Migraciones y poblaciones LGBTI en Mesoamérica

 

Para contextualizar la migración de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) en Mesoamérica es preciso identificar los factores estructurales que generan en estas poblaciones condiciones particulares de vulnerabilidad. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos se establece que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos (art 1), no obstante, es sabido que la discriminación por razones de género, edad, etnia, situación socioeconómica, orientación sexual e identidad de género, entre otras, sigue afectando a un gran número de personas, tal es el caso de las personas  LGBTI.

Las formas específicas de violencia y discriminación que enfrentan las personas  LGBTI debido a su orientación sexual e identidad de género son conocidas como homofobia, lesbofobia, bifobia  y transfobia. Estas son definidas como expresiones de intolerancia, miedo e irrespeto hacia las personas LGBTI que se manifiestan a  través burlas, rechazo, exclusión, violencia física y sexual hasta obstaculización del ejercicio pleno de derechos como acceso a educación, empleo, salud, derecho a una vida privada, etc.

La suma de estas y otras causas generan una constante movilidad forzada en las poblaciones LGBTI, iniciando con una migración interna (buscando refugio en casas de familiares, amigas, amigos, otras regiones dentro del mismo país debido al rechazo familiar a causa de la identidad de género u orientación sexual) hasta llegar a la migración internacional en donde parten huyendo de amenazas en sus países de origen hacia otros países de la región o fuera de ella con el fin de buscar un espacio seguro donde construir una vida digna.

Doble estigma: LGBTI-Migrante

Sin embargo, esta violencia y discriminación no se detiene durante su movilidad, se podría decir que se agudiza en los países de tránsito y destino. A los prejuicios y el estigma hacia las personas LGBTI se suma el estigma de ser migrante; ambos responden a causas estructurales que sustentan prácticas sociales, es decir, allí donde los patrones culturales son reforzados por normativas, leyes y reglamentos basados en la lógica heteronormativa o donde la visión de las migraciones se fundamente únicamente en el paradigma de la seguridad nacional, por lo tanto, ciertamente se perpetuarán las violaciones a los derechos humanos de estas personas.

El estudio “Diversidad sexual y movilidad forzada en la Frontera Sur de México 2016”, realizado por el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), profundizó sobre los diferentes factores que obligan el desplazamiento de esta población mostrando que su movilidad no es un hecho aislado sino parte de un complejo proceso de marginación social, donde la violencia es un elemento común en las historias de vida de estas personas (específicamente la violencia sexual). De acuerdo al estudio, una de cada tres personas LGBTI centroamericanas encuestadas dijo haber sido víctima de una violación.

Otro elemento que sobresale es la dificultad para acceder al mercado laboral debido a prácticas discriminatorias que arrastran desde un sistema educativo que les excluye y les expulsa, lo que en ocasiones conduce a estas personas a dedicarse al comercio sexual como medio de subsistencia. Esto les convierte en presa fácil de la delincuencia organizada que les extorsiona o incluso les trafica, sobre todo con fines de explotación sexual.

Crímenes de odio en la región

En los últimos años, la persecución a personas sobre la base de su orientación sexual e identidad de género se ha incrementado. Las manifestaciones de odio y rechazo como el hostigamiento, los actos de violencia física y sexual, la tortura, los tratos crueles, inhumanos y degradantes, y los asesinatos (que se caracterizan por el alto grado de ensañamiento y crueldad) acompañan a algunas de estas personas durante largos trayectos de su vida.

Durante el 2013 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) documentó a través de su registro de violencia que al menos 120 personas LGBTI fueron asesinadas en Centroamérica (79 en México, 30 en Honduras, 6 en El Salvador, 3 en Guatemala and 2 en Nicaragua). Por su parte, 13 personas (8 en México, 2 en Honduras, 2 en Panamá y 1 en El Salvador) fueron víctimas de ataques no letales a su integridad, aparentemente relacionadas con su orientación sexual, identidad o expresión de género.

Asimismo la CIDH afirma que durante el 2015 se recibieron informes de amenazas y otras formas de persecución a personas lesbianas, gay, bisexuales y Trans de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, teniendo como resultado la migración forzada de estas personas.

Pese a que en El Salvador, Nicaragua y Costa Rica se han introducido leyes contra la discriminación basada en orientación sexual, en la región no existe aún la tipificación de crímenes de odio dentro de los delitos relacionados con asesinato y otras formas de violencia por orientación sexual o identidad de género. En los casos de Honduras y El Salvador aunque se han reformado artículos del código penal  para agravar aquellos casos donde se evidencie que el delito tuvo como motivación el odio o la discriminación, o fue cometido con saña manifiesta, organizaciones de la sociedad civil denuncian la impunidad en la judicialización de estos casos.

Lo anterior ha llevado a un incremento en el número de solicitudes de asilo presentadas por personas LGBTI. De acuerdo con ACNUR, a mayo del 2016 se habían presentado 65 casos de personas LGBTI  solicitantes de la condición de refugiado en Tapachula, México, siendo más de la mitad solicitudes de personas trans, las cuales expresan como motivos de salida:

  1. El pago de extorsiones.
  2. Reclutamiento forzado para transporte de drogas.
  3. Explotación sexual de mujeres transgénero y hombres gais.
  4. Violencia de los miembros de pandillas y violencia intrafamiliar.
  5. Discriminación.

En Costa Rica, hasta agosto del 2016 ya se tenía conocimiento de al menos cinco solicitudes donde se señala la persecución a grupos diversos como el principal motivo por el que se solicita protección. En este sentido, la CIDH ha señalado que los Estados necesitan adoptar medidas urgentes y efectivas que garanticen la vida, seguridad e integridad y la dignidad humana de las personas LGBTI migrantes, o aquellas percibidas como tales, tanto en los países en tránsito (incluyendo albergues y centros de detención migratoria) así como en los países de destino.

Todo este panorama evidencia las múltiples vulnerabilidades a las que están expuestas las personas LGBTI migrantes, así como la necesidad de posicionar el tema dentro de la discusión sobre migraciones, derivando en medidas concretas que garanticen la protección y exigibilidad de los derechos de estas personas. Es preciso que funcionarios de instituciones conozcan, se sensibilicen y formulen directrices en materia de protección y asistencia a estas personas, de tal forma que combatan prejuicios al tiempo que actúen en cumplimiento de lo establecido en materia de derechos humanos tanto a nivel nacional como internacional.

Como aporte, la OIM a través de su programa Regional Mesoamérica, ha elaborado un módulo de capacitación: Migración y Poblaciones Lesbianas. Gais, Bisexuales, Trans e Intersexuales dirigido a instituciones del Estado, organizaciones y colectivos sociales, así como activistas LGBTI de la región mesoamericana con el objetivo de impulsar procesos de sensibilización y capacitación en materia de protección de los derechos de estas personas.

Al respecto, desde el año anterior se han realizado 2 talleres regionales y varios talleres nacionales en México, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica y Honduras capacitando a un total de 139 personas sobre los procesos migratorios de la población LGBTI con el fin de valorar estrategias para su protección y asistencia. De allí surgió la inquietud  de conformar la primer red mesoamericana para la protección y asistencia de las poblaciones LGBTI migrantes que busca unir esfuerzos entre organizaciones defensoras de derechos humanos LGBTI e instituciones estatales para construir una respuesta regional articulada a la población LGBTI migrante y refugiada. 

 

Sobre la autora:

Noemy Serrano Corrales es especialista técnica para el Programa Regional Mesoamérica de la OIM, punto focal LGBTI y punto focal de género de la Oficina de la OIM en Costa Rica. Es psicóloga y psicodramatista de la Universidad de Costa Rica. Se ha desempeñado como asesora técnica y consultora en psicología social-comunitaria, género y derechos humanos. Ha colaborado con diversas instituciones y organizaciones tanto en Costa Rica como para programas regionales en Mesoamérica y Perú, especializándose en el diseño y facilitación de procesos educativos, así como en la ejecución, monitoreo y sistematización de proyectos. 


El arte y la creatividad como elementos de apoyo psicosocial y salud mental para personas migrantes

El arte y la creatividad como elementos de apoyo psicosocial y salud mental para personas migrantes
Categoria: Migración y Salud
Autor: Karen Carpio

Los programas de asistencia a personas en situaciones de crisis han ido cambiando su enfoque de uno basado en la atención y prevención de síntomas psicológicos, a otro que involucra las tres esferas del modelo de abordaje psicosocial. Este modelo contempla la interrelación entre la mente y el cuerpo, las relaciones sociales y económicas y la cultura.  En el caso de las personas migrantes, se ha identificado que su bienestar psicosocial está estrechamente vinculado con los conceptos de identidad yel concepto de comunidad, incluyendo el sentido de pertenencia, los roles sociales interiorizados, la adaptación al contexto cultural, y las diferencias entre los modelos de apoyo social, entre otros. En ese sentido, los profesionales de salud mental y apoyo psicosocial (SMAPS) sugieren actividades donde las comunidades afectadas dejen de ser solo receptoras de servicios diseñados por actores externos a la comunidad, y pasen a ser agentes activos de sus propias soluciones, con el apoyo de actores externos.

El Manual sobre Salud Mental Basada en la Comunidad y Apoyo Psicosocial en Emergencias Y Desplazamiento, lanzado por la OIM a mediados de 2019, introduce los principios del SMAPS y describe actividades específicas para ponerlo en práctica en ejes temáticos como los rituales y celebraciones, deportes y juegos, educación no formal e informal, entre otras. En esta entrada rescatamos las actividades creativas y basadas en arte como mecanismo de apoyo psicosocial a las personas migrantes.

Varios son los beneficios que se han identificado de ejecutar intervenciones artísticas como parte del modelo de abordaje psicosocial para apoyo en emergencias y desplazamiento. Entre ellas, destaca que este tipo de actividades tienen la capacidad de transformar el sufrimiento, las experiencias negativas y las heridas colectivas en producciones artísticas y culturales que dan nuevos significados a lo vivido, fortalecen las relaciones sociales a diferentes niveles (por ejemplo, familiar y comunitario) y potencian la capacidad de resiliencia de los individuos. El uso del arte (canciones, videos, esculturas, pinturas, poemas) permite además nombrar de manera metafóricas temas que de otra manera serían innombrables, lo que permite introducir nuevas narrativas en segmentos más grandes de la sociedad.  

 

Actividades que pueden ayudar a sanar

Son muchas las actividades creativas y basadas en arte que se pueden realizar para abordar las situaciones psicosociales complejas que atraviesan grupos de personas migrantes y desplazadas, pero se deben seleccionar aquellas que sean adecuadas para el grupo de población específico (teniendo en cuenta edad, género, historia migratoria vivida, necesidades psicosociales identificadas), el contexto y los recursos con los que se cuente. Con respecto al personal, se promueve el uso de profesionales de diversos ámbitos, que trasciende a aquellos en salud mental, incluyendo profesionales en artes plásticas, música y teatro. Con el fin de asegurar la calidad de las intervenciones, en el momento de diseñar las actividades se debe tener claro el lugar que ocupa la actividad en la pirámide de intervención (IASC) y contemplar las tres esferas del modelo psicosocial.

El Manual ofrece varios ejemplos de actividades que pueden ser implementadas. Algunas de las actividades creativas y basadas en arte para el apoyo psicosocial posibles son:

  • Teatro del oprimido: Se caracteriza por la participación activa de la audiencia con la obra o actuación. En la dinámica, se presenta una situación no resuelta que oprime a un individuo. La escena se repite una segunda vez con la intervención de un moderador con experiencia para guiar las interacciones. Durante la repetición, miembros de la audiencia pueden detener la obra, tomar el lugar del personaje oprimido, y sugerir otro posible desenlace de cómo se podría solucionar el problema. En el caso de las personas migrantes retornadas, el teatro del oprimido puede ser una oportunidad para sensibilizar a las comunidades sobre las problemáticas que estos viven, para solidarizarse, y para crear lazos.
  • Artes circenses: Este tipo de actividad se ha utilizado sobre todo en atención a niños, niñas y familias. Las artes circenses pueden fortalecer las capacidades de resiliencia, el desarrollo personal y la autoconfianza. Las artes circenses permiten un acercamiento lúdico, mediante el uso de payasos por ejemplo, a temas psicosociales diversos.  
  • Narraciones colectivas: En algunas culturas, hablar en primera persona puede no ser tan bien recibido como hablar de manera colectiva. Esta dinámica permite elevar las voces de líderes y lideresas comunitarios que gocen de buena reputación en una comunidad.
  • Artes visuales: Las artes visuales son un recurso recurrente para trabajar con niños, niñas y adolescentes, pero también es útil con adultos. Estas incluyen desde dibujo, pintura y escultura, hasta fotografía y video, lo que la hace una herramienta valiosa para expresar realidades e ideas sin utilizar palabras. En Nigeria por ejemplo, una combinación de realización de autorretratos y contar historias permitió trabajar el fortalecimiento del autoestima y capacidad de transformación de comunidades migrantes afectadas.
  • Storytelling o contar historias: Las historias permiten acercar a las personas de un grupo a través de la identificación con la situación relatada. Es un valioso recurso emocional, pues no solo aprenden quienes escuchan la historia, sino que permite a quien cuenta la historia identificar el valor de la misma para sus pares, quienes serán capaces de reconocer experiencias comunes.  
  • Archivos de la memoria: En muchas partes del mundo los archivos de la memoria son creados como una manera de dar cierre a experiencias pasadas, aceptar cambios y al mismo tiempo honrar a sus víctimas y no olvidar las vivencias que afectaron a un grupo, comunidad o incluso país. Hacen uso de documentación variada, fotografías, relatos, objetos personales y cultura oral, entre otras formas de expresión.

 

Las actividades para dar asistencia psicosocial deben ser siempre pensadas para el contexto específico en que se realizarán y las necesidades de las personas afectadas. Es necesario contar con profesionales que sepan direccionar las actividades y reconocer las diferencias culturales, identificando si, por ejemplo, en una cultura los hombres no participarán comprometidamente en actividades lúdicas, pero sí en otro tipo de dinámicas artísticas, o si las mujeres tendrán dificultades para sentirse cómodas en actividades que mayoritariamente corporales pero no de otro tipo, de manera que las actividades puedan diseñarse adecuadamente..

Para ahondar en las recomendaciones de OIM para hacer uso de actividades creativas y artísticas como medio para abordar la salud mental y bienestar psicosocial de personas migrantes y desplazadas, así como conocer de otros ejes de intervención en SMAPS, te invitamos a descargar este manual.