Protegiendo a las personas trabajadoras migrantes durante la COVID-19

 Las y los trabajadores de la salud no son los únicos que están poniendo esfuerzos adicionales en su trabajo en medio de la emergencia por COVID-19. Servicios básicos de alimentación y abarrotes, agricultura, transporte público, limpieza y muchas fábricas y plantas procesadoras deben seguir trabajando. Entre estos trabajadores esenciales se cuentan enormes cantidades de personas migrantes.  La OIM y la iniciativa del Sistema Internacional de Integridad en el Reclutamiento (IRIS) han presentado un documento
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Las y los trabajadores de la salud no son los únicos que están poniendo esfuerzos adicionales en su trabajo en medio de la emergencia por COVID-19. Servicios básicos de alimentación y abarrotes, agricultura, transporte público, limpieza y muchas fábricas y plantas procesadoras deben seguir trabajando. Entre estos trabajadores esenciales se cuentan enormes cantidades de personas migrantes.

La OIM y la iniciativa del Sistema Internacional de Integridad en el Reclutamiento (IRIS) han presentado un documento de orientación para que empleadores y empresas puedan tomar decisiones estratégicas que protejan a sus trabajadores y su negocio. Algunas de las recomendaciones son:

  1. En el sitio de trabajo: Promover el teletrabajo siempre que sea posible, ofrecer equipo de protección personal, fomentar desinfección de espacios y lavado de manos frecuente y espaciar los turnos y las estaciones de trabajo para reducir el contacto entre empleados son medidas recomendables para negocios que siguen funcionando. Es importante tener en cuenta las necesidades específicas de las personas trabajadores migrantes en su contexto, incluidas las diferencias culturales, religiosas y lingüísticas, entre otras. Por ejemplo, asegúrese de que la capacitación y los afiches sobre las nuevas medidas de salud de COVID-19 se traduzcan al idioma hablado por las personas trabajadores migrantes y que tienen un ambiente adecuado para teletrabajo.Si los colaboradores se desplazan en transporte público, podrían beneficiarse de horarios flexibles que les permitan no viajar en hora pico, o bien, transporte especial provisto por la empresa.
  2. En el hogar:  Si su empleo les provee el alojamiento también, este debe garantizar las medidas de higiene y distanciamiento básicas para enfrentar la pandemia, así como instalaciones separadas en caso de que sea necesario aislar a alguna persona por sospecha de haber contraído el virus. Asimismo, la situación amerita que se ofrezca buena conexión a internet, para que las personas migrantes puedan estar en contacto con sus familias.
  3. Protección legal: En la situación actual, las personas trabajadoras migrantes son más vulnerables. Como empleador, es su responsabilidad asegurarse de que reciban información en su idioma y de forma oportuna, que tengan sus documentos en regla y que puedan acceder a servicios de salud en caso de necesitarlos. Además, garantice sus derechos en caso de que deba terminar relaciones laborales o modificar jornadas. Los horarios de ley deben cumplirse.
  4. Personal doméstico: Se les debe proveer las medidas de higiene necesarias en su lugar de trabajo e información clara, especialmente si algún miembro de la familia para la que trabaja enferma. En América Latina y el Caribe, los y las trabajadores domésticos migrantes representan aproximadamente una quinta parte del número total de trabajadores migrantes. No se les debe privar de sus días de descanso semanales ni vacaciones. Además, debe procurarse que dispongan de los medios digitales para estar en contacto con sus familiares en el extranjero.

Es importante que los empleadores consideren las circunstancias y necesidades específicas de todos sus empleados durante la pandemia de COVID-19, y que sepan cómo las personas trabajadoras migrantes pueden verse afectados de manera diferente. Para obtener una lista más completa de pautas, consulte el documento completo aquí.


Así se ven los nuevos desplazamientos por violencia y desastres en las Américas

Así se ven los nuevos desplazamientos por violencia y desastres en las Américas
Categoria: Migración y Medio Ambiente
Autor: Pablo Escribano

Según el informe 2020 del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC por sus siglas en inglés), en 2019 se registraron 33.4 millones de nuevos desplazamientos internos en el mundo, de los cuales 24.855.000 son debido a desastres y 8.553.800 a conflicto y violencia. Representa la cifra más alta registrada anualmente desde el 2012.

En las Américas, los desastres y la violencia provocaron 2.147.000 nuevos desplazamientos durante 2019. Los desastres originaron 72% del total (1.545.000) mientras que la violencia ocasionó el 28% (602.000). La proporción es similar a las cifras globales (74,5% y 25,5% respectivamente).

 

Nuevos desplazamientos por conflicto, violencia y desastres en las Américas (2009-2019).

 

Los países más afectados por el desplazamiento interno a nivel continental fueron Estados Unidos, El Salvador, Brasil, Colombia y Bolivia, aunque por diferentes causas:

  • Estados Unidos registró 916.000 nuevos desplazamientos, lo que representa el 42.5% del total global, y 59% del total continental de desplazamiento por desastres. El huracán Dorian supuso la evacuación de 450.000 personas en Carolina del Norte, Carolina del Sur, Florida, Georgia y Virginia. Los incendios provocaron 423.000 nuevos desplazamientos, en particular en California en octubre.
  • Los 455.900 nuevos desplazamientos registrados en El Salvador en 2019 se atribuyen exclusivamente a la violencia. El conteo fue extrapolado de cálculos de organizaciones de la sociedad civil en el país. La adopción de una nueva ley a principios de este año podría permitir mejorar la metodología de investigación.
  • Brasil fue en 2019 uno de los países afectados por un mayor número de desastres en el mundo, al registrarse más de 295.000 eventos que provocaron 250.000 nuevos desplazamientos, en particular inundaciones y deslizamientos. También existen datos iniciales de desplazamiento por fenómenos graduales en Brasil, como la sequía (6.100 nuevos desplazamientos) y la erosión costera (240), que revelan procesos significativos relacionados con el cambio climático que podrían existir en otros países pero no quedan representados por la falta de datos.
  • En Colombia, los desplazamientos por conflicto y violencia (139.000) en 2019 fueron más que los relacionados con desastres (35.000). Este último se debió a inundaciones en los departamentos de Putumayo, Antioquía, Magdalena, Nariño y Chocó. Colombia es un caso particular, pues con 5.576.000 personas desplazadas a finales de 2019, presenta dificultad para encontrar soluciones duraderas al desplazamiento.
  • El quinto país con un mayor número de nuevos desplazamientos en 2019 fue Bolivia, con 77.031 casos resultantes de desastres provocados por inundaciones en Chuquisaca, Cochabamba y la Paz.

 

El Huracán Dorian causó más de 464.000 nuevos desplazamientos entre septiembre y octubre de 2020, distribuidos entre los países del Caribe, Estados Unidos y Canadá. Bahamas sufrió el mayor impacto, con 3.4 billones de dólares en daños estimados y un quinto de la población del país afectada. La situación de la comunidad haitiana resultó particularmente preocupante debido a su contexto socioeconómico y su concentración en asentamientos informales que resultaron particularmente afectados.

Las prioridades para el futuro incluyen avanzar en la prevención del riesgo y reducir el desplazamiento prolongado. Para mejorar las capacidades en ambos ámbitos, se necesita de una asociación global que recopile, evalúe y compare prácticas y experiencias de manera sistemática, y facilite el aprendizaje y el apoyo entre pares.