Retorno y Reintegración

En la gestión eficiente de los procesos de retorno, el municipio salvadoreño de Zacatecoluca demuestra que, con una estrategia focalizada los gobiernos locales pueden promover la reintegración integral de las personas retornadas y abordar las múltiples causas de la migración.

Según datos del Observatorio Migratorio y Consular de Honduras, del 1 de enero al 22 de junio de 2018, un total de 35.244 personas de nacionalidad hondureña han sido retornadas. De ellas, 4,505 son niñas, niños y adolescentes. Considerando estas cifras, es importante contar con un profesorado capaz de enfrentar el desafío que supone la reintegración de las y los más pequeños en ese país.

Imagine poder hacer propuestas sobre alguna necesidad de infraestructura en su barrio, o bien contribuir con el diseño de un parque de juegos para niños. ¿Sentiría que vive en un lugar más inclusivo, que su voz es escuchada en su comunidad?  Ahora, imagine que una persona migrante retornada a su país de origen, sin importar el tiempo que haya estado fuera, pueda también ser parte de procesos participativos como los mencionados. ¿Les ayudaría muchísimo a volver a sentirse parte de su comunidad, verdad? 

Discriminar es separar, excluir o tratar diferente a una persona por sus características físicas, formas de pensar, religión, nacionalidad, orientación sexual, identidad de género, condición económica, entre otras que podrían nombrase. Discriminar también es pensar que las personas migrantes retornadas son necesariamente delincuentes, que han fracasado y que por lo tanto no deben tener acceso a los mismos derechos u oportunidades que el resto de sus pares.

En el marco de la Iniciativa de Gestión de Información de Movilidad Humana en el Triángulo Norte (NTMI), la Organización internacional para las migraciones (OIM) aplicó la encuesta "Niñez y Adolescencia Migrante No Acompañada Retornada: Vivienda", la cual brinda una radiografía de los ambientes en los que crece la niñez migrante y retornada en Guatemala.