La OIM apoyará la implementación de los mandatos de las Cumbres de las Américas


Date Publish: 
09/07/2018

Washington DC - La OIM, en su calidad de Organismo de las Naciones Unidades, se unió a la Organización de Estados Americanos (OEA) y nueve instituciones internacionales del Joint Summit Working Group (JSWG) para apoyar la implementación y el seguimiento de los mandatos de las Cumbres de las Américas.

En una ceremonia de firma celebrada a principios de esta semana (04/09) en la sede de la OEA en Washington DC, la OIM y las organizaciones miembros del JSWG reafirmaron su compromiso de presentar y considerar los problemas más importantes que enfrentan las Américas.

En la Primera Cumbre de las Américas, celebrada en 1994, varias organizaciones se reunieron para analizar la importancia de fomentar la confianza y la cooperación interamericana entre los estados y las instituciones. En esa primera reunión y en las cumbres subsiguientes, los líderes discutieron temas de política común, objetivos y preocupaciones compartidas sobre los asuntos más importantes que tienen lugar en las Américas. Los sectores considerados incluyen educación, salud, energía, medio ambiente, migración, seguridad, participación ciudadana, gobernabilidad democrática y asociación hemisférica para el desarrollo.

En la Octava Cumbre de las Américas, celebrada en Lima, Perú, en abril de 2018, hubo un enfoque renovado en la lucha contra la corrupción. El Artículo 51 del Compromiso de Lima pide al JSWG que proporcione recursos y desarrollo de la capacidad técnica para abordar la corrupción, incluidos los actos relacionados con la trata de personas y el tráfico ilícito. Dado que los migrantes son especialmente vulnerables a la trata, la explotación y otros abusos durante su viaje, es necesario reforzar la transparencia y fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas para garantizar que la migración sea ordenada y segura.

Dado que la corrupción es un tema transversal que afecta directa e indirectamente a los migrantes, la OIM se encuentra en una posición única para compartir el apoyo técnico con el JSWG y la OEA en relación con la trata de personas, el delito de mayor crecimiento en el mundo. Un resultado potencial del intercambio de información y mejores prácticas es que las organizaciones estarán mejor equipadas para luchar contra dicha corrupción y promover la gobernabilidad democrática.

"La participación de la OIM es indicativa de nuestro compromiso continuo con la promoción de los objetivos comunes de las Américas, uno de los cuales es combatir la corrupción", dijo Luca Dall'Oglio, Jefe de Misión de la OIM en Washington. "La experiencia de la OIM en temas como la trata de personas y el tráfico de migrantes es particularmente relevante. Las iniciativas para desarrollar la capacidad de los investigadores, fiscales, jueces y otras agencias gubernamentales son esenciales para reducir la corrupción ".

El memorando de entendimiento firmado esta semana se centra en aumentar la coordinación técnica y el intercambio de información para cumplir con mayor eficacia los mandatos de las Cumbres. La OIM sigue firmemente comprometida con los objetivos de las Cumbres y mantendrá su compromiso de combatir la corrupción en la región.

Además de la OEA y la OIM, los otros signatarios incluyen el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la Organización Panamericana de la Salud, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, el Banco Centroamericano para la Integración Económica, la Corporación Andina de Fomento, la Organización Internacional del Trabajo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Para obtener más información, comuníquese con Liz Lizama en IOM Washington, Tel. + 1 202 716 8820, correo electrónico: elizama@iom.int

 


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS