La OIM respalda a otros organismos en la lucha contra la contaminación por plásticos y la degradación ambiental


Date Publish: 
06/05/2018

Tags: 
ambiente

Ginebra – En este Día Mundial del Medio Ambiente (05/06), la OIM en su calidad de Organismo de las Naciones Unidas para la Migración, agrega su voz al coro de actores en todo el mundo que luchan contra la contaminación por plásticos y la degradación ambiental en todo el mundo.

El lema del Día Mundial del Medio Ambiente de este año (WED por su sigla en inglés) es “Un planeta #Sin Contaminación por plásticos” — una simple frase que tiene grandes implicancias para nuestro planeta. El plástico de un solo uso o desechable se ha convertido en uno de los mayores desafíos para nuestro medio ambiente natural: hasta 13 millones de toneladas de plástico terminan en nuestros océanos cada año, amenazando la vida marina, los ecosistemas y nuestra salud ya que el mismo se filtra en nuestra ingesta de agua.

La OIM reconoce que un medio ambiente saludable está intrínsecamente vinculado al bienestar y a la resiliencia de los migrantes y de sus comunidades de acogida. “Si hoy invertimos en la protección de nuestro medio ambiente, podremos reducir los riesgos de desplazamiento para las generaciones futuras que podrían originarse por el cambio climático y la degradación del medio ambiente,” sostuvo Dina Ionesco, a cargo de la División de Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático de la OIM (MECC por su sigla en inglés). “Implicará la reducción de pérdidas y daños que se originan cuando la migración ya se ha convertido en una tragedia y en un último recurso”.

Con la comprensión de que una rápida acción es necesaria para proteger nuestro medio ambiente, la OIM se unió al Grupo de Gestión Ambiental de Naciones Unidas y estableció su programa institucional de sostenibilidad medioambiental en concordancia con los patrones de sostenibilidad de Naciones Unidas en 2017.

El compromiso en materia de reducción de desechos también se extiende a las oficinas de la Organización: la OIM Egipto estableció recientemente un grupo interno de trabajo en cuestiones ambientales denominado Egipto Verde, el cual aspira a poner el foco sobre la sostenibilidad medioambiental en las adquisiciones y programas. Egipto Verde está compuesto por empleados de cada unidad que actúan como puntos focales dentro de sus respectivos equipos mientras trabajan con miras al logro de los objetivos de manejo de residuos para el año 2018.

En Madagascar, un país que enfrenta múltiples desafíos en relación a su medio ambiente incluyendo los de deforestación y erosión del suelo, la OIM se asoció a una compañía privada para el tratamiento de los residuos de papel de oficina – separándolos del resto de modo tal que pudieran ser reciclados y usados en nuevos productos comerciales.

Tales iniciativas locales siguen los lineamientos del lema “Un planeta #Sin Contaminación por plásticos”, elegido por India en su calidad de país anfitrión del Día Mundial del Medio Ambiente 2018, como una forma de“[invitarnos] a todos a reflexionar acerca de los caminos por los cuales podemos introducir cambios en nuestras vidas cotidianas para reducir la pesada carga de la contaminación por plásticos en nuestros entornos naturales, en nuestra vida silvestre – y en relación a nuestra propia salud”. Pero más allá de sus propias instalaciones, la OIM ha estado contribuyendo con discusiones a nivel de políticas para destacar la significancia que tienen las prácticas medioambientales sostenibles en relación con las cuestiones de encauzar la migración y su gobernanza.

“Debemos tener una visión innovadora respecto de las políticas y prácticas en materia migratoria, para poder vislumbrar la manera en la que una migración segura y ordenada podría llegar a brindar soluciones y oportunidades para aquellas personas que se ven afectadas por el cambio climático y por la degradación ambiental de manera tal que las mismas puedan moverse en condiciones dignas,” agregó Ionesco.

Lea más acerca de las iniciativas de la OIM en materia de medio ambiente y cambio climático aquí.

Para mayor información por favor contactar a la Sede de la OIM:
División de Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático, Email: mecchq@iom.int
Vanessa Okoth-Obbo, Tel: +41227179366, Email: vokoth@iom.int

 


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS