“Tenemos miedo”: testimonios de la primera caravana de migrantes de 2020

“Tenemos miedo”: testimonios de la primera caravana de migrantes de 2020

La primera caravana de migrantes de 2020, que fue noticia en artículos y videos de enfrentamientos entre sus integrantes y la Guardia Nacional Mexicana, llamó la atención de la región y del mundo. La caravana partió de San Pedro Sula, Honduras, el 14 de enero. Mientras se movilizaba a través de Guatemala y hacia México, se informó que habría llegado a movilizar a más de 4,000 miembros.

En la frontera entre Guatemala y México, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) brindó asistencia humanitaria, incluidos alimentos, atención médica y hospedaje a las personas migrantes, así como transporte para aquellos que eligieron voluntariamente regresar a sus países de origen. La OIM también habló con las personas migrantes sobre sus experiencias:

 “Uno mira la televisión que dicen que en tal fecha sale una caravana entonces uno dice ‘ah bueno entonces me voy yo’” dijo Laura*. “Como supuestamente el año pasado logró llegar una [caravana] entonces decidimos bueno entre más somos, más posibilidad hay de que nos permitan a pasar”.

Laura describió la violencia de género y la discriminación que experimentó: “Trabajaba en una oficina, pero los salarios para las mujeres son muy bajos allá y el acoso sexual en los trabajos a veces es lo que la hace pensar a una en mejor salir del país”.

"Entrevista Laura completa"

Muchas de las personas migrantes hablaron sobre la falta de oportunidades de empleo como una razón clave para tomar la decisión de migrar. Otras hablaron sobre la búsqueda de mejores condiciones de vida y la capacidad de ayudar a sus familias. “Cuando uno consigue algo de trabajo [en Honduras] es solo por un día y es poco el ingreso de dinero entonces no es suficiente para mantener a la familia”, explicó Pablo*, “nosotros venimos con la esperanza de poder superarnos.”

"Entrevista Pablo completa"

El 20 de enero, la caravana de migrantes llegó a la frontera entre Guatemala y México, donde sus integrantes fueron detenidos por las autoridades de migración mexicanas. Junto con la OIM, las organizaciones no gubernamentales y el gobierno guatemalteco brindaron asistencia humanitaria a las personas migrantes. “Guatemala nos han atendido muy bien, y hay que agradecer porque no en cualquier lugar te van a dar comida, agua y dormida,” explicó Diego*.

Las tensiones aumentaron después de que el gobierno mexicano rechazó la solicitud de la caravana de tránsito libre a través del país para llegar a su destino, los Estados Unidos. “Los guardias de México dijeron que no nos iban a dejar a pasar y nos atacaban con gas pimienta, luego se cubrían con escudo cuando nosotros atacábamos,” describió Diego. “El gobierno nos dijo que no, y que el que pasaba iba a tener una consecuencia, que van a aplicar la ley y que habrá muchos castigos.”

"Entrevista Diego completa"

La caravana decidió no acceder a las rutas regulares ofrecidas por el Gobierno de México, por lo que las personas migrantes comenzaron a cruzar la frontera natural a través del río Suchiate.

“En el río se estuvieron agarrando a pedradas, tuvimos miedo de que le pasara algo a la niña,” expresó Lucía*. “Es la primera vez que intento a migrar a los Estados Unidos y nunca voy a volver a hacerlo.”

"Entrevista Lucia completa"

Así, por su propia seguridad y la de sus hijos, muchas personas migrantes decidieron regresar a Guatemala. La OIM facilitó el retorno de más de 140 miembros de la caravana a través del programa de retorno voluntario asistido (AVR). Otros fueron trasladados al albergues en México o Guatemala mientras se procesan sus casos.

* Se han cambiado los nombres para la protección de las personas migrantes.


¿Cómo afectará la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?

¿Cómo afectara la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?
Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Laura Thompson

 

No hay duda alguna que la actual pandemia tiene un impacto humanitario, social y económico amplio a corto, mediano y largo plazo, que a su vez puede afectar o retrasar la consecución de muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a diferentes niveles y de diversas maneras. 

El impacto más evidente, obviamente, es sobre el Objetivo 3, el cual busca garantizar una vida saludable y promover el bienestar. La pandemia ha puesto presiones enormes en los sistemas de salud no sólo con relación al tratamiento y la gestión del virus, sino que además afecta la capacidad de atender a pacientes que tengan otras enfermedades y aumenta el riesgo de complicaciones en poblaciones con estados de salud comprometidos. La pandemia ha puesto mayor visibilidad en la importancia del acceso universal a los sistemas de salud independientemente de la condición migratoria de las personas. Sin embargo, la pandemia también tendrá implicaciones en otros aspectos de la Agenda 2030.

 

Impactos más allá de la salud

La COVID-19 también está impactando negativamente la situación laboral, económica y social de muchos hogares del mundo entero, y sobre su capacidad para enfrentar sus necesidades, inclusive las más básicas.  La crisis económica que los países de la región están enfrentando y el creciente desempleo será determinante en este sentido, puesto que más allá de la pandemia, América Latina y el Caribe cerraron el año 2019 con un 8,1% de desempleo, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo. Y según proyecciones de la CEPAL, la desocupación laboral subirá a  un 11,5% en la misma región, producto de la contracción de la actividad económica por la COVID-19.

El desempleo y la pérdida de poder adquisitivo afecta de manera más acentuada a las poblaciones migrantes, ya que ellas están, con mucha frecuencia, empleadas en el sector informal de la economía y tienen condiciones laborales contractuales más precarias, particularmente las mujeres trabajadoras migrantes.  En el caso de Latinoamérica y el Caribe el trabajo informa ronda el 50% del total de personas empleadas. El aumento del desempleo impactará el alcance del Objetivo 8 (sobre el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos), pero también del Objetivo 1 (la lucha contra la pobreza), el Objetivo 2 (la erradicación del hambre, la seguridad alimentaria y una mejor nutrición), el Objetivo 5 (la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres y niñas), y las metas 5.2, 8.7 y 16.2, sobre la trata y la explotación de personas. La CEPAL recalca además que América Latina y el Caribe sufre ya una caída del -5.3% del PIB, la peor de toda su historia.

Asimismo, esta pandemia podría acentuar las desigualdades existentes en las sociedades, así como las vulnerabilidades de ciertos grupos poblacionales, y por consiguiente retrasar el alcance del Objetivo 10, que busca reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos. En ese contexto, las personas migrantes son uno de esos grupos vulnerables que se han visto afectados de manera particular por la pandemia y que a menudo son dejados de lado u olvidados en los planes de protección social y de relanzamiento económico, o tienen acceso limitado a ellos, ya sea por barreras de idioma o por su estatus migratorio. Todo ello a pesar de la enorme contribución que los trabajadores migrantes hacen al funcionamiento de los servicios básicos esenciales en muchos países, como se ha puesto en evidencia durante esta crisis.

Adicionalmente se proyecta una disminución en el monto de las remesas internacionales que, según el Banco Mundial, se reducirían entre un 10% y un 19.3% para el 2020. Las remesas son un componente fundamental en la economía de algunos países de la región, donde pueden a llegar a significar entre el 5% y el 20% del Producto Interno Bruto nacional. Una reducción importante en las remesas pondría en peligro la capacidad de muchos hogares en esos países de llenar sus necesidades más básicas y su capacidad de invertir en el mejoramiento de la nutrición, la educación y la reducción del trabajo infantil, entre otros, acentuando aún más las desigualdades existentes.

Finalmente, a nivel estatal, debido la desaceleración económica que estamos viviendo y las necesidades urgentes en materia de salud, es muy posible que haya una disminución del gasto social o una reorientación de los recursos disponibles potencialmente en detrimento de la visión más integral contenida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, afectando de nuevo el alcance de objetivos transversales de la Agenda 2030.

 

Recuperación y ODS: el mismo camino

Pero esto no nos debe llevar al pesimismo y a pensar que hemos perdido la lucha para alcanzar los ODS. Al contrario, en este momento es esencial trabajar juntos y con fuerza para identificar las dificultades adicionales que la actual pandemia presenta para la consecución de la Agenda 2030. Debemos redoblar nuestro compromiso y nuestros esfuerzos para asegurar que el impacto de la pandemia sea incorporado en los planes nacionales y en la asistencia internacional, así como que las diferentes realidades y vulnerabilidades de algunos grupos específicos sean incorporadas.

Para esto debemos trabajar desde ahora en asegurar la atención universal de los sistemas de salud y educación; en la reducción de los costos de transferencia de las remesas (tema incluido en el Objetivo 10), como está haciendo ya El Salvador, crear ciudades más resilientes e inclusivas en línea con el Objetivo 11 o fortalecer formas de migración regular para los trabajadores migrantes y condiciones de trabajo decente (Objetivo 8).

El momento es ahora: todas las organizaciones, gobiernos y personas tenemos un papel importante en asegurar que los esfuerzos para que nuestra región latinoamericana y el mundo se recuperen de los graves efectos de la pandemia de COVID-19 se alineen con la Agenda 2030 y nos aseguremos de no dejar a nadie atrás.