Trata de personas

El aumento de la trata de personas en contextos de emergencia ha sido demostrado y detectado en repetidas ocasiones a nivel mundial. En Nepal, el terremoto de 2015 que afectó a dos tercios de la población dio pie a un aumento de casos de trata de personas con fines de explotación sexual de niñas y mujeres, principalmente. Otro caso es el de hombres hindúes víctimas de este delito con fines de explotación laboral en medio del huracán Katrina que afligió a los Estados Unidos en el 2005...

La fuerza laboral mundial –desde el jardinero en California hasta el banquero en Singapur–  nunca ha sido más móvil. La ambición humana, tanto la del mesero de Roma como la del diseñador de Londres, trasciende las fronteras. Todas las personas – cualificadas o no, con o sin permiso de trabajo– persiguen un objetivo idéntico: desplegar sus talentos en los mercados que mejor los retribuyan. Un simple cálculo motiva esas travesías que comienzan con el anhelo de una vida mejor y que pueden dar paso a enormes beneficios colectivos tanto en los países de origen como de destino, siempre y cuando transcurran de manera segura y ordenada.

Kieran Gorman-Best/OIM, 2017

Con la atención internacional centrada en los conflictos actuales y los desplazamientos que estos causan, la comunidad internacional se fija cada vez más en uno de los ámbitos en los cuales la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) trabaja a escala mundial: es decir, como combatir mejor el creciente vínculo entre el crimen organizado y los grupos terroristas, y por consiguiente la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes.

Se estima que, actualmente, millones de personas en todo el mundo son víctimas de la trata. Nos resulta casi imposible pensar que cada número es un ser humano y sentimos que es un problema insuperable.  Pero no lo es.  En este Día Mundial contra la Trata de Personas debemos creer que no sólo podemos hacer una pequeña contribución, sino que está en nuestras manos hacer avances significativos para eliminarla.

El caso de 5 mujeres procedentes de América del Sur, quienes fueron engañadas en su país de origen para supuestamente trabajar en Honduras, pero fueron víctimas de trata con fines de explotación sexual. La OIM en coordinación con el Instituto de Migración les brindo asistencia y protección proporcionándoles alimentación, vestuario y asistencia médica. Incluso tuve la oportunidad de acompañar a una de las chicas a un chequeo médico junto al cónsul de ella.