Los migrantes no deben quedar fuera de los esfuerzos por erradicar la tuberculosis


Date Publish: 
03/24/2016

Suiza - Este año, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) está conmemorando el Día Mundial de la Tuberculosis haciendo énfasis en la importancia crucial de establecer asociaciones multisectoriales productivas para promover la salud y el bienestar de los migrantes y las poblaciones móviles en todo el mundo y para ayudar a erradicar la tuberculosis.

Con el tema “Unidos para poner fin a la tuberculosis”, el Día Mundial de la Tuberculosis de este año cae justo en medio de la crisis migratoria actual de Europa y después de la reciente aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. De maneras diferentes, ambos acontecimientos han colocado a la migración a la vanguardia de la agenda de los gobiernos, la comunidad internacional y otras partes interesadas.

A pesar de los notables avances hacia la erradicación de la tuberculosis, esta enfermedad sigue siendo una amenaza mundial: unos seis millones de nuevos casos de tuberculosis y alrededor de 1,5 millones de muertes por tuberculosis se contabilizaron en 2014. La carga de la tuberculosis también se sigue concentrando en países y regiones en desarrollo y de bajos ingresos, y alrededor de un 58% de los casos de tuberculosis ocurren en las regiones del sudeste de Asia y el Pacífico occidental, seguidas de África. Muchos migrantes son vulnerables a la enfermedad de la tuberculosis debido a su acceso irregular a los servicios de salud, su exposición a la situación transfronteriza inestable y sus condiciones de vida precarias.

La OIM hace un llamamiento a todos los grupos responsables, tales como organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, grupos comunitarios, organizaciones gubernamentales internacionales y donantes, para que asuman la responsabilidad colectiva de afrontar con determinación los problemas que enfrentan los migrantes y las poblaciones móviles en la lucha por erradicar la tuberculosis.

“Al conmemorar el Día Mundial de la Tuberculosis, es muy alentador ver que la estrategia Fin a la TB, junto con la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud que la creó, presta atención a la migración y exhorta a la adaptación a nivel de los países y a la colaboración con el sector de la migración. La estrategia sitúa a los pacientes y las comunidades en el centro de la respuesta. Sin embargo, al ejecutar esta estrategia es crucial asegurarse de que los migrantes no queden atrás”, declaró el Director General de la OIM, Embajador William Lacy Swing.

Asimismo, el Embajador Swing aprovechó la oportunidad para destacar que la creciente evidencia y comprensión demuestran que las desigualdades sociales y económicas mantienen la vulnerabilidad de los migrantes frente a la tuberculosis, al igual que las políticas discriminatorias de los sectores no sanitarios, tales como migración, trabajo y protección social. Otras importantes barreras sociales, en particular las barreras lingüísticas, las creencias culturales, el temor al estigma, el desconocimiento de los derechos, la baja capacidad de gasto en la salud, y los servicios de salud hostiles contra los migrantes, también conducen a la renuencia a la búsqueda de atención o tratamiento.

Según informó el Director de la División de Migración y Salud de la OIM, Dr. Davide Mosca, sigue habiendo enormes brechas de acceso de los migrantes y las poblaciones móviles a exámenes oportunos de detección, tratamiento y continuidad de la atención, y con frecuencia los sistemas sanitarios son deficientes u operan en condiciones extremas en conflictos crónicos o emergencias agudas.

“Los objetivos del Plan Global para Acabar con la Tuberculosis en el período 2016-2020 aspiran a llegar hasta el 90% de las poblaciones clave entre el 90% de los enfermos de tuberculosis en el mundo, reconociendo que el éxito del 90% en el tratamiento no se puede lograr sin atender las cuestiones de migración y salud”, señaló el Dr. Mosca. “Es preciso mejorar la percepción del público sobre los migrantes y atender la salud de los migrantes como un tema integral en el diálogo sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la salud y el desarrollo humano”, agregó.

Para obtener más información y materiales sobre las iniciativas de la OIM en torno a la tuberculosis y la migración se pueden encontrar aquí.

Para obtener más información, por favor ponerse en contacto con

Dra. Poonam Dhavan

en Sede de la OIM Ginebra

Tel: +41 22 717 9546

E-mail:pdhavan@iom.int


¡Es hora de pensar en el acceso universal!

Date Publish: 
22 / 03 / 2019

Ginebra – El éxito de la OIM en el control de la epidemia de tuberculosis (TB por su sigla en inglés) ha superado los objetivos fijados inicialmente y beneficiado a las comunidades de origen y de destino. El nivel de tal éxito ha sido alto y sostenido gracias al diagnóstico precoz, la identificación de los casos activos de la enfermedad, los tratamientos directamente observados (DOT por su sigla en inglés) y a que los cuidados dispensados están enfocados y centrados en el paciente, sin dejar de lado el aspecto migratorio.

En un mundo como el actual, que presenta cada vez más una mayor movilidad e interconexión, con aproximadamente 258 millones de migrantes  internacionales y 760 millones de migrantes internos[1], es necesario reconocer que la migración es un determinante social de la salud que impacta sobre el grado de vulnerabilidad y el bienestar de todas las personas. La migración también afecta muy profundamente las vidas de las familias que se quedan en sus hogares y a las personas en las comunidades de origen, tránsito, y destino de todo el mundo.

A pesar de que existen planes bien establecidos para su diagnóstico y tratamiento, la Tuberculosis sigue siendo una pesada carga en el ámbito de la  salud pública en muchas partes del mundo y la principal causa de muerte provocada por un agente infeccioso único, puesto que se estima que ha habido 10 millones de casos nuevos y aproximadamente 1.300.000 muertes en 2017[2], afectando de manera desproporcionada a las poblaciones marginalizadas y en condición de pobreza,  como pueden ser las personas  migrantes. La prevención de la tuberculosis y los esfuerzos para su control con frecuencia no están enfocados en las vulnerabilidades específicas de las personas migrantes, lo cual lleva a que haya demoras en el diagnóstico y/o una escasa adherencia al tratamiento.

La forma en que muchas personas migrantes viajan, viven y trabajan puede implicar riesgos para su bienestar físico y mental. Muchas trabajan en condiciones peligrosas, difíciles y degradantes, y viven aislados o en lugares precarios. Otras tal vez están retenidas en instalaciones de detención atestadas o viven en campamentos como refugiados o personas desplazadas internamente. Por todo esto puede decirse que las personas migrantes se cuentan entre los grupos vulnerables de personas que más expuestas están a los factores de riesgo asociados a la tuberculosis.

Además, las personas migrantes deben enfrentar obstáculos en el acceso a los servicios de salud debido a  diferencias culturales e idiomáticas o barreras administrativas. Con frecuencia son excluidas de la protección en el ámbito de la salud y consideradas invisibles para los programas de Cobertura Universal de la Salud (UHC por su sigla en inglés). Por ello, deben sacar dinero de sus bolsillos para pagar los servicios de salud que pudieran llegar a necesitar y esto con frecuencia origina gastos catastróficos para el cuidado de la salud y demoras o falencias en tales cuidados.

¡Es hora de incluir a los migrantes!  En todo el mundo en 2018, la OIM realizó más de 376.800 evaluaciones de salud previas a las partidas de migrantes y refugiados y detectó 584 casos activos de tuberculosis, lo cual dicho en otros términos equivale a una tasa de detección de la enfermedad de 155 por cada 100.000 controles de la salud. Los casos activos de tuberculosis fueron confirmados mediante cultivos de esputo o por diagnóstico basados en estudios radiológicos y clínicos. La OIM trabaja junto a los Programas Nacionales de Lucha contra la Tuberculosis y ha asumido el compromiso de ponerle fin  por medio del fortalecimiento de los sistemas de salud que sean capaces de  evaluar  y focalizar sus acciones en  las condiciones y vulnerabilidades específicas de las poblaciones migrantes, tomando en cuenta siempre el aspecto migratorio (ver el video con la historia de Jordania).

Es hora de fijar objetivos ambiciosos para un tratamiento eficaz, lo cual es posible sobre la base de la historia exitosa del Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en  Nairobi, Kenya, en donde las clínicas que ofrecían tratamiento directamente observado sobrepasaron los objetivos planteados inicialmente a través de cuidados integrales, que incluyen la búsqueda  activa de pacientes y apoyo nutricional, asegurando que ni los pacientes ni sus familiares tuvieran que lidiar con los costos catastróficos derivados de la enfermedad, lo cual constituye un elemento clave en el logro del Objetivo 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por su sigla en inglés).

El éxito en la lucha contra la tuberculosis depende de los tratamientos directamente observados y de los cuidados centrados en el paciente que toman en cuenta los aspectos migratorios y se enfocan en  las necesidades específicas  de la persona ysus vulnerabilidades especiales derivadas de su condición de migrante.. El tratamiento de las personas cuyo análisis dio positivo ocupa un lugar central en las evaluaciones de salud llevadas a cabo por la OIM, incluyendo en esto a los refugiados antes de su reasentamiento. De 2010 a 2016, el Centro de Evaluación de Salud Migratoria de la OIM en Nairobi, Kenya, diagnosticó 426 casos activos de tuberculosis, habiendo tratado 363 de tales casos en las clínicas de tratamiento directamente observado de la OIM Kenya, en tanto que los restantes fueron derivados a otros centros para recibir el tratamiento adecuado. Las clínicas con tratamiento directamente observado mostraron altas tasas de éxito en los tratamientos durante ese período oscilando entre el 90 y el 100% de efectividad.

Es hora de cumplir con los compromisos asumidos en materia de lucha contra la Tuberculosis. La experiencia de la OIM nos ha demostrado que el fracaso en el abordaje de las cuestiones de salud migratoria tiene serias consecuencias sobre el bienestar de millones de migrantes y sobre las comunidades de origen, tránsito y destino. Es necesario incluir a las personas  migrantes en las estrategias de prevención y control de la tuberculosis, tanto a nivel mundial como nacional y local, para poder terminar con la epidemia, en consonancia con los objetivos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular y con la Resolución 70.15 de la Asamblea Mundial de Salud relacionada con Promover la salud de refugiados y migrantes (2017).

Por otra parte, el Plan para poner fin a la Tuberculosis, la Declaración de Moscú y la Declaración de la Reunión de Alto Nivel de la ONU “Unidos para poner fin a la Tuberculosis”  tienen frente a sí una formidable oportunidad:  la de asegurar y comprometerse al más alto nivel para no dejar atrás a ningún migrante y promover la cooperación transfronteriza entre los diversos países a fin de lograr la reducción de la pesada carga que implican la Tuberculosis y el VIH. Jacqueline Weekers, Directora de la División de Salud Migratoria de la OIM dijo que: “Poner fin a la tuberculosis significa atacar los vínculos intrínsecos que existen entre la movilidad poblacional y la tuberculosis, y también reconocer que la Cobertura Universal de Salud será una realidad solamente si los grupos de alto riesgo son tomados en cuenta.”

Para más información por favor contactar a la Sede de la OIM

Carlos Van der Laat, Tel +14227179459, Email: cvanderlaat@iom.int

[1] Indicadores de la Migración Mundial 2018, OIM 2018

[2] Informe Mundial sobre Tuberculosis 2018 de la OMS