Consulta Regional para América Latina y el Caribe del Pacto Mundial sobre Migración se realizó en Chile


Date Publish: 
09/05/2017

Tags: 
Pacto Mundial

Santiago – La Consulta Regional para América Latina y el Caribe hacia el Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regular, tuvo lugar la semana pasada (30-31 de agosto) en Santiago, Chile. El evento fue organizado conjuntamente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de Naciones Unidas y la OIM, Organismo de las Naciones Unidas para la Migración. 

La Consulta de dos días, es la primera de cinco Consultas Regionales que hacen parte de las discusiones preparatorias para desarrollar el Pacto Mundial, negociación intergubernamental que cubre todas las dimensiones de la migración internacional. Tal como sucedió en anteriores reuniones preparatorias, el encuentro en Santiago buscó discutir la migración de manera holística y comprehensiva.

El evento reunió a 45 expertos internacionales en migración de América Latina y el Caribe para discutir temas migratorios en la región con el fin de brindar insumos a los gobiernos para la negociación del Pacto Mundial.  

También reunió a representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Organización Panamericana de la Salud (OPS), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU).

Durante sus palabras de apertura en el evento, la Directora General Adjunta de la OIM Laura Thompson dijo que el Pacto Mundial representa una invaluable oportunidad para la comunidad internacional para trabajar con una visión común con el fin de asegurar el buen manejo de la gobernanza migratoria, así como promover los efectos positivos que benefician a migrantes, gobiernos y sociedades.

 “La visión común incluye la protección de los derechos humanos de los migrantes, la facilitación de la migración segura, regular y ordenada, la reducción de la incidencia de la migración forzada y la respuesta a los impactos de la movilidad causada por desastres naturales o razones medioambientales,” explicó la Embajadora Thompson

La Embajadora Thompson también señaló que los países de América Latina y el Caribe han ya contribuido al debate global de la migración, asegurando la incorporación de los derechos humanos de los migrantes en todos los foros regionales. Los países también han contribuido significativamente a la gobernanza migratoria global a través de la adopción de nuevas leyes y políticas.

“Prácticas notables incluyen el Acuerdo de Residencia del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), los instrumentos de libre tránsito creados por la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y, más recientemente, algunos acuerdos sobre libre movilidad adoptados por la Alianza del Pacífico,” dijo.

La Embajadora Thompson también resaltó el importante rol de los dos Procesos Consultivos Regionales (PCRs) en la región: La Conferencia Suramericana sobre Migraciones (CSM) y la Conferencia Regional sobre Migración (PRM o Proceso de Puebla).

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, destacó la importancia de la Consulta Regional para América Latina y el Caribe para brindar una visión consensuada de la gobernanza migratoria, basada en los principios de derechos humanos de los migrantes. Bárcena también hizo un llamado a los países latinoamericanos y caribeños para incorporar a la migración en las agendas de desarrollo, especialmente en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Louise Arbour, Representante Especial para la Migración Internacional del Secretario General de las Naciones Unidas, enfatizó que la migración tiene un tremendo impacto social, económico y cultural en los países de origen y destino, y es una experiencia de empoderamiento de millones de migrantes y sus familias. [Ver video]

No obstante, Arbour alertó que mientras la mayoría de los  244 millones de migrantes internacionales se movilizan de manera regular, muchos son forzados a moverse, vivir y trabajar en las sombras, vulnerables a la marginalización y al abuso. Asegurar una migración segura, ordenada y regular debe responder a las necesidades de estas personas más vulnerables.

Arbour también resaltó que una colaboración efectiva y fundamentada en el nivel regional es particularmente clave en este sentido, dado que la política migratoria de un país inevitablemente influye en aquella de otros países. [Ver video]

Ella concluyó señalando la necesidad de liderazgo en las esferas política y pública, para terminar con la actual crisis de solidaridad y facilitar la movilidad de manera segura, ordenada y regular.

Juan José Gómez Camacho, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario, Representante Permanente de México ante las Naciones Unidas y Co-facilitador de las consultas y negociaciones intergubernamentales del Pacto Mundial, subrayó la importancia de la Consulta Regional para la región de América Latina y el Caribe como parte de la fase preparatoria. “Necesitamos negociar un Pacto Mundial basado en la evidencia,” enfatizó Gómez Camacho. [Ver video]

El evento de dos días estuvo organizado bajo seis sesiones temáticas que incluyeron temas como derechos humanos de los migrantes, respuesta a factores que impulsan la migración incluyendo el cambio climático y los desastres naturales, cooperación internacional y gobernanza migratoria así como la contribución de migrantes al desarrollo sostenible.

Las sesiones también incluyeron temas como la trata de personas y el tráfico de migrantes, así como migración regular e irregular y movilidad laboral.

La siguiente Consulta Regional tendrá lugar en Beirut, Líbano los próximos 26 y 27 de septiembre y será organizada por la Comisión Económica y Social para Asia Occidental (CESPAO) con la Liga de los Estados Árabes.

Para mayor información por favor contactar a Juliana Quintero en la Oficina Regional de la OIM en Buenos Aires, Tel. + (54) 11 5219 2033, Email: juquintero@iom.int


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS