Protección y Asistencia a Migrantes

El número de personas que decide migrar sigue aumentando. Sin embargo, la experiencia indígena se ha excluido sistemáticamente de los marcos de migración internacional. Existe una visión generalizada de los pueblos indígenas como comunidades profundamente arraigadas en sus territorios y costumbres. Sin embargo, cada vez más, los individuos y las familias indígenas están migrando de sus territorios como parte de las dinámicas de la migración mundial.

5 actions to facilitate the social inclusion of indigenous displaced people

Los pueblos indígenas ocupan solo un 15% del territorio mundial, pero protegen el 80% de la biodiversidad restante en el planeta, según datos del Banco Mundial. Al igual que ocurre con otras poblaciones, las acciones de las comunidades indígenas son de las que menos afectan la naturaleza, pero son de los grupos que sufren más fuertemente las consecuencias del cambio climático.

Las personas migrantes LGBTI no deben ser discriminadas, y hay cosas que los Estados pueden hacer

En 2017, Amnistía Internacional indicó en este reporte que dos terceras partes de las personas LGBTI refugiadas de Centroamérica con quienes se habló entre ese año y el año anterior, ha sufrido violencia sexual y basada en género en México.

 

    ¿Quiénes migran saben que el viaje es peligroso? ¿por qué lo siguen haciendo?

    ¿Cómo valoran los migrantes las opciones de migración? ¿Cómo deciden a dónde migrar, cómo migrar, un posible retorno, o incluso no migrar?

    MigApp

    La recarga informativa y la variedad de fuentes dificulta el acceso a información confiable y pertinente para una persona que migra, lo que puede tener resultados peligrosos para quien se traslada a otro país.

    La entrada previa del blog presentó de forma breve los 4 principios rectores de la Convención de los Derechos del Niño y la importancia de su aplicación en contextos migratorios. Este artículo se enfoca en ofrecer recomendaciones prácticas para la protección de niñez migrante.

    Foto: OIM/ Rafael Rodríguez

    La niñez migrante representa un porcentaje significativo de la población migrante a nivel mundial. De acuerdo con datos de UNICEF, 1 de cada 8 personas migrantes es menor de edad (2016). Asimismo, en 2015 se calculaba que 1 de cada 70 niñas y niños vivían fueran de su país de nacimiento, para un total de 31 millones de niñas y niños viviendo en el exterior. De esta suma, unos 10 millones corresponden a niñez migrante y 17 millones a niñez desplazada por conflictos internos y violencia (UNICEF, 2017).

     

    El flujo migratorio de personas venezolanas es uno de los más dinámicos en las Américas.  Para 2018, OIM estimaba que existían alrededor de 2.3 millones de venezolanos viviendo en el extranjero y que cerca de un 90% de ellos se encuentra residiendo en otros países de Sudamérica. Más de 1.6 millones de estas personas abandonaron Venezuela desde el 2015.

    La mayoría de quienes la han visto aseguran que es imposible no llorar. Coco, estrenada en el 2017, es una película animada sobre un niño mexicano de 12 años (Miguel) que sueña con ser músico. Ahora bien, el motivo de esta entrada no es hablar sobre todo lo que sucede en este hermoso filme (ni mucho menos arruinar la historia para quienes no la han visto aún), pero sí de un pequeño dato de esta historia que nos puede ayudar a introducir mejor el tema del trabajo infantil y sus implicaciones para la niñez migrante.

    El tercer miércoles de cada mes el Salón de Aduanas en Paso Canoas, entre la provincia de Puntarenas y Chiriquí, frontera entre Costa Rica y Panamá, es testigo de una escena poco común entre países limítrofes del hemisferio y, sin embargo, determinante para una gestión migratoria integral.