Se lanza Plan de Emergencia para refugiados y migrantes de Venezuela


Date Publish: 
12/14/2018

Tags: 
Venezuela, acnur, asistencia humanitaria

GINEBRA– Debiendo enfrentar el mayor flujo de población en América Latina en años recientes, 95 organizaciones que cubren 16 países han estado trabajando conjuntamente a fin de establecer una respuesta integral a las urgentes necesidades de millones de refugiados y migrantes de Venezuela y sus comunidades de acogida. Este esfuerzo es coordinado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y por OIM, la Organización Internacional para las Migraciones.

Lanzado hoy en Ginebra, el Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes (RMRP por su sigla en inglés) es el primero de este tipo en las Américas: un plan operacional, con una estrategia y formato de coordinación destinado a responder a las necesidades de los venezolanos que se encuentran en movimiento y que asegura su inclusión social y económica en las comunidades que los reciben.

El RMRP, que es también un llamamiento de fondos, se enfoca en cuatro áreas claves: asistencia de emergencia directa, protección, integración socioeconómica y cultural y fortalecimiento de las capacidades en los países de acogida.

“Este plan es un llamamiento a la comunidad de donantes, entre ellos diversas instituciones financieras internacionales y actores de desarrollo, los cuales pueden jugar un rol fundamental en la situación actual, para que aumenten su apoyo a refugiados y migrantes en la región y en las comunidades de acogida que le han abierto los brazos”, dijo Eduardo Stein, Representante Especial Conjunto de ACNUR y OIM para los refugiados y migrantes venezolanos.

“Los venezolanos que conocí durante mis visitas hablaron de hambre, de la falta de acceso a cuidados médicos, de inseguridad, amenazas, temor. Son familias, mujeres solas, niños, jóvenes de ambos sexos, todos ellos en condiciones de extrema vulnerabilidad. La única opción que tuvieron fue irse del país – a veces debiendo caminar durante días – buscando una vida digna y la posibilidad de construir un futuro”, dijo Stein, agregando que esta crítica situación se ha visto exacerbada por la falta de medios de vida, lo cual expone a los refugiados y migrantes a todo tipo de explotación.

Si bien los venezolanos han estado abandonando su país durante años, estos movimientos aumentaron en 2017 y se aceleraron aún más en 2018. De acuerdo con estimaciones de las que se dispone, un promedio de 5.500 personas han estado abandonando el país cada día en 2018.

“La solidaridad de los países de América Latina con los venezolanos ha sido aleccionadora. Es ahora vital que estabilicemos la grave situación humanitaria que afecta a los millones de venezolanos en búsqueda de protección y albergue en todo el continente”, dijo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi. “El llamamiento lanzado hoy pone de relieve la urgencia de esta compleja situación, la cual evoluciona con mucha rapidez, y la necesidad de que las comunidades de acogida reciban apoyo”.

Los requerimientos de fondos del RMRP para el año 2019 ascienden a la suma de 738 millones de dólares estadounidenses. Las intervenciones del Plan estarán destinadas a 2,7 millones de personas en 16 países, de las cuales 2,2 millones son venezolanas, y a otras 500.000 pertenecientes a las comunidades de acogida.

“La OIM está comprometida a ampliar su apoyo a los Gobiernos de América Latina y el Caribe que han brindado asistencia y solidaridad a los migrantes venezolanos durante el último año”, dijo el Director General de la OIM, António Vitorino. “Hacemos un llamado a la comunidad de donantes para que apoye generosamente este plan regional”.

Se necesita desesperadamente contar con la solidaridad y una responsabilidad compartida por parte de la comunidad internacional, no solamente para con los nacionales de Venezuela sino también para con los gobiernos y los ciudadanos que están en los países de destino. Han estado al frente de la respuesta frente al flujo, y lo han hecho incluso por intermedio de iniciativas regionales tales como el Proceso de Quito, habiendo demostrado asimismo una extraordinaria generosidad hacia los refugiados y los migrantes, en algunos casos durante años. Su capacidad para enfrentar la cuestión y su infraestructura están ahora sobre exigidas, estando las necesidades por encima de la capacidad de la que disponen.

“Hay desafíos y brechas importantes, en particular en lo relacionados con la documentación, la regularización, la capacidad de los sistemas de asilo y el acceso a servicios básicos tales como la educación, el albergue y la protección”, dijo Stein.

Hasta la fecha, la mayor parte de los migrantes y refugiados de Venezuela han llegado a la vecina Colombia. Si bien muchos se han quedado ahí, otros han seguido con su travesía, en especial rumbo a Ecuador, Perú, y en menor medida rumbo a Chile y Argentina. Mientras tanto Brasil se ha convertido en un punto de destino importante. México, el Caribe y los países de Centroamérica han hasta ahora sido testigos de un número menor de llegadas, ya sea directamente o a través de movimientos secundarios. Estas tendencias es probable que se mantengan a lo largo del año 2019.

Descargar el documento del RMRP: https://www.iom.int/sites/default/files/press_release/file/rmrp_venezuela_2019_onlineversion_final.pdf  

Descargar fotos de alta resolución: https://we.tl/t-CvDFIw3zlC   

 

Para mayor información contactar a:

Juliana Quintero, en OIM (juquintero@iom.int +54 1132488134)

William Spindler, en ACNUR (spindler@unhcr.org +507 63827815)

Para obtener información de contexto por favor consultar el sitio web de la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial: https://r4v.info


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS