Una encuesta de la OIM arroja luz sobre el impacto de la COVID-19 sobre la población migrante en Centroamérica y México

Date Publish: 
08/21/2020

 

San José – Casi el 60 por ciento de quienes tienen la intención de migrar han decidido posponer o cancelar sus viajes debido a la pandemia. Más del 20 por ciento de quienes ya estaban viviendo en calidad de migrantes están considerando regresar a su país de origen tan pronto como las condiciones económicas de las medidas sanitarias adoptadas por sus países se lo permitan. Cerca de la mitad de los migrantes en Centroamérica y México han perdido sus puestos de trabajo debido a la pandemia.

Estas son algunas de las conclusiones difundidas esta semana por una encuesta llevada a cabo por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), lanzada en junio para medir y comprender el impacto que la pandemia ha tenido sobre los planes de migrar.

La encuesta también ahondó en la situación socioeconómica, la salud física y mental y los factores de riesgo que los migrantes de la región deben enfrentar. 

Si bien más de la mitad (51 por ciento) de todos los migrantes que participaron en la encuesta perdieron realmente sus empleos debido a la pandemia, solamente cerca de un 20 por ciento de los migrantes se encuentran trabajando actualmente – lo cual sugiere que aproximadamente un tercio de todos los migrantes de la región no logran conseguir empleo en absoluto durante sus estadías temporales.  

Al mismo tiempo, cuatro de cada diez migrantes con trabajos fueron testigos de la reducción de sus horarios laborales o de sus salarios. Casi la mitad (48 por ciento) de los participantes indicaron que sus salarios y sus ingresos se redujeron debido a la COVID-19. 

En referencia al acceso a la salud, virtualmente todos los migrantes declararon haber cumplido con las medidas sanitarias de prevención contra la COVID-19. Menos del 10 por ciento sospechaban que podrían, en algún momento, haber contraído la enfermedad, pero aun así tan solo un tercio de estos últimos había recurrido a los servicios sanitarios. Esta conclusión refuerza la importancia de garantizar el acceso de los migrantes a los servicios de salud.

La salud mental de los migrantes también se ha visto afectada, reveló la encuesta, puesto que más de la mitad de los participantes señalaron haber tenido que enfrentar situaciones tales como un temor generalizado de contagiarse, al aislamiento, a la incertidumbre, a las consecuencias socioeconómicas y las preocupaciones derivadas de la pandemia. Un aspecto de tal preocupación estaba relacionado con ser engañado o explotado al momento de procurar oportunidades económicas. Aun así, la mayor parte de los participantes señalaron que tal vez correrían el riesgo de aceptar un empleo en el exterior incluso sin contar con la información adecuada sobre el puesto en cuestión. Esto pone de manifiesto el alto riesgo que corren de convertirse, en cualquier momento, en víctimas de trata.  

La encuesta compiló 1.660 respuestas en junio de 2020 por medio de un cuestionario en línea. Entre quienes participaron 45 por ciento eran varones, 54 por ciento mujeres y el resto se auto identificó como perteneciente al género “no binario”. La mayor parte de los participantes tenía entre 26 y 45 años de edad.

Esta actividad fue desarrollada en el marco del Programa Regional sobre Migración para Mesoamérica y el Caribe, con fondos de la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM) del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Cliquear aquí para leer el informe en su totalidad. 

Cliquear aquí para ver un resumen en vivo por Facebook (en español) relacionado con el lanzamiento de la encuesta. 

 

Para más información por favor contactar a Tatiana Chacón en la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, Tel: +506 8632 8527, Email: tchacon@iom.int 

Tags: 
sondeo, pandemia, covid, covid19, Centroamérica, mexico

El tráfico ilícito de migrantes en México y Centroamérica nunca entró “en cuarentena” durante 2020, señala nuevo estudio de la OIM

Date Publish: 
24 / 02 / 2021

San José- Un estudio reciente de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en América Central y México analizó el impacto de la pandemia por COVID-19 en los flujos migratorios relacionados con este delito. Los principales hallazgos apuntan a que el tráfico ilícito ha continuado desarrollándose, aunque los flujos han disminuido desde inicios de 2020.

El tráfico ilícito de migrantes, es decir, el traslado irregular de personas a través de una frontera internacional constituye una de las actividades criminales más lucrativas del mundo. La movilidad global se vio completamente afectada durante la pandemia por COVID-19, como evidente efecto de las medidas adoptadas por los Estados en cuanto a las restricciones y cierres de fronteras. Sin embargo, el “contrabando de personas” a través de México y Centroamérica nunca se puso “en cuarentena”.

El estudio no halló evidencia de que el crimen organizado haya tomado control del tráfico ilícito de migrantes, enfocándose en su lugar en el traslado ilícito de drogas, medicamentos y otros artículos. Por el contrario, se halló que prevalece el tráfico de subsistencia, practicado por habitantes de áreas fronterizas que se han visto empobrecidas debido a la reducción de oportunidades de empleo y a la pérdida de ingresos causada por las restricciones impuestas a la movilidad y al comercio.

El tráfico ilícito de migrantes, explica el estudio, es practicado por hombres y mujeres que dependen en economías informales locales como fuente de ingreso. Se advierte un incremento de la participación de niñas, niños y adolescentes que, al residir a lo largo de franjas fronterizas, utilizan sus conocimientos de rutas escondidas para facilitar la migración irregular.

Los hallazgos incluyen información sobre cambios en demanda, precios y organización de los servicios ofrecidos por traficantes. La carencia de recursos para cubrir las cuotas impuestas por los grupos de traficantes obliga a las familias migrantes a hipotecar sus tierras o vender sus propiedades, siendo presa no sólo de traficantes sino también de prestamistas.

El estudio también explora los retos a los que se han enfrentado las instituciones para dar respuesta al tema en un contexto en el que sus recursos y operaciones se vieron directamente afectados.

“Una de las recomendaciones de este estudio es integrar a las comunidades involucradas en el tráfico ilícito de migrantes en las estrategias de recuperación socioeconómica, para diversificar sus fuentes de ingreso y las alternativas de subsistencia”, dijo Alexandra Bonnie, coordinadora del Programa Regional sobre Migración de la OIM. “Los Estados deberían reconocer que un acceso disminuido, dificultoso o inadecuado a alternativas legales y seguras a la migración irregular impulsa la demanda de servicios de migración irregular, lo cual a su vez pone a las

personas migrantes sistemáticamente en riesgo. Bajo un enfoque integral, la lucha contra este crimen debería verse como un aspecto más de la gobernanza de la migración”.

El estudio se desarrolló entre julio y agosto de 2020, con una metodología cualitativa, descriptiva y exploratoria. Los métodos incluyeron revisión documental, observación de campo y entrevistas con personal clave de gobiernos y organizaciones internacionales.

El estudio se presentó el miércoles 17 de febrero, ante representantes de los Estados miembros de la Conferencia Regional sobre Migración (CRM), de la Comisión Centroamericana de Directores de Migración (OCAM) y de la Coalición Regional contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes (CORETT).

Este estudio se desarrolló en el marco del Programa Regional sobre Migración de la OIM, con financiamiento de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de la OIM. Puede consultarlo aquí.