Trata de personas: ¿Qué tan cerca de nosotros está?

Trata de personas: ¿Qué tan cerca de nosotros está?
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La trata de personas parece un crimen alejado de nuestra realidad. Pero, en realidad está tan cerca que en ocasiones no podemos verla.

Aunque hay personas más vulnerables a este crimen que otras, la trata de personas le puede pasar a cualquiera, independientemente de su género, etnia, estatus económico, nivel de estudios, dentro o fuera de su país. Las víctimas de trata son tan variadas como las formas que puede tener: explotación laboral, explotación sexual, mendicidad o crímenes forzados. Es decir, la trata de personas puede estar presente en todos los sectores.

Las personas en organizaciones que atienden los casos de trata de personas descubren de manera desgarradora cómo los derechos humanos son amenazados en diferentes regiones y países. Una de las personas que trabaja en esta área es Dayan Corrales, Especialista Técnica de Asistencia y Protección en la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la OIM. Dayan apoya la asistencia de casos de trata de personas de primera mano, y comparte uno a continuación.

Ana* era una mujer joven y profesional, que contaba con estudios universitarios y preparación laboral. Ana vivía en un país de Centroamérica, cuando una empresa en otro continente la contactó a través de sus redes sociales, mostrando interés por contratarla. Era una empresa consolidada, con buen perfil y con sedes en diferentes países.

Lo primero que Ana hizo al recibir la oferta, fue llevar a cabo una investigación por internet sobre la empresa, y luego de verificar que todo parecía estar en orden, envió su currículo. Tuvo varias entrevistas en inglés con las personas que deseaban contratarla, y cuando le dijeron que era la candidata seleccionada, tomó la decisión de viajar al otro lado del mundo por su nuevo trabajo.

Ana estaba ilusionada por el prospecto de poder trabajar en el exterior. ¿Quién no sueña con trabajar en el exterior? Vería cosas nuevas, avanzaría profesionalmente y se le abrirían puertas para su futuro.

Unas semanas después, emprendió el viaje. Al llegar al otro país, en el aeropuerto la esperaba un auto de la empresa contratante, con los logos de la oficina a los lados. Una persona de la empresa sostenía un cartel con su nombre, dándole la bienvenida.  

Al llegar al hotel, esta persona le pidió su pasaporte para realizar los trámites necesarios para empezar su trabajo el día siguiente. Le dijo a Ana que la recogería a la mañana siguiente para llevarla a la oficina e iniciar el entrenamiento técnico. Ella, ilusionada, entregó sus documentos y subió a su habitación donde tomó un baño, un café y esperó a que fuese el día siguiente.

Justo como fue prometido, pasaron por ella al hotel en el mismo carro, pero para su sorpresa el destino final no era el que esperaba. Al bajarse del auto, no se encontraba frente a una empresa, sino frente a un bar. Aquí iniciaron tres meses de una pesadilla.

Ana fue explotada sexualmente en el bar, siendo víctima de vejámenes y abusos de todo tipo. La golpeaban y violaban regularmente. Tenían estrictos horarios de comida y trabajo… Todas las formas de violencia que nos aterran imaginar eran parte de su realidad.

Pero ¿cómo iba a escapar? Estaba en un país extraño con un idioma ajeno, sin sus documentos de identificación y sin nadie a quien contactar para ayudarla. Además, sus explotadores la extorsionaban con toda la información que tenían de ella. Después de todo sabían dónde vivía, y quiénes eran sus amigos y familia a través de sus redes sociales. Le dijeron que, si intentaba escapar, la matarían a ella y a sus seres queridos.

Después de tres meses de abuso, Ana ya no pudo resistir la presión. Sentía que le habían robado su vida. Si escapaba, corría el riesgo de que la mataran, pero ya se sentía muerta. Así que un día tomó el riesgo y en un descuido se escapó. Finalmente pudo escapar de su pesadilla y conseguir ayuda para volver a su país y retomar la vida que tenía antes.

La historia de Ana es dolorosa, pero también es necesaria de conocer. No sólo enseña que cualquier persona puede ser una víctima de trata, sino que también nos ayuda a identificar algunas señales de alerta:

  • Hay que tener cuidado con las ofertas que parecen perfectas o demasiado buenas para ser ciertas.
  • El engaño es uno de los medios más utilizados para atraer a las víctimas de la trata de personas.
  • El uso de poder también es un medio altamente utilizado para tener control sobre las víctimas, involucrando tanto el uso de la fuerza como amenazas y otras formas de coerción.

Para conocer más sobre la trata de personas y otros casos como este, los invitamos a escuchar el episodio sobre Trata de personas del podcast de la OIM, En Movimiento.

*El nombre se ha cambiado para proteger a la persona.


Extremos hidrológicos y migración: ¿Cómo el agua influye en los movimientos migratorios?

Extremos hidrológicos y migración: ¿Cómo el agua influencia los movimientos migratorios?
Categoria: Migración y Medio Ambiente
Autor: Pablo Escribano

“Los problemas ambientales actuales juegan un papel en la migración. Algunas migraciones ocurren tanto cuando hay demasiada agua, como en subidas del nivel del mar, tsunamis e inundaciones, o cuando no hay suficiente. En esos países la población depende del ambiente para asegurar sus medios de vida”

Wennersten, John R. y Denise Robbins. Rising Tides: Climate Refugees in the Twenty-First Century.

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Desde 1993, la comunidad internacional conmemora el 22 de marzo de cada año el Día Mundial del Agua para poner en relieve la necesidad de preservar y manejar de manera responsable este recurso. En el 2020 el tema seleccionado es “agua y cambio climático”, a través del cual se pretenden visibilizar los cambios en la disponibilidad del agua asociados con el cambio climático y la necesidad de implementar estrategias adecuadas de adaptación a estos nuevos escenarios.

Desde una perspectiva migratoria, es necesario entender y abordar la relación entre el agua y la movilidad humana. Esta relación es particularmente evidente en escenarios de extremos hidrológicos, tanto cuando falta agua como cuando el exceso de agua afecta las condiciones de vida. En las Américas existen casos de ambos escenarios y conviene recordarlos al estudiar la relación entre agua y migración.

  • Sequías y migraciones: Cuando la falta de agua afecta los medios de vida y la subsistencia de poblaciones rurales

La evidencia científica sobre el cambio climático prevé fenómenos de sequía más intensos en ciertas regiones de las Américas en el futuro, como en los pequeños estados insulares del Caribe, zonas de América Central y del Sur (IPCC, 2018). Estos fenómenos son evidentes en la actualidad en diferentes países: el Corredor Seco de América Central, que reúne zonas de Guatemala, el Salvador, Honduras y Nicaragua e incluso Costa Rica y Panamá ha sufrido eventos recurrentes de sequía con afectaciones importantes en la producción y los rendimientos agrícolas aunque con impactos diversos según las zonas geográficas; en Chile el estado de megasequía en la zona central desde 2010 ha requerido la declaración de zonas de emergencia agrícola para paliar a la falta de agua.

Los fenómenos de sequía recurrentes afectan los medios de vida de poblaciones locales, en particular en contextos rurales y agrícolas, a través de la disminución de los rendimientos, la reducción de la necesidad de mano de obra e incluso impactos directos en la seguridad alimentaria cuando los ingresos disminuyen o la producción no permite subvenir a las necesidades. Estos factores pueden provocar movimientos migratorios cuando las familias buscan mejores opciones de supervivencia ante la sequía, y existe evidencia científica que sugiere que los hogares migran local o internamente como respuesta a la sequía (IPCC, 2019).

Sin embargo, atribuir la causa de la migración a fenómenos de sequía es complicado por varios motivos. Por un lado, la sequía puede reducir los ingresos de los hogares más pobres, que ya no disponen de medios para migrar, especialmente en lo que respecta a migración internacional (IPCC, 2019). Además, las sequías son a menudo un fenómeno gradual y progresivo, en el cual los hogares a menudo intentan varias estrategias de adaptación antes de dejar sus comunidades. La dependencia del agua de lluvia – por el tipo de cultivo y las limitaciones de los sistemas de riego – aumenta la vulnerabilidad ante sequías. La dependencia de la agricultura alimentada por agua de lluvia es de más del 30% en países como Guatemala, Honduras y Nicaragua, donde el rendimiento del maíz y el frijol varía en gran medida de la variabilidad climática.

La narrativa en torno a los factores de motivación de las caravanas migrantes de 2018 refleja algunos de estos debates. Mientras que la prensa identificó a la sequía y al cambio climático como factor de explicación de estos movimientos, en las encuestas con los migrantes los factores climáticos nunca aparecieron entre las primeras motivaciones. Aunque existe cierto solapamiento, las zonas más afectadas por la sequía en Honduras por ejemplo no corresponden a las primeras zonas de origen de los migrantes según las encuestas de la OIM. Sin embargo, el alto porcentaje de migrantes que trabajaban en el sector primario antes de su salida y la incidencia efectiva de sequía en varias zonas sí permiten entrever el impacto de la sequía en la pérdida de oportunidades a nivel local.

  • Inundaciones, tsunamis, huracanes: Los desastres hidrometereológicos como fuente de desplazamiento

En los informes del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC por sus siglas en inglés), la categoría de desastres relacionados con el clima incluye tormentas, ciclones, tifones y huracanes, inundaciones, sequía, incendios y otros. Estos desastres provocaron 16,1 millones de nuevos desplazamientos en 2018, una cantidad superior a los desplazamientos causados por conflictos y violencia (10,8 millones) y por fenómenos geofísicos (1,1 millones).

Como muestran los ejemplos recientes de Irma, Maria (2017) y Dorian (2019), los países del Caribe están particularmente expuestos a fenómenos hidrometereológicos extremos en los que vientos intensos y lluvias destruyen comunidades y provocan desplazamientos masivos. Sin embargo, los países del Caribe no son los únicos de la región que sufren desplazamientos por inundaciones. En los últimos meses se han registrado fuertes inundaciones en México, Brasil o Colombia debidas al exceso de lluvia y la capacidad limitada de los cursos de agua para encauzar el torrente.

El desplazamiento debido a inundaciones puede ser temporal o más permanente según la situación de las comunidades antes, durante y después del desastre. Ciertas familias pueden regresar a sus comunidades de origen una vez pasado el evento, cuando las aguas vuelven a su cauce. Este tipo de movilidad se ha evidenciado por ejemplo en comunidades de Brasil y Argentina en el que las inundaciones recurrentes fomentan la movilidad estacional de familias fuera de la zona de peligro durante ciertos meses al año.

La vulnerabilidad a inundaciones también origina movimientos migratorios más permanentes, tanto individuales como comunitarios. El Huracán Mitch por ejemplo provocó la salida de poblaciones hondureñas en 1998. Algunos de estos migrantes accedieron al Temporal Protection Status (TPS) en Estados Unidos, un estatus que sigue en vigor para Honduras tras una decisión judicial que frenó la voluntad de la administración de clausurar el sistema de protección.

Las reubicaciones planificadas de poblaciones responden a menudo a la voluntad de reducir riesgos relacionados con fenómenos hidrometereológicos y representan también una forma de movilidad humana. Estos procesos han tenido lugar en muchos países de la región. En Nicaragua, por ejemplo, varias comunidades alrededor del lago de Managua han sido reubicadas para limitar los daños provocados regularmente por las inundaciones y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones. La subida del nivel del mar está también llevando a múltiples países de la región como Colombia, Panamá o Guyana, a considerar la necesidad potencial de mover a comunidades costeras a zonas que no se verán inundadas en un futuro relativamente cercano (IPCC, 2019).

 

El Día Mundial del Agua representa una oportunidad ideal para tomar conciencia de la necesidad de conservar y proteger el agua ante los cambios previsto por el cambio climático. Esta reflexión sobre la importancia del agua en los medios de vida de la población no puede desarrollarse sin considerar la relación que el agua tiene con los movimientos migratorios.

Los escenarios de sequía y de inundación son quizás los más evidentes para pensar el impacto del agua en la migración. Esta relación no es sencilla ni necesariamente directa. Muchos factores inciden en la manera en que la escasez o abundancia de agua fomenta procesos de movilidad. Además, la relación entre agua y migración no es unidireccional. Los movimientos migratorios también pueden ahondar en problemas de escasez hídrica, cuando el consumo de agua de migrantes y comunidades locales excede la disponibilidad del recurso. Políticas fiables y adecuadas son necesarias para abordar estos casos y permitir un manejo apropiado del agua.

 

Referencias

IPCC. 2018. Global warming of 1.5°C. An IPCC Special Report on the impacts of global warming of 1.5°C above pre-industrial levels and related global greenhouse gas emission pathways, in the context of strengthening the global response to the threat of climate change, sustainable development, and efforts to eradicate poverty [V. Masson-Delmotte, P. Zhai, H. O. Pörtner, D. Roberts, J. Skea, P.R. Shukla, A. Pirani, W. Moufouma-Okia, C. Péan, R. Pidcock, S. Connors, J. B. R. Matthews, Y. Chen, X. Zhou, M. I. Gomis, E. Lonnoy, T. Maycock, M. Tignor, T. Waterfield (eds.)]. In Press.

IPCC. 2019. Climate Change and Land: an IPCC special report on climate change, desertification, land degradation, sustainable land management, food security, and greenhouse gas fluxes in terrestrial ecosystems [P.R. Shukla, J. Skea, E. Calvo Buendia, V. Masson-Delmotte, H.-O. Pörtner, D. C. Roberts, P. Zhai, R. Slade, S. Connors, R. van Diemen, M. Ferrat, E. Haughey, S. Luz, S. Neogi, M. Pathak, J. Petzold, J. Portugal Pereira, P. Vyas, E. Huntley, K. Kissick, M. Belkacemi, J. Malley, (eds.)]. In press.

IPCC. 2019. IPCC Special Report on the Ocean and Cryosphere in a Changing Climate [H.-O. Pörtner, D.C. Roberts, V. Masson-Delmotte, P. Zhai, M. Tignor, E. Poloczanska, K. Mintenbeck, A. Alegría, M. Nicolai, A. Okem, J. Petzold, B. Rama, N.M. Weyer (eds.)]. In press.