La OIM reconstruye 500 hogares en Dominica tras devastador huracán


Date Publish: 
08/24/2018

 

Roseau – Más de 500 familias que han perdido su techo y casi la totalidad de sus pertenencias luego del Huracán María, han recibido asistencia de parte de la OIM para poder proceder a la reconstrucción de techos más sólidos y resilientes.

Un contingente de la OIM llegó a Dominica en menos de dos semanas luego de que el huracán de categoría cinco diezmara dicha isla el 18 de septiembre de 2017, dañando o destruyendo el 90% de las viviendas.

A un año del desastre, Dominica sigue luchando para retornar a la normalidad. La mayor parte del país ha sido reconectado a la red nacional de agua corriente y a la red eléctrica, las escuelas han vuelto a abrir sus puertas y el gobierno está trabajando para convertirse en el primer país del mundo resiliente al clima. Sin embargo, resta aún mucho por hacer. Lo que más se ve en la capital de Dominica, Roseau, son hogares con lonas impermeables como techo, pilas de chapas galvanizadas deformadas, además de casas y negocios abandonados.

Wyzelle Philogene, madre de tres niños, admitió que no tomó las precauciones necesarias y estaba todavía en su casa cocinando y haciendo las tareas domésticas cuando el huracán azotó la isla. Esa despreocupación fue muy pronto reemplazada por un gran temor mientras ella intentaba ponerse a salvo con sus hijos cuando los fuertes vientos y lluvias del huracán María comenzaron a provocar caos. Cuando vio el estado en el que su casa había quedado el día después, confesó sentirse con el corazón destrozado.

“La casa era un desastre total. No había techo, ni puerta, parte del frente había desaparecido, la mayor parte de las cosas que estaban adentro, también. Había elementos que yo justo había comprado antes de la tormenta y perdí todo. Mi televisor, lo compré el viernes antes de la tormenta, y lo perdí. Era un paquete. El refrigerador, la cocina y el televisor, perdí todo,” relató.

Antes del huracán, Wyzelle pagó por la educación de sus hijos con su pequeño salario e hizo todo lo que una madre soltera e independiente podría hacer. “Pero luego del huracán María, ya no tuve posibilidades de seguir haciéndolo. Había perdido mi trabajo; en un determinado momento, no había escuela. Tuve que encontrar la forma de arreglármelas por mi cuenta porque no había trabajo – incluso si tienes algunos ahorros es necesario asegurarse el modo en el que uno va a usarlos y también cómo no usarlos. No había acceso a alimentos como antes, cuando uno simplemente iba al supermercado porque todo estaba dañado. Fue duro realmente, muy duro, sin agua, sin electricidad, pero bueno, nos arreglamos”.

Durante casi un mes, ella y sus hijos vivieron en la casa de una amiga con aproximadamente otras 10 o 15 personas.  Si bien extrañaban mucho su hogar, la gratitud que sintieron por esa hospitalidad hizo que tales sentimientos desaparecieran, y tanto la madre como sus hijos hicieron lo mejor para manejarse a pesar de las circunstancias adversas. Cuando llegó la hora de regresar a su casa, se encontró viviendo bajo lonas impermeables e inmediatamente después, bajo láminas galvanizadas dañadas, emparchadas y que habían sido descartadas.

“Cada vez que llueve tenemos listos los baldes y otros recipientes para juntar agua de lluvia. No es lo mismo, pero tuvimos que arreglarnos con lo que teníamos, no teníamos opción,” dijo consternada.

Con los criterios de vulnerabilidad como guía, provistos por el Ministerio de Servicios Sociales, y con la ayuda del consejo de su aldea y un comité especial para la selección de beneficiarios, Wyzelle calificó para recibir ayuda humanitaria de parte de la OIM. En menos de una semana, sus chapas agujereadas fueron reemplazadas por un techo totalmente nuevo.

“Una casa reparada para seguridad y protección de toda mi familia, especialmente durante la temporada de huracanes. Me encanta, para serte honesta,” ella afirmó.

“Llegar a esta etapa no ha sido para nada fácil.” dice Jan-Willem Wegdam, Líder de Equipo de la OIM Dominica. “Hemos tenido que ser creativos para solucionar cuestiones sobre adquisiciones, obteniendo escasos materiales de construcción, contratando carpinteros calificados de toda la zona del Caribe ya que simplemente no contábamos con la suficiente fuerza de trabajo a nivel local como para poder implementar las tareas. Hemos estado trabajando con diversas organizaciones tanto locales como internacionales:  Habitat for Humanity, ADRA, All Hands & Hearts, albañiles voluntarios de la comunidad menonita y por supuesto, nuestros carpinteros migrantes.

Los albergues de emergencia siguen alojando a familias que no han podido retornar a una vida normal en lo que queda de sus hogares. Muchas casas simplemente han desaparecido. Los albergues de emergencia en toda la isla han sufrido daños y la mayor parte de los mismos no han sido reparados.

La OIM ha podido paliar las necesidades en materia de viviendas en 11 comunidades hasta ahora, reparando o reconstruyendo techos y casetas de madera con fondos aportados por UK Aid, por ECHO   (Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea), el Gobierno de Australia, y contribuciones de ChinaAID a través del PNUD. Si bien se celebra el hito de haber podido ayudar a más de 500 familias, hay aún posibilidades de hacer muchas cosas más.

La OIM emplea actualmente a más de 150 personas a lo largo de toda Dominica; solamente tres son expatriados. El impacto económico que esto tiene es significativo en los salarios y sueldos, las remuneraciones eventuales, el alquiler de vehículos y alojamiento, y en lo relacionado con la adquisición de bienes y servicios.

Siendo Dominica uno de los Eestados Mmiembros más nuevos, la OIM está fortaleciendo institucionalmente una presencia a largo plazo en la isla, posicionándose para ser un socio activo del Gobierno y de la gente de Dominica con el objetivo de construir mejores casas, comunidades, y mejorar las vidas en toda la isla.

Para mayor información por favor contactar a Maxine Alleyne-Esprit en la OIM Dominica, Email: malleyne@iom.int  Tel: + (767) 275-3225.


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS