La perspectiva de las personas migrantes: Jornadas migratorias y toma de decisiones

¿Quiénes migran saben que el viaje es peligroso? ¿por qué lo siguen haciendo?

 

Por quinto año consecutivo, el proyecto de la OIM “Missing Migrants” informa que más de 4,000 personas murieron o desaparecieron en rutas migratorias en todo el mundo. Solamente en el 2018, se contabilizaron 393 muertes en la frontera entre EE. UU. y México. Del mismo modo, la Patrulla Fronteriza de EE. UU. ha informado que desde 1998 hasta 2016, más de 6900 personas han muerto tratando de cruzar de manera irregular.

Los medios de comunicación, las ONGs y las iniciativas gubernamentales, como el “Programa Frontera Sur” de México, han aumentado la visibilidad de los peligros y a veces mortales riesgos de la migración irregular, sin embargo todavía hay inmigrantes que intentan cruzar ríos, desiertos y otras barreras a través de vías irregulares.

Frente a estos riesgos y considerando que, aparentemente, la decisión de migrar se ve afectada tanto por factores externos (contexto económico, social, cultural), como personales (género, riqueza, redes sociales), ¿cómo valoran los migrantes las opciones de migración?, ¿cómo deciden a dónde migrar, cómo migrar, un posible retorno, o incluso no migrar?

De acuerdo con el Informe Mundial sobre Migración de 2018, todas las teorías de migración consideran la "autonomía" de las personas  migrantes (es decir, la capacidad para tomar decisiones) o la falta de ella en un intento por comprender los patrones, procesos y consecuencias de la migración.

A continuación, un resumen de los hallazgos de investigaciones recientes centradas en la perspectiva de las personas migrantes y sus experiencias, para comprender las decisiones en torno a migraciones irregulares, incluidas aquellas que exponen al riesgo de muerte:

 

(DES)INFORMACIÓN

  • Las conexiones sociales cercanas son la principal fuente de información para quienes migran. La familia, amistades y redes cercanas (en términos sociales, no geográficos) son más confiables que las fuentes oficiales.
  • Las redes sociales y las aplicaciones de telecomunicaciones (como Facebook, WhatsApp, YouTube) se han convertido en una importante fuente de información. Estas plataformas se utilizan para compartir información sobre rutas, riesgos potenciales y recompensas, prácticas de asilo, situaciones políticas y legislativas, beneficios de asistencia social, destinos e información de contacto de posibles contrabandistas e incluso compañeros/as de viaje.

 

RIESGO Y RECOMPENSAS

  • En ausencia de opciones de migración regular accesibles, las personas migrantes optan por la migración irregular y/o los viajes de alto riesgo. En el lado negativo, las personas que tienen una capacidad más restringida para migrar internacionalmente (determinada por la nacionalidad o de otra manera), migran a países menos deseables pero accesibles. Por ejemplo, aunque Estados Unidos sigue siendo el país de destino preferido en el mundo, se ha demostrado que una gran parte de la migración internacional se produce intrarregionalmente, lo que se conoce como “Sur-Sur”.
  • Quienes migran son conscientes de los riesgos que representan los viajes migratorios irregulares. Los estudios han demostrado que, frente a los viajes de alto riesgo, las personas migrantes adoptan varias estrategias psicológicas para disminuir el dolor.
  • La migración internacional es una estrategia de supervivencia. Para algunos grupos, como quienes son marginados en el país de origen, la migración proporciona acceso a recursos y seguridad. Para algunas comunidades es necesario reconocer que la recompensa potencial puede ser pensada para la próxima generación. Desde la perspectiva de las personas migrantes, la migración irregular en búsqueda de asilo a veces puede ser la única opción disponible, a pesar de los riesgos involucrados, pues a pesar de todo es una opción más segura que aquello que están dejando atrás.

 

PRESIÓN PARA MIGRAR

  • Las decisiones de migración han aumentado en importancia social y ha surgido una "cultura" de migración. Los resultados muestran que existe una dependencia cada vez mayor de las remesas como componentes clave de los ingresos de los hogares de los países de origen, particularmente en familias extensas. Sin embargo, en algunas comunidades, el peso que se da a la decisión de migrar a cobrado proporciones mayores. Migrar puede ser visto desde una estrategia de supervivencia ante la falta de oportunidades económicas, hasta una competencia social en la que se estigmatiza a quienes deciden quedarse atrás o no pueden migrar.

 

PREFERENCIA POR VISAS

  • Cuando sea posible, quienes migran preferirán hacerlo a través de vías regulares y con visas, y no de manera irregular. Esto es más seguro y las opciones de viaje son mucho mayores.
  • En ausencia de opciones de protección accesibles, las personas buscan alternativas disponibles para ellas, como la migración laboral. En algunos casos, este tipo de migración es una alternativa para las personas que podrían ser refugiadas en un país de destino, en lugar de asilarse a través de vías irregulares. La preferencia por respetar la ley contempla incluso su estatus migratorio después de su llegada. Permanecer dentro de la ley puede tener implicaciones positivas para eventualmente retornar al país de origen, así como para cualquier plan futuro de migración internacional que pueda suceder.

Estos hallazgos nos ayudan a comprender mejor hasta qué punto una persona puede considerar asumir grandes riesgos si se le ofrece una potencial recompensa y las oportunidades de una vida mejor (comoquiera que esta se defina). Según lo declarado por el secretario general de la ONU, António Guterres, en el Día Internacional de los Migrantes, detrás de cada cifra sobre migración hay una persona (una mujer, un niño, un hombre) con los mismos sueños que todas las demás: oportunidad, dignidad y una vida mejor.


Migración y discapacidad en el 2020

Migración y discapacidad en el 2020
Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Laura Manzi

Si bien calcular el número de las personas con discapacidad en el mundo es una tarea complicada, pues no existen registros oficiales, y también porque en ese proceso se involucran otros desafíos como tener que distinguir entre discapacidad física, mental, intelectual o sensorial, según las estimaciones de la OMS el 15% de la población mundial vive con discapacidad. Sin embargo, en los discursos relacionados con la discapacidad mencionar los números no es tan funcional, pues hay que remarcar, primero, que muchas personas pueden también no reconocer o no consideran su condición como una discapacidad, y segundo, que cada persona vive su discapacidad de manera diferente.
 
Esto se debe no solo a los otros elementos que componen su identidad, como el género, edad, identidad sexual, etnia, nacionalidad, que también definen la manera en la cual la discapacidad se manifiesta y que atenuan o agravan sus consecuencias, sino también a los factores que caracterizan su posición social, como su situación económica, nivel educativo y estatus migratorio (regular o irregular), entre otros. Estos últimos pueden afectar y limitar las capacidades y oportunidades de la persona con discapacidad. En ese sentido, la gravedad de la discapacidad es en parte relativa a las condiciones de vida y al ambiente en el cual la persona vive. Las personas migrantes que viven con discapacidad enfrentan numerosos obstáculos y sufren una vulnerabilidad mayor, pues a menudo carecen de oportunidades y atención adecuada a sus necesidades y encuentran mayores dificultades a la hora de acceder a servicios de salud y de seguridad social. 

¿Puede el proceso migratorio ser la causa de la discapacidad? 

Debido a la carencia de estudios enfocados en el tema de discapacidad, la literatura acerca de las condiciones de vida de las personas migrantes que viven con una condición de este tipo es escasa. Sin embargo, algunos estudios hacen referencia a cómo el proceso migratorio en sí también puede ser el causante de la discapacidad.

Según un informe de COAMEX, que se basa específicamente en la ruta migratoria de México hacia Estados Unidos, durante el tránsito, las personas migrantes tienen que lidiar con situaciones difíciles y riesgosas que pueden provocar el riesgo de adquirir condiciones de discapacidad, sobre todo física o psicosocial, como son:

  • Subir o descender del tren en movimientos (a menudo para huir, evitar la detención, o trasladarse más rápidamente por algunos tramos), lo que pueden causar mutilaciones.
  • Sufrir accidentes o choques de los vehículos en los cuales se encuentran grupos de migrantes en condiciones inseguras o ser víctima de actos violentos que dejan contusiones físicas.
  • A raíz de una experiencia que puede ser estresante y traumática, en algunas personas migrantes se genera ansiedad, trastornos de pánico y estrés postraumático, lo que a su vez puede provocar el desarrollo de discapacidades psicosociales.  

A través de un comunicado, las Naciones Unidas también enfatizaron la vulnerabilidad de las personas migrantes frente al riesgo de discapacidad. Por ejemplo, los trabajadores y las trabajadoras migrantes que cuentan con menores niveles educativos o que sufren de exclusión laboral en muchos sectores tienen que ocuparse a menudo de trabajos manuales peligrosos, los cuales exponen las personas a alto riesgo de accidentes y por consiguiente a condiciones de discapacidad física. 

¿Qué significa ser migrante y vivir con discapacidad en época de pandemia? 

Reiterando los datos e informaciones divulgadas por la Organización Mundial de la Salud, la OIM indica que los riesgos que sufren las personas con discapacidad (por supuesto, dependiendo de su discapacidad) son debidos a: 

  • Las dificultades para respetar algunas medidas de higiene preventiva y de protección, como lavarse frecuentemente las manos (en particular, en los casos en que los lavabos son físicamente inaccesibles o una persona tiene dificultades físicas para frotarse adecuadamente las manos);  o ponerse mascarillas. 
  • Los obstáculos para acceder a información o mantener el distanciamiento social y el aislamiento, pues las personas con discapacidad pueden necesitar de apoyo diario por parte del personal sanitario o de familiares y conocidos.  
  • Las personas con discapacidad también pueden sufrir de infecciones por COVID-19 más graves, por causa de afecciones preexistentes, imposibilidad o dificultad para acceder a servicios de atención de la salud, y finalmente interrupciones abruptas en los sistemas de apoyo de los cuales suelen beneficiarse.

Las personas migrantes con discapacidad presentan mayores vulnerabilidades frente a la COVID-19, pues estas situaciones pueden resultar aún más perjudiciales al coexistir con otras condiciones desfavorables, como falta de protección social, bajos niveles económicos, discriminación y exclusión social. 

Desde el exterior, es fácil poder identificar las discapacidades física y hacer un esfuerzo de comprensión de los retos que enfrenta la persona. Menos visibles son, sin embargo, otros tipos de retos con los cuales estas personas conviven, como la exclusión social y laboral, el estigma,la discriminación o los obstáculos que encuentran a la hora de acceder a la educación. Estos obstáculos son doblemente nocivos para las personas migrantes que viven con discapacidad.  

Por esta razón, es necesario estimular una conversación más amplia y activa acerca del tema, sobre todo ante una literatura aún carente sobre discapacidad, invitando a las instituciones, agencias y organizaciones a realizar más estudios que visibilicen el asunto y a liderar iniciativas, para que el marco legislativo que protege las personas con discapacidad pueda ser fortalecido, para que se discuta y se aporten soluciones y sobre todo para que el acceso a la salud sea garantizado a las  personas migrantes en situación de discapacidad.       

La inclusión social, económica y política de las personas en situación de discapacidad, si bien no figure directamente como Objetivo de Desarrollo Sostenible, es transversal a muchas de las metas de la Agenda 2030 y a su determinación a ‘no dejar a nadie atrás'. Desde la salud (ODS 3) hasta la educación de calidad (ODS 4), el trabajo decente (ODS 8) y la reducción de las desigualdad (ODS 10) entre otros: la Agenda 2030 sanciona nuestros compromisos para lograr el empoderamiento y la plena inclusión de personas -incluidas las personas migrantes- en situación de discapacidad.