Los países de la CRM dialogan sobre la gobernanza de la migración laboral


Date Publish: 
09/07/2018

Ciudad de México – Los países miembros de la Conferencia Regional sobre Migración (CRM) se reunieron este 4 y 5 de septiembre en el Taller regional sobre la Gobernanza de la Migración Laboral: Hacia políticas integradas y planificadas.

Este encuentro fue auspiciado por el Gobierno de México, y contó con el acompañamiento de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Participaron representantes de las cancillerías, autoridades migratorias, ministerios de trabajo, así como los sectores empleador y sindical, y la sociedad civil.

Se estima que más de 25 millones de personas nacionales de los países de las Américas viven fuera de su país de origen; sin embargo, más del 80% de los migrantes permanecen dentro de la región. La región enfrenta un triple desafío: la integración de nuevos y diversos perfiles de trabajadores inmigrantes en su mercado laboral, sumados a los movimientos tradicionales intrarregionales; la falta o escasez de recursos humanos calificados; y la reintegración de sus propios nacionales retornados.

Estos retos requieren de políticas migratorias y laborales renovadas, integrales y estratégicamente planificadas, a nivel nacional, bilateral y regional, basadas en un análisis efectivo de los mercados laborales nacionales y regionales. A su vez, dichas políticas deben acompañarse de adecuados sistemas administrativos de cara a facilitar, regular y gestionar los movimientos de personas trabajadoras migrantes de forma ágil.

“México reconoce la vital importancia de los migrantes y lo que representan para la economía y para el desarrollo de un país, tanto el de nuestros connacionales que migran, así como los que llegan a nuestro país en busca de oportunidades laborales. En razón de esto, México ha trabajado y cooperado para impulsar acuerdos tanto bilaterales como multilaterales que aseguren el respeto absoluto a los derechos humanos de todas las personas que migran, así como para fomentar la regularidad de los flujos migratorios laborales “resaltó el Embajador Miguel Díaz Reynoso, Director General para América Latina, Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

En este sentido, el Director Regional de la OIM para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, Marcelo Pisani, enfatizó que “el involucramiento de todos los países de la CRM en la buena planificación de las políticas migratorias laborales se convierte en algo primordial. Esto significa crear opciones de migración laboral que favorezca no solo la consecución de un empleo, sino también la integración de los migrantes a las comunidades en los países de destino y de reintegración cuando retorna a su país de origen”.

Según Francesco Carella, el Especialista en Migración Laboral de la OIT, “los convenios internacionales sobre trabajadores migrantes, como el 97 y el 143 de la OIT, ayudan a los estados a gobernar más efectivamente la migración laboral; pero existen también otros instrumentos que no son vinculantes y que pueden fortalecer la formulación de políticas de migración laboral, como el Marco Multilateral sobre Migración Laboral, los Principios de Contratación Equitativa y los Principios sobre acceso de los Refugiados a los Mercados Laborales”

Los 60 participantes destacaron la cooperación interinstitucional, que involucre además al sector empleador, los sindicatos, los organismos internacionales y la sociedad civil, como un elemento clave.

“Este intercambio regional es un espacio que nos ha permitido conocer cómo los países de la región recaudan información sobre los flujos migratorios laborales, en vistas de promover una buena gobernanza de la migración laboral y facilitar el desarrollo de políticas integrales e inclusivas”, señaló Pablo Rusconi Trigueros, Director de Extranjería, República de El Salvador.

Este encuentro fue co-organizado por la OIM a través del Programa Mesoamérica, financiado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, y por la OIT a través de su presupuesto regular.

Para más información, favor contactar: Alexandra Bonnie, Coordinadora del Programa Regional Mesoamérica de la OIM: abonnie@iom y a Francesco Carella, Especialista en Migración Laboral de la OIT.

 


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS