¿Qué hace que los migrantes sean vulnerables a la violencia basada en género?

Un número cada vez mayor de mujeres está migrando de manera independiente de Centroamérica y el Caribe. Las mujeres representan el 58.9 por ciento de las personas migrantes de los países del Caribe y el 50.3 por ciento de Centroamérica. Migrar al extranjero ofrece una variedad de oportunidades y desafíos potenciales, que se ven impactados por el género de una persona de formas complejas y multifacéticas.

El género y la migración son factores de intersección que se afectan mutuamente. La migración puede tener efectos positivos y negativos en las personas migrantes dependiendo de sus características y condiciones individuales. Del mismo modo, el género de un individuo influye en su experiencia de migración, incluyendo los riesgos y vulnerabilidades involucrados en su viaje.

La migración tiene el potencial de crear consecuencias positivas y contribuir al empoderamiento de las mujeres. Puede ofrecer oportunidades para obtener mayores ingresos y propiedad de activos, mejorar la autoestima, y fomentar el poder de decisión y nueva autonomía. Por otro lado, la intersección del género y la migración puede producir resultados negativos, como múltiples formas de discriminación, explotación y estigmatización. La migración también puede ofrecer a mujeres y niñas la oportunidad de escapar de situaciones de violencia basada en género (VBG) en sus países de origen.

La violencia basada en género es un término que cubre cualquier acto dañino que se perpetra contra la voluntad de una persona y que se basa en diferencias socialmente atribuidas a hombres y mujeres (es decir, de género). Puede ser físico, sexual, emocional, verbal, financiero y / o psicológico. Puede ocurrir en público o en privado y las personas de todos los géneros pueden ser víctimas. Afecta desproporcionadamente a las mujeres, las niñas y las personas con identidad de género diversa u orientación sexual diversa (LGBTI) debido a las desigualdades de género subyacentes. En todo el mundo, se estima que una de cada tres mujeres sufrirá abuso físico o sexual en su vida.

La VBG puede ser un factor que impulsa la migración desde los países de origen. Según un informe de Support Kind (2018), la violencia de género perpetrada por miembros de la familia, pandillas y narcotraficantes obliga a muchas mujeres, niñas y personas LGBTI a abandonar El Salvador, Guatemala y Honduras. La violencia de género, en particular la violencia sexual, se utiliza para mantener el control sobre los territorios y las poblaciones, ya que los miembros de las pandillas castigan a las mujeres, las niñas y sus familias por no cumplir con sus demandas. Un promedio de menos del 10 por ciento de los casos de violencia de género en la región resulta en condenas. Como no pueden obtener protección en sus países, muchas mujeres, niñas y personas LGBTI migran en busca de condiciones de vida más seguras.

La migración no causa VBG. Sin embargo, durante su viaje, algunas personas migrantes enfrentan situaciones en las que son más vulnerables a la violencia. Numerosos factores influyen en los riesgos y vulnerabilidades de una persona a lo largo de su viaje de migración. Junto con el género, un factor clave es si la ruta de migración es segura y regular.

Las rutas de migración inseguras o irregulares aumentan los riesgos de violencia basada en género, incluida la trata de personas. Las mujeres migrantes, las niñas y las personas LGBTI son seleccionadas como blanco de manera desproporcionada  por tratantes de personas. Según el Informe sobre la trata de personas de 2019, los tratantes en el Caribe se dirigen a las mujeres migrantes particularmente de Jamaica, Guyana y la República Dominicana. En Costa Rica, las personas LGBTI, particularmente las personas transgénero, son vulnerables a tratantes para explotación sexual. Mujeres y niñas de Nicaragua, República Dominicana y otros países latinoamericanos han sido identificadas en Costa Rica como víctimas de la trata sexual y la servidumbre doméstica.

En su destino y para aquellos que regresan a sus países de origen, otros factores influyen en su vulnerabilidad a la violencia de género, incluyendo la inseguridad financiera, el conocimiento de sus derechos legales y las habilidades de idiomas.

Las normas de género y las relaciones desiguales de poder son las causas fundamentales de la VBG contra las mujeres y las niñas, así como contra los hombres y los niños y las personas de diversas identidades de género. Los perpetradores buscan explotar las desigualdades para ejercer poder, coaccionar y engañar a sus víctimas. Reconocer estas causas es fundamental para desarrollar intervenciones efectivas.

Una de las estrategias presentadas por el Pacto Mundial sobre Migración (PMM) aborda tanto las desigualdades de género como la violencia de género a través de leyes laborales nacionales, políticas de empleo y programas. Este enfoque reconoce la independencia, el liderazgo de las mujeres y busca reducir su vulnerabilidad al aumentar su acceso a los mercados laborales.

Según el PMM, los países deben garantizar que se respeten los derechos humanos de las mujeres, los hombres, las niñas y los niños en todas las etapas de la migración, que se comprendan y satisfagan adecuadamente sus necesidades específicas, y que se los empodere como agentes de cambio.

Estas iniciativas deberían complementarse con medidas para apoyar a las víctimas y garantizar el enjuiciamiento efectivo de los delitos.

Una gobernanza de la migración basada en los derechos humanos y sensible al género es crucial para reducir la violencia basada en género. Hay que asegurar que la vida de todas las personas migrantes estén protegidas y que tengan acceso a la justicia para reducir sus vulnerabilidades y cambiar la cultura de impunidad en la que los perpetradores creen que no enfrentarán castigo.

La violencia basada en género puede causar consecuencias para la salud física y mental a corto, mediano y largo plazo para los sobrevivientes. Es importante comprender cómo el género se interseca con la migración y abordar las causas profundas de la VBG a través de un enfoque sensible al género y basado en los derechos humanos para crear una mayor igualdad y dignidad humana en toda la región.


¿Por qué la COP25 sobre cambio climático también es una cumbre sobre movilidad humana?

Categoria: Migración y Medio Ambiente
Autor: Pablo Escribano

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP25) es el evento anual más importante sobre este tema, pues permite a sus partes avanzar en el diseño y la implementación de medidas para la mitigación y la adaptación ante el cambio climático. Esta será la última Convención antes de la entrada en vigor del Acuerdo de París en 2020, y debería permitir completar el reglamento del mismo y revisar el avance de los compromisos de las partes. Tras el cambio de sede anunciado a inicios de noviembre, la COP25 tendrá lugar en Madrid del 2 al 13 de diciembre de 2019, bajo presidencia chilena.

Sin embargo, la Convención es también una cumbre sobre movilidad humana por varios motivos. En primer lugar, es importante recordar que la movilidad humana ha entrado progresivamente en el ámbito de discusión de la COP a partir en particular del Marco de Adaptación de Cancún de 2010, que solicita medidas para abordar tres formas de movilidad climática: el desplazamiento inducido por el cambio climático, la migración y las reubicaciones planificadas. Y en segundo lugar, porque la aprobación del Acuerdo de París también representa un antes y un después en este proceso, pues se reconoce la situación de los migrantes climáticos y se establece un Equipo de Tareas para tratar específicamente del tema de la movilidad humana relacionada con el cambio climático.

El Equipo de Tareas ha contribuido a integrar la migración en las discusiones sobre cambio climático, señalando la importancia de abordar el impacto de la degradación ambiental y climatológica en los movimientos de población. La evidencia científica ha acompañado este proceso: los informes del panel intergubernamental de expertos sobre cambio climático han incorporado progresivamente la migración en sus análisis. Un estudio reciente publicado en Nature Communications triplica la estimación de vulnerabilidades frente la subida del nivel del mar; según este análisis, planteando un escenario conservador, 190 millones de personas vivirán en el año 2100 en áreas sumergidas por mareas altas. Esta situación hace necesaria la planificación de la movilidad humana desde áreas que no van a ser habitables en el futuro.

Cada COP en los últimos años ha integrado un número mayor de eventos y discusiones relativos a la movilidad humana en sus diferentes componentes. El Equipo de Tareas presentó sus recomendaciones durante la COP24 de Katowice en 2018. Estas recomendaciones fueron oficialmente aprobadas e identifican un conjunto de oportunidades para reducir, minimizar y abordar el desplazamiento relacionado con los impactos adversos del cambio climático. El Equipo de Tareas presentará sus actividades durante la COP25, así como el plan de trabajo para los años entrantes.

Integrar la movilidad humana en la COP y de manera más general en las discusiones sobre cambio climático es fundamental para prevenir la migración forzada y apoyar a las personas que se verán obligadas a dejar sus comunidades por fenómenos como la subida del nivel del mar, la desertificación, el deshielo de glaciares, la acidificación del océano, las sequías y las amenazas hidrometereológicas. Al reunir a todas las partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, las COP representan la plataforma ideal para avanzar en estas discusiones y lograr consensos internacionales para abordar la migración climática.