¿Pueden las ciudades beneficiarse de la migración?

 

Debido a que, legalmente, en la mayoría de los países las tareas de control migratorio son responsabilidad primaria de los gobiernos centrales, muchos gobiernos locales prefieren mantenerse al margen de cualquier cuestión que tenga que ver con migración o migrantes. Sin embargo, en un mundo con los mayores niveles de movilidad humana de toda la historia de la humanidad, estas posturas ya no resultan sostenibles, pues son las ciudades donde los migrantes hacen sus aportes y donde construyen sus vidas, sus familias y su futuro.

A pesar de no ser un tema nuevo (esencialmente no existirían ciudades sin migración), la relación entre migración y ciudad se mantiene como un tema bastante poco explorado y abordado por parte de múltiples administraciones locales. Por supuesto, muchas ciudades desde hace varias décadas saben y reconocen los aportes de los migrantes e incluso, por ejemplo, muchas en Estados Unidos y Canadá implementan campañas de marketing para atraer a personas extranjeras calificadas a sus territorios, principalmente vía internet y campañas públicas de reclutamiento.

Migración y ciudad: todos los retos (y los potenciales beneficios) en un solo lugar

Además de sus aportes económicos –mejor productividad, tasas de autoempleo dos veces más elevadas que las de los nativos, impacto positivo de las remesas en el desarrollo local de los lugares de origen, mayor creatividad, entre otros– la presencia de inmigrantes bien integrados permite la renovación de barrios, del tejido social y cultural, y una mayor resiliencia urbana. No obstante, una mala gestión municipal de la inmigración puede generar patrones de fragmentación espacial exagerados y exponer a sus habitantes a una inseguridad  económica, física, y hasta alimentaria o vinculada con la falta de acceso al agua y al saneamiento. Las ciudades deben incluir a los migrantes en sus planes de desarrollo municipal y de urbanización a fin de evitar la constitución de enclaves étnicos excluyentes. Con este fin, es preciso que cuenten con datos estadísticos fiables y desagregados por sexo, edad y estatus migratorio para poder identificar las necesidades de estas personas.

En las ciudades norteamericanas persisten desigualdades y obstáculos que a veces impiden a los inmigrantes o sus descendientes gozar de las mismas oportunidades que los nativos. Los migrantes todavía padecen de altos niveles de segregación ethno-residencial y escolar, millones de personas se ven afectadas por la falta de documentación y, por consiguiente,  carecen de acceso a servicios básicos y al mercado laboral formal. En cuanto a las ciudades de Centroamérica y del Caribe, los nuevos habitantes son mayoritariamente producto de la migración interna, pero también de la migración internacional, sobre todo en Costa Rica, México o República Dominicana. En estos países, tampoco se ofrecen las mismas oportunidades laborales y de ascenso social a todos. Sus recién llegados tienen muchas más probabilidades de padecer de la informalidad de asentamiento, por lo que quedan más expuestos a la pobreza extrema, a la vulnerabilidad ante desastres naturales y a la exclusión en general.

Aunque América Latina es la región más urbanizada del mundo (más del 80%), los países centroamericanos y del Caribe todavía están desarrollando patrones de migración del campo a la ciudad con políticas urbanas insuficientes, lo que implica un crecimiento descontrolado de las ciudades. El desarrollo del comercio sur-sur también implica el crecimiento de ciudades costeras expuestas a inundaciones, deslizamientos, huracanes, etc. En dichos municipios, los migrantes internos e internacionales se encuentran en situación de vulnerabilidad.

En todo el continente americano, se desarrollaron en los últimos años una serie de iniciativas destinadas a mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes en ciudades. Las ciudades norteamericanas en particular son pioneras; más de cien de ellas firmaron ordenanzas de “ciudad santuario”, o sea un lugar donde no se pueden controlar y aprehender a personas con base a su estado migratorio. Florecieron políticas y programas que fomentan las siguientes áreas:

  • Inclusión económica: acceso a recursos financieros y al sistema bancario, apoyo al autoempleo y al ingreso de trabajadores migrantes en el mercado laboral formal, entre otros.
  • Inclusión social: acceso equitativo a servicios de salud, educación, a una vivienda digna, al agua y al saneamiento, al transporte, entre otros.
  • Inclusión cultural: organización de eventos multiculturales, fomento del acceso a espacios públicos.
  • Inclusión política y cívica: involucramiento de las comunidades de migrantes y de las diásporas en el dialogo comunitario, promoción de la participación ciudadana.

En México, Centroamérica y el Caribe la cuestión todavía es incipiente, pero también se aprecian esfuerzos para agilizar el marco legal e institucional que hasta entonces ha sido rígido en las ciudades. Las ciudades grandes e intermedias de estos países se enfrentan a dos retos mayores que están  interconectados: la amplificación de la brecha urbana derivada de una proliferación de tugurios vinculados con una mala gestión de la migración interna e internacional, y la vulnerabilidad ante desastres naturales y el cambio climático. Ambos retos se relacionancon una desconexión de los poderes municipales de las realidades migratorias y de sus aspectos económicos, sociales, medioambientales. 

La migración debe entrar en la agenda municipal

En la región, como en otros partes del mundo, la migración representa entonces a la vez un reto y una oportunidad para los Gobiernos, tanto centrales como locales, en particular para su capacidad de resiliencia e integración. La solución pasa por una mejor gobernanza, o sea que se articulen de manera coherente las políticas a todos los niveles de gobierno; con el involucramiento de la sociedad civil, del sector privado y las organizaciones internacionales o regionales. Es preciso que los municipios integren las temáticas migratorias en sus agendas de planificación, con el apoyo de los Gobiernos centrales. La incorporación de un enfoque de derechos humanos en la elaboración de políticas públicas permitiría el acceso de todos a la educación, a la salud, a la vivienda, al empleo y al transporte de manera digna. Además, la movilización de personas se dirige cada vez más hacia ciudades intermedias, con poca experiencia de acogida a personas de culturas diferentes, por lo que se vuelve necesario el fortalecimiento de capacidades locales para integrar exitosamente a las personas migrantes. Las ciudades también desempeñan un papel importante en la imagen que difunden de los inmigrantes. Gracias a campañas de sensibilización y a la organización de encuentros entre comunidades de migrantes y comunidades locales, se puede revertir algunas tendencias de estigmatización y discriminación hacia las personas migrantes. Los municipios deben aprovecharse de esta proximidad con las comunidades de migrantes para reforzar su papel de primeros interlocutores.

Desde la OIM, consideramos que es tiempo de reforzar la voluntad de los municipios de integrar mejor a todos sus residentes. Con este fin, buscamos  fomentar y apoyar iniciativas municipales innovadoras, además de reforzar la disopición de las instituciones municipales y vincular a migrantes con las autoridades locales. A través de la difusión de buenas prácticas, esperamos alertar a los alcaldes y a los Gobiernos centrales sobre las posibilidades que tienen de fomentar el desarrollo de sus territorios mediante una mejor gestión de la migración. Además, la OIM participó en la Cumbre Mundial de Líderes Locales en Bogotá (12-15 de octubre de 2016) y a la conferencia Hábitat III en Quito (17-20 de octubre de 2016), con el objetivo de promover la priorización del tema migratorio en las agendas municipales del mundo entero.    

 

Sobre la autora:

Samantha Subias es pasante en la sección de políticas regionales de la Oficina Regional para Centro, Norte América y el Caribe de la Organización Internacional para las Migraciones. Samantha contribuye específicamente en el área de migraciones y ciudades. Es especialista en política internacional, graduada del Sciences Po Bordeaux (Francia) en relaciones internacionales y ciencias políticas. 

 


El enlace perdido: el uso de nuevos datos para la gobernanza migratoria

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Autor: Autor Invitado

La falta de datos y técnicas de recopilación consistentes entre los países inhibe la identificación precisa de las tendencias migratorias, así como el impacto que la migración tiene en el marco institucional, la economía y el bienestar de las personas en un país o región.

¿Cuáles son los desafíos en datos migratorios?

El primer objetivo del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular enfatiza la importancia de invertir en la recopilación y el uso de datos precisos para llevar a cabo políticas basadas en evidencia.

Sin embargo, debido a la falta de recursos técnicos, capacidad humana y/o financiamiento, muchos estados comparten limitaciones en la recopilación y gestión sistemática de los datos migratorios

Según el Portal de datos de migración de la OIM, se recopilan más datos sobre temas como el stock de migrantes y las remesas, mientras que temas como los flujos migratorios, el tráfico ilícito, la salud de los migrantes, la integración y el impacto de las políticas migratorias tienen brechas de datos considerables.

Muchos países en desarrollo simplemente no tienen la capacidad de recopilar y sistematizar datos a escala nacional. Por ejemplo, según el informe regional de la OIM, diez países del Caribe tienen departamentos u oficinas dedicados al desarrollo de información estadística, sin embargo Jamaica es el único país que ha recopilado datos de migración que se pueden desglosar sistemáticamente.

Los datos desagregados ​​son particularmente valiosos, ya que permiten a los estados y organizaciones tener información sobre las personas que sea comparable por sexo, edad, estado migratorio y otras características relevantes. De esta manera, las necesidades de grupos específicos de migrantes como niños o mujeres pueden hacerse visibles y abordarse adecuadamente.

Las brechas en los datos de los migrantes también pueden atribuirse en gran medida a la falta de mecanismos que faciliten el intercambio de información entre diferentes agencias gubernamentales y organismos.

Todos los países mantienen registros de entradas y salidas, visas y permisos, pero muchos de ellos implementan diferentes prácticas de gestión y recopilación de datos. Por lo tanto, las políticas entre y en los estados a veces son incoherentes, y los países deben trabajar solo con parches de información, lo que restringe su capacidad para aplicar un enfoque de gobierno holístico a la gobernanza migratoria.

En medio de estos desafíos, los países y la comunidad internacional continúan trabajando para llenar estas brechas y lograr atender las necesidades de las personas eficientemente.

La promesa de los nuevos datos

En el pasado, el método principal de recopilación de datos era a través de fuentes tradicionales como encuestas de hogares, censos nacionales y registros administrativos. Estas fuentes tienen un alto costo y limitaciones (por ejemplo los diseños inflexibles en las encuestas).

Hoy en día, las fuentes de datos nuevas o innovadoras, como los datos geoespaciales, las imágenes satelitales, los datos de dispositivos móviles y los datos de las redes sociales están ganando impulso rápidamente. Estas fuentes representan una gran oportunidad dada la mayor disponibilidad de registros digitales, una cobertura más amplia, y prácticamente ninguna limitación en la frecuencia con la que se puede actualizar la información.

Las aplicaciones potenciales de nuevos datos para la migración parecen prometedoras. El big data en particular puede ayudar a anticipar tendencias y movimientos de migración basados en datos de plataformas de redes sociales como Facebook o incluso de búsquedas en línea. Estos mismos datos también pueden contribuir a monitorear la opinión pública en los medios de comunicación sobre la migración a un costo mucho menor que las encuestas públicas.

Sin embargo, el uso de nuevos datos (especialmente big data) presenta varios desafíos:

• Cuestiones éticas y de privacidad: los datos generados automáticamente plantean inquietudes sobre la confidencialidad, el uso indebido y los riesgos de seguridad como la vigilancia. En el caso de la OIM, nuestro Manual de protección de datos describe nuestros principios y estándares para la gobernanza de datos.

• Sesgo de información: El big data está inherentemente sesgado. Los usuarios de redes sociales y teléfonos móviles no representan a toda la población, ya que algunos segmentos están sobre-representados, mientras que otros no usan o no tienen acceso a la tecnología debido a factores como edad, género y nivel económico.

• Desafíos técnicos: los datos que pertenecen a actores privados o entidades gubernamentales pueden ser difíciles de acceder o usar por razones legales o de seguridad. También se podrían encontrar sistemas de seguridad débiles e infraestructuras inadecuadas para la recolección y administración de datos. Además, el cambio tecnológico y la innovación se producen a un ritmo acelerado, lo que lleva a problemas de continuidad de datos.

La forma en que procesamos y compartimos la información está cambiando, por lo que es nuestra responsabilidad trabajar hacia la integración de métodos nuevos con métodos tradicionales, al tiempo que mejoramos la experiencia en nuevos tipos de datos, análisis de datos (como el aprendizaje automático) y el uso de éstos. La coordinación interinstitucional es clave para la administración y el uso de datos, así como la colaboración con los sectores público y privado para transformar los datos en políticas que impacten las vidas de personas reales y contribuyan al desarrollo sostenible.

En esta línea, la OIM se encuentra actualmente en el proceso de implementar un proyecto financiado por el Fondo de la OIM para el Desarrollo (IDF por sus siglas en inglés) para fortalecer las capacidades institucionales para la migración, a través del desarrollo de un sistema de información migratoria que permitirá a los países de Mesoamérica y el Caribe contar con datos relevantes sobre migración para el diseño de políticas migratorias.

Una de las actividades principales de este proyecto consiste en crear una Red Regional para el desarrollo de una Plataforma de Información Virtual para la Gobernanza Migratoria (PVIGM). Esta Red trabajará en el intercambio de información migratoria (registros de llegadas y salidas internacionales, residencias, retornos y otros datos administrativos), así como en el fortalecimiento de la coordinación y los flujos de información entre los países.

El objetivo de la plataforma es incluir estadísticas y análisis preliminares de los datos administrativos para proporcionar a los responsables de la toma de decisiones información basada en evidencia para respaldar la formulación de políticas. También ayudará a mejorar las capacidades de gestión de datos para utilizar los datos administrativos en todo su potencial, y proporcionará información para monitorear los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la migración.

La Iniciativa de Gestión de Información de Movilidad Humana en el Triángulo del Norte (NTMI, por sus siglas en inglés) también tiene como objetivo llenar los vacíos en la migración de datos (como los datos sobre los migrantes que regresan y la cobertura de registro) y ayudar a los estados y organismos a toma decisiones informadas sobre migración, pero se enfoca en datos sobre las poblaciones del Triángulo Norte de América Central (El Salvador, Guatemala y Honduras). NTMI ha logrado generar información confiable sobre la migración, el desplazamiento y la relación entre migración y desarrollo para el beneficio de la región la región.

Otros recursos:

Portal de datos de migración de la OIM: https://migrationdataportal.org/

Sistema de análisis de información y datos de migración de la OIM (MIDAS): https://www.iom.int/sites/default/files/our_work/DMM/IBM/updated/midas-brochure18-v7-en_digital-2606.pdf

Grupo de trabajo global (GWG) de la ONU sobre Big Data para estadísticas oficiales: https://unstats.un.org/bigdata/

Informe de la OIM, “Más que números: cómo los datos pueden tener un impacto real en la gestión de la migración”https://www.mckinsey.com/~/media/mckinsey/industries/public%20sector/our%20insights/how%20migration%20data%20can%20deliver%20real%20life%20benefits%20for%20migrants%20and%20governments/more-than-numbers.ashx 

Proyecto NTMI (Gestión de Información de Movilidad Humana en el Triángulo Norte): https://mic.iom.int/