Informe de la OIM: 30.000 muertes y desapariciones de migrantes irregulares entre 2014 y 2018


Date Publish: 
01/11/2019

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muertes, migración irregular

Berlín – El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informa que al menos 30.510 personas han perdido la vida al intentar migrar de forma irregular. Se registraron más de 19.000 decesos y desapariciones por ahogamiento, no solamente en el Mar Mediterráneo sino también en el Río Grande, la Bahía de Bengala, y muchas otras rutas en ultramar.

Debido a la falta de fuentes oficiales de información sobre las muertes acaecidas durante viajes migratorios, y la correspondiente ausencia de detalles sobre la mayor parte de los fallecidos en tales viajes, estas cifras deben interpretarse como estimaciones mínimas.

Casi la mitad del total de muertes durante los cinco años, de al menos 14.795 hombres, mujeres y niños, fueron registradas en la ruta central del Mediterráneo entre el norte de África e Italia. El Proyecto Migrantes Desaparecidos estima que en alta mar se perdieron al menos 17.644 vidas, en las tres rutas transmediterráneas en los últimos cinco años, lo cual equivale en ese período de tiempo a aproximadamente diez veces la cantidad de personas que se ahogaron cuando el trasatlántico de lujo, el Titanic, se hundió en 1912.

Las muertes registradas durante los procesos migratorios en África representan el segundo total regional mayor sobre los 30.000 decesos registrados desde 2014, con 6.629 muertes contabilizadas desde ese año.  Casi 4.000 de esas muertes ocurrieron en el norte de África, en donde la falta de datos confiables y de informes anecdóticos exhaustivos es una señal de que posiblemente son más los migrantes que realmente han perdido la vida.

En Asia, en donde de manera similar los datos son sumamente escasos, se registraron las muertes de más de 2.900 personas que estaban migrando, incluyendo en tal cifra a 2.191 en la zona sudeste de Asia y a 531 en Medio Oriente.

Al menos 2.959 personas perdieron la vida mientras migraban en las Américas en los últimos cinco años, de las que más del 60% (al menos 1.871) perdieron sus vidas en la frontera entre México y los Estados Unidos. Más de 1.000 fallecimientos fueron registrados en el resto de América Latina y el Caribe entre 2014 y 2018, aunque la dificultad en cuanto a obtener informes confiables – en particular en alta mar o en zonas selváticas remotas – implica que la cifra real de muertes de migrantes es probablemente mucho mayor.

“La migración irregular plantea riesgos muy significativos para quienes emprenden tales viajes, y se necesitan con urgencia vías legales seguras de modo tal que menos personas se vean obligadas a recurrir a dicha opción”, dijo el Dr. Frank Laczko, director del Centro de Análisis de Datos de la OIM sobre la Migración Mundial (GMDAC por su sigla en inglés). “Si bien muchos ponen el foco en el Mediterráneo, la verdad de la cuestión es que las personas pierden la vida en rutas migratorias de todo el mundo”.

Las principales causas de las muertes que se registran en el banco de datos del Proyecto Migrantes Desaparecidos hacen referencia a las arriesgadas condiciones naturales y de transporte que los migrantes deben enfrentar cuando viajan de forma irregular. Además de las más de 19.000 muertes y desapariciones registradas por causa de ahogamiento, otras 3.800 personas han fallecido debido a las duras condiciones naturales en su ruta migratoria – entre las cuales pueden mencionarse su nivel de exposición, deshidratación y agotamiento – o diversas enfermedades combinadas con la falta de acceso a medicamentos.

Para más de 2.000 personas, las causas de su muerte siguen siendo desconocidas. En el caso de muchas personas, sus restos fueron recuperados días, semanas o meses después de su deceso en ruta – a menudo haciendo que fuera imposible para las autoridades determinar las causas de tal deceso. Los cuerpos de muchos otros no son descubiertos o recuperados. En el Mediterráneo, diversos informes de sobrevivientes de naufragios indican que, siendo cautelosos en el manejo de las cifras, unas 11.500 vidas se han perdido en alta mar en los últimos cinco años, y los restos de esas personas nunca han sido encontrados.

Poco se sabe acerca de las identidades de los 30.510 fallecidos registrados por el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM en los últimos cinco años. Hay información sobre la edad y el género de las víctimas en un porcentaje de una cada cuatro: casi 1.600 fallecidos eran niños, 1.700 eran mujeres, y poco más de 5.000 eran hombres. De igual modo, el país de origen es conocido solamente en el caso de menos de la mitad de los fallecidos registrados entre 2014 y 2018.

Los datos del Proyecto Migrantes Desaparecidos son compilados por el equipo de la OIM que tiene su oficina de operaciones en el Centro de Análisis de Datos sobre la Migración Mundial, pero proceden de una variedad de fuentes, algunas de las cuales no son oficiales.

Para conocer más acerca de cómo se recopilan los datos sobre muertes y desapariciones de migrantes, por favor presione aquí

Para mayor información por favor contactar al Centro de Análisis de Datos de la OIM sobre la Migración Mundial: Julia Black, Tel: +49 30 278 778 27, Email: jblack@iom.int; Kate Dearden, Tel: +49 30 278 778 32, Email: kdearden@iom.int; o Marta Sánchez, Tel: + 49 30 278 778 28, Email: msanchez@iom.int.


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS