OIM: “Los flujos de remesas pueden ser el sustento económico y social de las familias de los migrantes”


Date Publish: 
06/16/2018

Ginebra – Este sábado (16/06) se celebrará el Día Internacional de las Remesas Familiares. Para conmemorar tal ocasión la OIM en su calidad de Organismo de las Naciones Unidas para la Migración desea destacar el potencial de desarrollo de los vínculos sociales y financieros que unen a los migrantes con los seres queridos que han quedado en sus países de origen.

Una remesa financiera es una transferencia privada de fondos por parte de un extranjero a un individuo en su país de origen. Las remesas financieras han sido reconocidas en su rol crucial de reducir la pobreza y mejorar la vida tanto de los migrantes como de sus familias. En términos numéricos, hay muchos más migrantes internacionales en el mundo hoy que en cualquier otro período histórico, y la mayor parte de ellos son trabajadores migrantes.

Estimaciones del Banco Mundial indican que en el año 2017, 466.000 millones de dólares estadounidenses han sido transferidos en remesas financieras a países que tienen ingresos medios y bajos, y esta tendencia continúa aumentando. El Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (IFAD por su sigla en inglés) estima que una de cada siete personas es apoyada de forma directa por las remesas. Por ello es que el Día Internacional de las Remesas Familiares es celebrado año tras año.

William Lacy Swing, Director General de la OIM ha reconocido que los flujos de remesas son “el sustento de muchas vidas” en las familias de los migrantes, destacando su eficacia en cuanto a reducir la pobreza, proveer mejores cuidados de salud y acceso a alimentos, para aumentar las oportunidades de que los niños accedan a educación, para mejorar las viviendas y condiciones sanitarias, promover el emprendimiento y la inclusión financiera, y reducir la inequidad. Si bien el Día Internacional de las Remesas Familiares se ha enfocado tradicionalmente en los flujos financieros, los migrantes también generan “remesas sociales” – que es el flujo de las cualificaciones, conocimientos, ideas, y valores que transmiten a quienes quedaron en los países de origen. A diferencia de las remesas financieras, las sociales se extienden a toda la comunidad y tienen un mayor impacto en el desarrollo.

Consideradas en conjunto, las remesas financieras y sociales cumplen un rol esencial para el logro de los objetivos familiares de las personas, y yendo más lejos, para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, hay mucho por hacer aún antes de que el potencial de desarrollo de las remesas se extraiga en su totalidad. Los migrantes, los gobiernos y el sector privado son actores esenciales en tal proceso.

“Los Gobiernos pueden aprovechar las cualificaciones y las habilidades y creatividad de sus diásporas, e incentivarlos a que inviertan de vuelta en sus países de origen por medio de políticas coordinadas,” dijo Marina Manke, a cargo de la División de Movilidad Laboral y Desarrollo Humano de la OIM. “Los esfuerzos deben dirigirse hacia el mejoramiento de los conocimientos financieros de la población del país de origen y de los migrantes, de manera tal que ambos puedan tomar decisiones informadas acerca de cómo enviar el dinero a sus lugares de origen y cómo invertir tales remesas. Finalmente, hay una necesidad de reconocer cabalmente y apreciar a los migrantes como agentes de cambio – tanto en lo atinente a su capital financiero como en lo relativo a su capital social,” agregó ella.

En años recientes, la OIM ha estado aumentando el apoyo a los gobiernos y a los migrantes para asistirlos en cuanto a recoger los beneficios que la migración genera en materia de desarrollo. Más de 150 mapeos de diásporas se han realizado, arrojando luz sobre las características de las comunidades de la diáspora, su ubicación y el potencial para involucrarse con sus comunidades de origen. Actualmente la OIM está involucrada en varios proyectos relativos a remesas en varios lugares del mundo, especialmente por medio de una iniciativa destinada a reducir los costos de las remesas en Burundi y el desarrollo de una MigApp, la cual es una aplicación móvil que permite que los migrantes puedan comparar las opciones de transferencia de dinero que sean más efectivas en cuanto a costos ofrecidas por los proveedores de servicios.

Para mayor información por favor contactar a Vanessa Okoth-Obbo en la Sede de la OIM, Tel: +41 22 717 9366, Email: vokoth@iom.int


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS