La OIM finalizó construcción de la primera carretera hacia asentamiento de desplazados en Haití


Date Publish: 
08/07/2018

Puerto Príncipe – La OIM en Haití ha completado la primera ruta rumbo a Canaan, una comunidad fronteriza de personas parcialmente desplazadas internamente que se formó tras el terremoto del año 2010. La mencionada ruta beneficiará a aproximadamente 200.000 haitianos que actualmente viven en Canaan, la mayor parte de los cuales no tiene acceso a electricidad, baños, servicios esenciales o estatales. Esta nueva infraestructura facilitará el acceso a trabajo, escuelas y hospitales ubicados fuera de la comunidad.

Canaan es un distrito sin árboles que se ubica en las afueras de Puerto Príncipe. La comunidad está ubicada cerca de una autopista nacional, la Ruta 1, calzada entre llanuras salitrosas, montañas secas y la mayor planta de reciclado de desechos con la que cuenta el país.

En febrero de 2015, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y sus socios en la financiación se embarcaron en un programa de dos años de duración por un monto de aproximadamente 14 millones de dólares que tuvo como objetivo mejorar las condiciones de vida de la comunidad de Canaan. Consultaron con la Unité de Construction de Logements et de Bâtiments Publics (UCLBP, Oficina del Primer Ministro) a fin de poder ayudar la visión del Gobierno de Haití en pos de promover un desarrollo equitativo y resiliente en la zona de Canaan y financiaron a la OIM para que la misma pudiera asistir en la implementación del programa.

La OIM Haití recibió financiación para poder supervisar la construcción de 1.3 km. de caminos pavimentados, y el trabajo se terminó en la última semana de Julio de 2018. La entrega al Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Comunicación (MPTPC) con la presencia de la OIM y de la firma constructora de los caminos ocurrió el 27 de julio de 2018 y la inauguración formal está programada para las próximas semanas. El camino fue diseñado para durar por un período de 20 años con un importante sistema de desagüe que sigue los estudios hidráulicos de Hábitat-ONU para la zona de Canaan.

“Más allá de los objetivos vinculados a mejorar y contribuir con el desarrollo de la zona de Canaan, este exitoso proyecto volverá a conectar y a integrar las comunidades que se han visto afectadas por el desplazamiento con el medioambiente social y urbano y finalmente lograr que la población se vuelva ‘visible y reconocible,” dijo Bernard Lami,  Jefe de Misión en funciones en la OIM Haití.

Los 1.3 km del camino 3 de Canaan comienzan en el canal de Boukambou (Hospital Comunitario de Bon Repos) y se conectan con un segmento de camino que ha sido pavimentado por una organización sin fines de lucro llamada Global Communities. Ahora se extiende en dirección sur hasta la Ruta Nacional 3. La trayectoria total del camino que ha sido construido por la OIM con co-financiamiento de la Cruz Roja Norteamericana y USAID ha creado una red estratégica vial que conecta Canaan con las Rutas Nacionales 1 y 3.

Este segmento fue identificado como un punto de ingreso estratégico a una parte de Canaan densamente poblada, tanto por parte de UCLBP como de Hábitat-ONU en su Plan Urbano para la Zona de Canaan, que fue financiado también por USAID. El diseño de tal intervención ha requerido de una estrecha coordinación técnica entre múltiples partes interesadas entre las cuales se incluyen Global Communities, la Cruz Roja Norteamericana, MTPTC y la Municipalidad de Croix-des-Bouquets.

“Un kilómetro suena tal vez insignificante hasta que uno puede observar el impacto que este camino pavimentado ha tenido en cuanto a cambiar las vidas de las personas, brindándoles dignidad y esperanza para la revitalización de Canaan – que es su vecindario,” dijo la encargada del proyecto Maria Oliveira Ramos, Jefa de la Unidad de Ingeniería y de Desarrollo Urbano de la OIM Haití.

Para mayor información por favor contactar a Emily Bauman en la  OIM Haití, Tel: +509 3783 5424, Email: EBauman@iom.int

 


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS