¿Tienen las familias fronteras?

 

“¿Y tienen las familias fronteras?” Esto nos cuestionaba Ana, una niña de 12 años, cuando hablábamos de las familias y las fronteras tanto al norte como al sur de Costa Rica. Fue entonces cuando comprendimos el concepto de las familias transfronterizas. Estas son aquellas familias que viven en dos mundos; es decir, construyen y recrean su vida cotidiana en ambos lados de la frontera: cruzan la frontera para trabajar, para ir la escuela, comprar algunos productos. En el diario vivir de estas personas se combina elementos culturales y sociales que se unen en las fronteras.

Toño, otro lugareño de 20 años, comentaba: ”es que no importa donde vivamos, somos de los mismos, seguimos siendo familia….  Toño vive con Virginia; ella vive al otro lado de la frontera, en Panamá, y dice  que sus padres los visitan frecuentemente. Virginia comentaba: “Nada ha cambiado. Siempre hemos vivido unos aquí y otros allá, pero somos familias y nos visitamos, no como si fuéramos a otro país, porque solo cruzamos el río y ya llegamos...”.

Estas familias conocidas como transfronterizas son producto de la migración. Estas personas cruzan de un país a otro y es parte de sus vidas;  establecen vínculos, amistades y redes en ambas partes sin percatarse de qué lado de la frontera se encuentran.

Existe otro tipo de familias que también son producto de los procesos migratorios denominadas familias transnacionales. Se caracterizan por que alguno de sus miembros se encuentra un poco más lejos, sin embargo, sus vínculos continúan y algunos se fortalecen. Carlos, un adolescente de 14 años, mencionaba esto sobre su padre quien se encuentra en otro país: “Es que no vamos a dejar de ser familia; aunque él viva allá y nosotros aquí, hablamos casi todos los días y yo sé que voy a conocer donde él vive ahorita”.

Las familias trasnacionales han utilizado diferentes medios de comunicación para mantenerse en contacto. Al inicio eran cartas, llamadas telefónicas y, actualmente, se hace uso de todas las plataformas tecnológicas como redes sociales. Doña Sonia dice: “…yo tengo esta nieta (señalando una foto), es la menor. No la conozco todavía pero Carlos (su padre) me manda fotos todos los días.  Vea, hasta un video me mandó cuando la pusieron en la andadera…”.

En el Día Internacional de las familias, los  invitamos a reflexionar sobre la importancia de migrar de forma ordena y segura para el bien de las familias. La migración es un proceso que favorece tanto a los países como a las personas. La dinámica migratoria también puede ser parte de la construcción de las familias. ¿Es tu familia transnacional o transfronteriza? Déjanos tu experiencia en un comentario.

 

Sobre la autora:

Dayan Corrales-Morales trabaja para la División de Asistencia al Migrante dando apoyo técnico en temas relacionados con retornos y trata de personas. Corrales-Morales cuenta con estudios en sociología, filosofía y gestión de proyectos, así como con experiencia en asuntos relacionados con género e interculturalidad. Además, se ha desempeñado en investigación en universidades públicas de Costa Rica. Twitter: @dayancm1


Migración y discapacidad en el 2020

Migración y discapacidad en el 2020
Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Laura Manzi

Si bien calcular el número de las personas con discapacidad en el mundo es una tarea complicada, pues no existen registros oficiales, y también porque en ese proceso se involucran otros desafíos como tener que distinguir entre discapacidad física, mental, intelectual o sensorial, según las estimaciones de la OMS el 15% de la población mundial vive con discapacidad. Sin embargo, en los discursos relacionados con la discapacidad mencionar los números no es tan funcional, pues hay que remarcar, primero, que muchas personas pueden también no reconocer o no consideran su condición como una discapacidad, y segundo, que cada persona vive su discapacidad de manera diferente.
 
Esto se debe no solo a los otros elementos que componen su identidad, como el género, edad, identidad sexual, etnia, nacionalidad, que también definen la manera en la cual la discapacidad se manifiesta y que atenuan o agravan sus consecuencias, sino también a los factores que caracterizan su posición social, como su situación económica, nivel educativo y estatus migratorio (regular o irregular), entre otros. Estos últimos pueden afectar y limitar las capacidades y oportunidades de la persona con discapacidad. En ese sentido, la gravedad de la discapacidad es en parte relativa a las condiciones de vida y al ambiente en el cual la persona vive. Las personas migrantes que viven con discapacidad enfrentan numerosos obstáculos y sufren una vulnerabilidad mayor, pues a menudo carecen de oportunidades y atención adecuada a sus necesidades y encuentran mayores dificultades a la hora de acceder a servicios de salud y de seguridad social. 

¿Puede el proceso migratorio ser la causa de la discapacidad? 

Debido a la carencia de estudios enfocados en el tema de discapacidad, la literatura acerca de las condiciones de vida de las personas migrantes que viven con una condición de este tipo es escasa. Sin embargo, algunos estudios hacen referencia a cómo el proceso migratorio en sí también puede ser el causante de la discapacidad.

Según un informe de COAMEX, que se basa específicamente en la ruta migratoria de México hacia Estados Unidos, durante el tránsito, las personas migrantes tienen que lidiar con situaciones difíciles y riesgosas que pueden provocar el riesgo de adquirir condiciones de discapacidad, sobre todo física o psicosocial, como son:

  • Subir o descender del tren en movimientos (a menudo para huir, evitar la detención, o trasladarse más rápidamente por algunos tramos), lo que pueden causar mutilaciones.
  • Sufrir accidentes o choques de los vehículos en los cuales se encuentran grupos de migrantes en condiciones inseguras o ser víctima de actos violentos que dejan contusiones físicas.
  • A raíz de una experiencia que puede ser estresante y traumática, en algunas personas migrantes se genera ansiedad, trastornos de pánico y estrés postraumático, lo que a su vez puede provocar el desarrollo de discapacidades psicosociales.  

A través de un comunicado, las Naciones Unidas también enfatizaron la vulnerabilidad de las personas migrantes frente al riesgo de discapacidad. Por ejemplo, los trabajadores y las trabajadoras migrantes que cuentan con menores niveles educativos o que sufren de exclusión laboral en muchos sectores tienen que ocuparse a menudo de trabajos manuales peligrosos, los cuales exponen las personas a alto riesgo de accidentes y por consiguiente a condiciones de discapacidad física. 

¿Qué significa ser migrante y vivir con discapacidad en época de pandemia? 

Reiterando los datos e informaciones divulgadas por la Organización Mundial de la Salud, la OIM indica que los riesgos que sufren las personas con discapacidad (por supuesto, dependiendo de su discapacidad) son debidos a: 

  • Las dificultades para respetar algunas medidas de higiene preventiva y de protección, como lavarse frecuentemente las manos (en particular, en los casos en que los lavabos son físicamente inaccesibles o una persona tiene dificultades físicas para frotarse adecuadamente las manos);  o ponerse mascarillas. 
  • Los obstáculos para acceder a información o mantener el distanciamiento social y el aislamiento, pues las personas con discapacidad pueden necesitar de apoyo diario por parte del personal sanitario o de familiares y conocidos.  
  • Las personas con discapacidad también pueden sufrir de infecciones por COVID-19 más graves, por causa de afecciones preexistentes, imposibilidad o dificultad para acceder a servicios de atención de la salud, y finalmente interrupciones abruptas en los sistemas de apoyo de los cuales suelen beneficiarse.

Las personas migrantes con discapacidad presentan mayores vulnerabilidades frente a la COVID-19, pues estas situaciones pueden resultar aún más perjudiciales al coexistir con otras condiciones desfavorables, como falta de protección social, bajos niveles económicos, discriminación y exclusión social. 

Desde el exterior, es fácil poder identificar las discapacidades física y hacer un esfuerzo de comprensión de los retos que enfrenta la persona. Menos visibles son, sin embargo, otros tipos de retos con los cuales estas personas conviven, como la exclusión social y laboral, el estigma,la discriminación o los obstáculos que encuentran a la hora de acceder a la educación. Estos obstáculos son doblemente nocivos para las personas migrantes que viven con discapacidad.  

Por esta razón, es necesario estimular una conversación más amplia y activa acerca del tema, sobre todo ante una literatura aún carente sobre discapacidad, invitando a las instituciones, agencias y organizaciones a realizar más estudios que visibilicen el asunto y a liderar iniciativas, para que el marco legislativo que protege las personas con discapacidad pueda ser fortalecido, para que se discuta y se aporten soluciones y sobre todo para que el acceso a la salud sea garantizado a las  personas migrantes en situación de discapacidad.       

La inclusión social, económica y política de las personas en situación de discapacidad, si bien no figure directamente como Objetivo de Desarrollo Sostenible, es transversal a muchas de las metas de la Agenda 2030 y a su determinación a ‘no dejar a nadie atrás'. Desde la salud (ODS 3) hasta la educación de calidad (ODS 4), el trabajo decente (ODS 8) y la reducción de las desigualdad (ODS 10) entre otros: la Agenda 2030 sanciona nuestros compromisos para lograr el empoderamiento y la plena inclusión de personas -incluidas las personas migrantes- en situación de discapacidad.