfermos. Dos estrategias clave pueden apoyar esto. En primer lugar, la construcción de instalaciones de aislamiento temporal o instalaciones de apoyo (edificios prefabricados). En segundo lugar, apoyo para servicios de ambulancia o camioneta equipada entre el puesto fronterizo y la Unidad de salud pública (PHU) más cercana u hospital del distrito. 

Si bien nos enfrentamos a desafíos sin precedentes como resultado de la propagación mundial de la COVID19, hay medidas concretas que se pueden tomar para garantizar la seguridad de las personas migrantes y el personal en las fronteras y puntos de entrada. 

Nota: Estas recomendaciones están bajo constante revisión y análisis y son sujetos a cambios con poco preaviso. Es importante verificar que estas al tanto de la última versión sobre el control de la COVID-19.  Puedes revisar el documento completo aquí.


¿Cómo afectará la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?

¿Cómo afectara la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?
Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Laura Thompson

 

No hay duda alguna que la actual pandemia tiene un impacto humanitario, social y económico amplio a corto, mediano y largo plazo, que a su vez puede afectar o retrasar la consecución de muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a diferentes niveles y de diversas maneras. 

El impacto más evidente, obviamente, es sobre el Objetivo 3, el cual busca garantizar una vida saludable y promover el bienestar. La pandemia ha puesto presiones enormes en los sistemas de salud no sólo con relación al tratamiento y la gestión del virus, sino que además afecta la capacidad de atender a pacientes que tengan otras enfermedades y aumenta el riesgo de complicaciones en poblaciones con estados de salud comprometidos. La pandemia ha puesto mayor visibilidad en la importancia del acceso universal a los sistemas de salud independientemente de la condición migratoria de las personas. Sin embargo, la pandemia también tendrá implicaciones en otros aspectos de la Agenda 2030.

 

Impactos más allá de la salud

La COVID-19 también está impactando negativamente la situación laboral, económica y social de muchos hogares del mundo entero, y sobre su capacidad para enfrentar sus necesidades, inclusive las más básicas.  La crisis económica que los países de la región están enfrentando y el creciente desempleo será determinante en este sentido, puesto que más allá de la pandemia, América Latina y el Caribe cerraron el año 2019 con un 8,1% de desempleo, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo. Y según proyecciones de la CEPAL, la desocupación laboral subirá a  un 11,5% en la misma región, producto de la contracción de la actividad económica por la COVID-19.

El desempleo y la pérdida de poder adquisitivo afecta de manera más acentuada a las poblaciones migrantes, ya que ellas están, con mucha frecuencia, empleadas en el sector informal de la economía y tienen condiciones laborales contractuales más precarias, particularmente las mujeres trabajadoras migrantes.  En el caso de Latinoamérica y el Caribe el trabajo informa ronda el 50% del total de personas empleadas. El aumento del desempleo impactará el alcance del Objetivo 8 (sobre el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos), pero también del Objetivo 1 (la lucha contra la pobreza), el Objetivo 2 (la erradicación del hambre, la seguridad alimentaria y una mejor nutrición), el Objetivo 5 (la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres y niñas), y las metas 5.2, 8.7 y 16.2, sobre la trata y la explotación de personas. La CEPAL recalca además que América Latina y el Caribe sufre ya una caída del -5.3% del PIB, la peor de toda su historia.

Asimismo, esta pandemia podría acentuar las desigualdades existentes en las sociedades, así como las vulnerabilidades de ciertos grupos poblacionales, y por consiguiente retrasar el alcance del Objetivo 10, que busca reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos. En ese contexto, las personas migrantes son uno de esos grupos vulnerables que se han visto afectados de manera particular por la pandemia y que a menudo son dejados de lado u olvidados en los planes de protección social y de relanzamiento económico, o tienen acceso limitado a ellos, ya sea por barreras de idioma o por su estatus migratorio. Todo ello a pesar de la enorme contribución que los trabajadores migrantes hacen al funcionamiento de los servicios básicos esenciales en muchos países, como se ha puesto en evidencia durante esta crisis.

Adicionalmente se proyecta una disminución en el monto de las remesas internacionales que, según el Banco Mundial, se reducirían entre un 10% y un 19.3% para el 2020. Las remesas son un componente fundamental en la economía de algunos países de la región, donde pueden a llegar a significar entre el 5% y el 20% del Producto Interno Bruto nacional. Una reducción importante en las remesas pondría en peligro la capacidad de muchos hogares en esos países de llenar sus necesidades más básicas y su capacidad de invertir en el mejoramiento de la nutrición, la educación y la reducción del trabajo infantil, entre otros, acentuando aún más las desigualdades existentes.

Finalmente, a nivel estatal, debido la desaceleración económica que estamos viviendo y las necesidades urgentes en materia de salud, es muy posible que haya una disminución del gasto social o una reorientación de los recursos disponibles potencialmente en detrimento de la visión más integral contenida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, afectando de nuevo el alcance de objetivos transversales de la Agenda 2030.

 

Recuperación y ODS: el mismo camino

Pero esto no nos debe llevar al pesimismo y a pensar que hemos perdido la lucha para alcanzar los ODS. Al contrario, en este momento es esencial trabajar juntos y con fuerza para identificar las dificultades adicionales que la actual pandemia presenta para la consecución de la Agenda 2030. Debemos redoblar nuestro compromiso y nuestros esfuerzos para asegurar que el impacto de la pandemia sea incorporado en los planes nacionales y en la asistencia internacional, así como que las diferentes realidades y vulnerabilidades de algunos grupos específicos sean incorporadas.

Para esto debemos trabajar desde ahora en asegurar la atención universal de los sistemas de salud y educación; en la reducción de los costos de transferencia de las remesas (tema incluido en el Objetivo 10), como está haciendo ya El Salvador, crear ciudades más resilientes e inclusivas en línea con el Objetivo 11 o fortalecer formas de migración regular para los trabajadores migrantes y condiciones de trabajo decente (Objetivo 8).

El momento es ahora: todas las organizaciones, gobiernos y personas tenemos un papel importante en asegurar que los esfuerzos para que nuestra región latinoamericana y el mundo se recuperen de los graves efectos de la pandemia de COVID-19 se alineen con la Agenda 2030 y nos aseguremos de no dejar a nadie atrás.