Migrantes: los chivos expiatorios de la crisis económica

Migrantes: los chivos expiatorios de la crisis económica
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Los episodios de xenofobia contra las personas migrantes representan un reto primordial, que trasciende límites temporales y geográficos. La xenofobia es un problema atávico que deriva, según la definición de la CEPAL, del sentimiento de miedo hacia el extranjero, grupos étnicos diferentes o personas cuya identidad se desconoce.  

La xenofobia y la discriminación son desafíos constantes, lo que implica que la respuesta y denuncia sea reiterada también. Los numerosos incidentes racistas y xenófobos (como ataques verbales y físicos y exclusión social) que se han visto incrementados por las consecuencias sanitarias, sociales y económicas del brote de la COVID-19, han evidenciado que a mayor inestabilidad económica, más expresiones y acciones xenofóbicas se ven también.

La alarmante discriminación y estigmatización de las personas migrantes durante una situación de crisis no es un fenómeno nuevo. Aun así, a la habitual narrativa hostil ofrecida por muchos medios de comunicación y a la instrumentalización política del asunto migratorio, se la han sumado el impacto financiero de la COVID-19, lo que ha provocado un agravamiento de fenómenos xenófobos.  

 

¿Por qué las crisis económicas agravan los episodios de xenofobia contra las personas migrantes? 

El informe de investigación sobre xenofobia en contextos migratorios publicado por el Centro de Innovación de Gobernanza Internacional indaga sobre los factores que recrudecen la discriminación en tiempos de crisis socioeconómica, mencionando los siguientes: 

  • El miedo fomentado por una situación económica inestable interna y externa de un país, que se traslada hacia el prejuicio contra las personas migrantes como forma de salida emocional; 
  • La ansiedad generada por la sensación (errónea) de no poder acceder a recursos que se perciben  como limitados; en este caso, la xenofobia es alimentada por la inquietud de deber competir para poder acceder a tales recursos;
  • Las dificultades económicas, políticas y sociales, la sensación de marginalización y exclusión que viven algunos segmentos poblacionales también contribuyen a que los individuos generen sentimientos xenófobos hacia las personas migrantes.

En el contexto actual de la crisis de COVID-19 podemos detectar los tres factores antes mencionados. Los niveles más altos de pobreza, desigualdad y hambre en América Latina, así como globalmente, indican un aumento del malestar y descontento de la población. La preocupación, la incertidumbre y el temor frente al avance de la crisis ha contribuido a la canalización de estos sentimientos hacia manifestaciones de xenofobia contra las personas migrantes. 

Analizar y comprender los aspectos que conllevan a un aumento de los fenómenos de xenofobia durante las crisis económicas no significa justificar estos últimos. Por el contrario, es importante entender esas motivaciones y causas subyacentes para revelar la presencia de problemas estructurales y no relacionados a la migración, y que sin embargo encuentran en la figura del migrante un chivo expiatorio.     

 

¿Cómo  pueden los medio de comunicación contribuir a contrarrestar las actitudes xenófobas en tiempos de COVID-19? 

El informe sobre los Migrantes y la pandemia de COVID-19: Un análisis inicial, publicado por la OIM, revela algunas iniciativas y consejos a seguir, dirigidos en particular a los medios de comunicación,  para contrarrestar episodios xenófobos durante el brote de COVID-19. Entre esas recomendaciones, el informe sugiere:   

  • Difundir información verificada, puesto que las reacciones xenófobas y estigmatizaciones resultan ser más frecuentes cuando se carece de información clara y ampliamente difundida acerca de la transmisión de la pandemia o de sus medidas de prevención, y acerca de la disponibilidad y distribución de los recursos y medidas de ayuda (por parte del Estado o de otras instituciones nacionales e internacionales). 
  • Retratar a diferentes grupos étnicos en los materiales mediáticos, para mostrar ampliamente las diferentes comunidades que están siendo afectadas por la pandemia y presentarlas mientras trabajan juntas para prevenir la propagación de COVID-19, invitando por tanto a cooperar contra un desafío común a todos y todas. 
  • Redactar informes mediáticos equilibrados y contextualizados, difundiendo información basada en evidencia y ayudando a combatir la información errónea que podría conducir a episodios de xenofobia.
  • Solicitar la participación de personas socialmente influyentes para incitar a la reflexión sobre la condición de las personas migrantes que sufren de manifestaciones xenófobas y sobre cómo apoyarlas, y de celebridades respetadas para amplificar los mensajes dirigidos hacia la reducción del estigma. 

La vulnerabilidad de las personas migrantes no debe ser utilizada como inmediato chivo expiatorio, a través de manifestaciones xenófobas, para hacer frente a situaciones de crisis socioeconómica. Invertir la narrativa discriminatoria y diseminar información y datos confiables acerca de las contribuciones económicas de las personas migrantes es, hoy más que nunca, un acto fundamental para combatir la xenofobia.  

 


¿Cómo viven las personas venezolanas en Costa Rica durante la pandemia?

¿Cómo viven las personas venezolanas en Costa Rica durante la pandemia?
Categoria: Emergencias y Acción Humanitaria
Autor: Autor Invitado

En la actualidad, más de 5 millones de personas venezolanas han dejado su país debido al complejo contexto sociopolítico en el país, de los cuales al menos 4 millones se encuentran en países de América Latina y el Caribe, según datos recolectados de los gobiernos por la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V).

De acuerdo con estimaciones realizadas por OIM Costa Rica, para finales de junio aproximadamente 29 850 personas venezolanas se encontraban en dicho país centroamericano. La situación socioeconómica, salud, mecanismos de regularización y otras características que afectan la integración en un país de acogida se vieron impactadas por la pandemia.

Para comprender mejor a esta población, la OIM Costa Rica aplico la Matriz de Seguimiento al Desplazamiento (DTM por sus siglas en inglés) donde se perfila a la población venezolana. El mismo muestra que la mayoría de las personas venezolanas encuestadas se encontraban en el rango de edad de entre 35 y 44 años; eran mujeres (63%); contaban con estudios universitarios; y eran solicitantes de asilo. Además, mayoritariamente llevaban entre 3 meses y un año en el país y planeaban quedarse de manera permanente.

La DTM es una herramienta que puede ayudar a los encargados de formulación de políticas a desentrañar las tendencias de movilidad plantear escenarios actuales y futuros basados en evidencia, de manera que se pueda planear con más información sobre cómo asistir tanto a personas refugiadas y migrantes como a las comunidades de acogida. Estos son algunos de los principales hallazgos del estudio para entender características y necesidades de las y los venezolanos en el país:

  • Residencia: El 87% de los encuestados indicó residir con otra persona venezolana. De estos, un 26% reside con algún menor de edad y 19% con alguna persona adulta mayor. La mayoría vive en apartamentos.
  • Situación laboral: Al momento de la encuesta, la mayor parte de los venezolanos participantes se encontraban desempleados (59%), y de quienes sí se encontraban trabajando lo hacían principalmente en el sector informal. Esto no es un dato menor si recordamos como se dijo ante que en general cuentan con estudios universitarios.
  • Dificultades: Dada la alta tasa de desempleo no es de extrañar que una de las principales dificultades señaladas por las personas encuestadas fuera la falta de recursos económicos (78%), frente a otras problemáticas como la falta de documentación, falta de acceso a la salud, falta de alimento o agua, entre otros.
  • Asistencia: La población encuestada indica que las principales organizaciones que les han asistido son la OIM (51%), ACNUR (44%), Alianza VenCR (31%), HIAS (23%), RET International (20%), el Servicio Jesuita (5%), entre otras.

 

El futuro de los patrones de movilidad de la población venezolana en medio de la pandemia

En el perfil regional de refugiados y migrantes venezolanos de América Latina y el Caribe, publicado recientemente por OIM junto al Migration Policy Institute, se señala que, como resultado de las nuevas condiciones traídas por la pandemia, las personas refugiadas y migrantes venezolanas se verán afectadas por la inseguridad alimentaria, limitado acceso a los servicios de salud y dificultad para encontrar trabajo. Por otro lado, existen diferentes estimaciones sobre el número de personas venezolanas retornadas y no hay un recuento confirmado de cuántas se están desplazando por la región con la intención de regresar a su país.

Si bien la asistencia a la movilidad humana tiene muchas aristas, en el marco de una pandemia la atención a la salud se vuelve un aspecto particularmente importante tanto para la población refugiada y migrante, así como para sus comunidades de acogida, pues asegurar a todos los miembros de una sociedad el acceso médico necesario impacta más allá de la persona que está siendo atendida. En algunos países, laborar de manera formal facilita el acceso a este tipo de servicios; pero en el caso de venezolanos y venezolanas, al encontrarse mayormente en el sector informal (debido en muchos casos a la falta de documentación o de estatus regular), el acceso a la salud se complica a pesar de ser un derecho humano.

Esta publicación también sugiere que en paralelo a la organización y esfuerzos que realicen los gobiernos y sociedad civil para abordar las problemáticas que aquejan a las personas refugiadas y migrantes en la región en general, y en particular la población venezolana, es necesario contar con apoyo internacional. Esto es importante, entre otros aspectos, para recabar datos sólidos que ayuden a la formulación de políticas públicas, así como para fortalecer los aspectos positivos que puede conllevar la migración, por ejemplo, en su dimensión económica.