António Manuel de Carvalho Ferreira Vitorino es el nuevo Director General de la OIM


Date Publish: 
06/29/2018

Ginebra - El viernes 29 de junio de 2018, los Estados Miembros de la OIM, el Organismo de las Naciones Unidas para la Migración, eligieron a António Manuel de Carvalho Ferreira Vitorino de Portugal como el próximo Director General de la Organización Internacional para las Migraciones.  

El Sr. Vitorino, de 61 años de edad, nacido el 12 de enero de 1957, sucede en el cargo a William Lacy Swing, de los Estados Unidos, tras haber cumplido dos mandatos de cinco años como Director General de la Organización. El Sr. Vitorino asumirá el 1º de octubre de 2018.

El nuevo Director General de la OIM se ha desempeñado con anterioridad como Comisionado Europeo de Justicia y Asuntos de Interior (1999-2004) y como Ministro de la Presidencia y de Defensa Nacional (1995-1997). En Portugal, entre sus antecedentes también cabe citar una carrera profesional como abogado y en el campo de la política electoral.

El Sr. Vitorino fue electo para desempeñar cargos en el Parlamento de Portugal en 1980. En 1983 asumió el cargo de Secretario de Estado para Asuntos Parlamentarios y, más tarde, como Secretario Adjunto para el Gobernador de Macao. En el año 1989 dejó este cargo, cuando regresó a Lisboa para trabajar como juez de la Corte Constitucional, mandato que finalizó en 1994. Posteriormente prestó servicios como Ministro de Defensa Nacional y Primer Ministro Adjunto del Gobierno de António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas.  

De 1999 a 2004 António Vitorino prestó servicios como Comisionado Europeo de Justicia y Asuntos Internos. Durante el ejercicio de su cargo, el Sr. Vitorino participó en conversaciones que llevaron a la redacción de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y de la Convención sobre el Futuro de Europa.

Tras retirarse del ámbito de la política en 2005, el Sr. Vitorino retornó a su trabajo de abogado, desarrollando tareas como socio en el estudio jurídico Cuatrecasas, Gonçalves Pereira & Associados. Vitorino ha sido Presidente del Comité de Expertos de Notre Europe desde junio de 2011 y por muchos años se ha desempeñado de forma continua como panelista en el importante canal de televisión de Portugal RTP 1. 

En 1981 António Vitorino obtuvo su diploma de abogado en la Escuela de Leyes de la Universidad de Lisboa. Cuenta  además con una Maestría en Ciencias  Políticas y Jurídicas. Es autor de numerosos trabajos sobre Derecho Constitucional, Ciencia Política, Derecho Comunitario Europeo, y también ha integrado el Comité que tuvo a su cargo la redacción del Libro Blanco de Portugal sobre Gobernanza Corporativa.  

Establecida en 1951, la Organización Internacional para las Migraciones cuenta con más de 10.000 empleados y más de 400 oficinas en más de 150 países. La OIM es el Organismo de las Naciones Unidas para la Migración y es la Organización intergubernamental líder en el campo de la migración. Está comprometida con el principio de que la migración humana y ordenada beneficia tanto a los migrantes como a la sociedad.  

La OIM trabaja con sus socios de la comunidad internacional para brindar asistencia en lo relativo a abordar los desafíos operativos de la migración, progresar en la comprensión de las cuestiones migratorias, incentivar el desarrollo económico y social por medio de la migración y asegurar el bienestar y los derechos humanos de todos los migrantes.

La OIM proporciona servicios y asesoramiento a los gobiernos y a los migrantes para ayudar a encauzar la migración de forma ordenada y humana, para promover la cooperación internacional en cuestiones migratorias, asistir en la búsqueda de soluciones prácticas para los problemas migratorios y proveer asistencia humanitaria a los migrantes que la necesitan, incluyendo a refugiados y a personas desplazadas internamente.

A la OIM se le reconoció estatus de observador permanente en la Asamblea General de Naciones Unidas en 1992. Un acuerdo de cooperación entre la OIM y la ONU se firmó en 1996. La OIM se unió al Sistema de Naciones Unidas como organización asociada en septiembre de 2016, con la firma del Acuerdo delineado en la Res.70/296 (2016) de la Asamblea General durante la Cumbre de Naciones Unidas para Refugiados y Migrantes.

Para mayor información por favor póngase en contacto con Leonard Doyle en la Sede de la OIM, Tel: +41 792857123, correo electrónico: ldoyle@iom.int 

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Nota: Por un imperativo de tiempo, este documento ha sido traducido al español por un servicio externo, y no por el Servicio de Traducción en la Sede de la Organización


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS