Lentes para ver la diversidad en la migración

 

Además de ser importante hablar de migración, resulta indispensable analizar la forma en que la miramos.

Cuando volteamos a ver las personas que nos rodean, observamos una diversidad infinita; sin embargo al citar la palabra migrante, lo primero que nos viene a la cabeza es un “hombre, joven, mestizo y heterosexual”. Por ello debemos hacer el ejercicio de romper con la idea de que las migraciones se componen por personas iguales sin tener en cuenta que la misma diversidad de individuos que nos rodean es aquella que también conforma la migración.

Comprender que los flujos migratorios son dinámicos, cambiantes y diversos en su composición, permite entender que también las necesidades que tiene cada una de las personas inmersas en éste “flujo” serán distintas.

A modo de ejemplo, entre los 147,370 migrantes repatriados en 2016 por México a sus países de origen, más de 34.000 niños, niñas y adolescentes, incluyendo a 2,015 entre 0 y 11 años no acompañados o separados.  Este ejemplo, que tan solo atañe a niñez migrante, sirve para pensar en los múltiples perfiles de personas que requieren de una atención diferenciada.

Esto nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de adoptar medidas diferenciadas de atención para cada perfil de persona migrante y de aquí la necesidad de analizar las migraciones y desarrollar leyes o reglamentos que tomen en cuenta precisamente esta amplitud de perfiles y necesidades de asistencia, atención y protección.

Una de las herramientas propuestas para ello se encuentra en el Curso especializado sobre niñez migrante de la OIM y se trata de “los lentes para analizar la migración”. Estos lentes, que detallo a continuación, permiten “ver mejor” las diferencias y necesidades que presenta cada grupo de personas migrantes.

Lentes de derechos humanos: ubican en el centro de nuestra actuación y prioridades a las personas migrantes, entendiendo que todas las personas son sujetos de derechos.

Lentes de género: visibilizan las desigualdades de sexo y género en nuestra sociedad y con base a esto es necesario tomar medidas orientadas a reducir las desigualdades existentes.

Lentes de diversidad: permiten entender que cada persona trae consigo unas experiencias únicas que conformaron la construcción de su identidad de género y su orientación sexual, por lo que, a pesar de que sus posiciones sean distintas a la mayoría (binario y heterosexual), se deben tomar en cuenta sus realidades frente a la desigualdad y discriminación existentes.

Lentes de interculturalidad: ayudan a comprender la existencia de culturas que entienden el mundo de una forma distinta a la nuestra. Posibilitan que se dé una atención a estas poblaciones desde el respeto y el entendimiento de sus particularidades.

Lentes del interés superior del niño: en tanto que todas las personas son sujetas a derechos, los niños, niñas y adolescentes también. Si bien según el grado de madurez tendrán distinta forma de ejercerlos –con acompañamiento, por ejemplo- siempre se tomarán decisiones en función del interés superior de esta población.

Lentes de participación: la determinación del Interés Superior no significará tomar la decisión sin incluir a los niños, niñas y adolescentes, sino hacer ver la necesidad de que estén informados y participen en la toma de decisiones, logrando que entiendan la situación y las opciones que pueden afectar a su futuro.

Lentes de autonomía progresiva: al igual que gracias a los lentes no veremos a la población migrante como un bloque homogéneo, tampoco podemos hacer lo mismo con la niñez y la adolescencia, en tanto que cada niño, niña o adolescente tiene una experiencia y una madurez que lo hacen únicos y por ello se les debe incluir en la atención partiendo de su situación.

Estos tres últimos lentes son, en realidad, principios básicos asociados al enfoque de Derechos Humanos y Niñez, pero he querido presentarlos como parte de esta analogía de los lentes que nos van a facilitar -a quienes trabajamos con niñez migrante- ver y entender con mayor claridad las necesidades específicas de esta población. 

 

Sobre el autor:

Alex Rigol Ploettner trabaja actualmente para la OIM como Promotor Local en Tenosique, Tabasco, México. Anteriormente, se desempeñó en materia de derechos humanos en la  Ciudad de México desde la sociedad civil, así como en materia económica en Guatemala con el Banco Interamericano de Desarrollo -BID- . Es politólogo por la Universidad de Barcelona (UB) con una maestría en Relaciones Internacionales del Instituto de Barcelona de Estudios Internacionales (IBEI). 


Cooperación multilateral, clave para la gobernanza migratoria

Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Autor Invitado

Los movimientos migratorios entre los países de Centro y Norteamérica han sido determinados por la compleja interacción de diversos factores políticos, económicos, ambientales, sociales y culturales. Debido a esta complejidad, los procesos migratorios a nivel nacional y regional convellan una gran cantidad de retos, por lo que la cooperación y el diálogo entre países y agencias es clave para abordarlos.

Los mecanismos de consulta interestatales sobre migración (MCIM) son foros dirigidos por los Estados, de funcionamiento continuo, en los que se intercambia información y se mantienen diálogos sobre políticas, para los Estados interesados en la promoción de la cooperación en el ámbito de la migración. Estos mecanismos pueden ser de alcance regional (procesos consultivos regionales sobre migración o PRC), interregional (foros interregionales sobre migración o FIM) o mundial (procesos mundiales sobre migración).

Hay 15 Procesos Consultivos Regionales sobre migración activos en el mundo, pero pocos tan consolidados y con tanta trayectoria como la Conferencia Regional sobre Migración (CRM), creada en 1996.

La CRM es un proceso consultivo regional sobre migración para intercambiar experiencias y buenas prácticas en materia de migración a nivel técnico político. La coordinación de políticas y acciones se da entre sus once países miembros: Belice, Canadá, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Creada en la primera Cumbre de Tuxtla, la CRM se rige bajo los siguientes objetivos:

  • Promover el intercambio de información, experiencias y mejores prácticas.
  • Fomentar la cooperación y los esfuerzos regionales en materia migratoria.
  • Fortalecer la integridad de las leyes migratorias, fronteras y seguridad.

Se trata de un gran desafío, ya que implica el balance de los asuntos de seguridad a nivel de cada país y a nivel regional, la búsqueda de la prosperidad nacional y el mejoramiento económico, y los derechos de los migrantes en atención a los acuerdos y convenios internacionales que han suscrito.

 “El tema migratorio tiene muchos retos, y entre ellos está la misma opinión pública, ya que a veces el tema migratorio no es tan popular, si no se aborda de la manera adecuada. Hay mucha desinformación sobre los temas de migración y no siempre se reconocen los esfuerzos que llevan a cabo los países.” señaló Luis Alonso Serrano, coordinador de la Secretaría Técnica de la CRM.

La CRM trabaja con tres diferentes redes de enlace: el combate a la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes, la protección consular, y la protección de la niñez y adolescencia migrante. Este año, la CRM está atravesando un proceso de re-lanzamiento, dirigido por Guatemala como Presidencia Pro-Témpore, para innovar y estar a la vanguardia en el cumplimiento de los objetivos regionales. La CRM es un proceso dinámico y la evolución es una de sus características.

Entre sus logros se cuenta el establecimiento de diferentes proyectos de asistencia para el retorno de migrantes vulnerables, talleres y seminarios de capacitación en temas migratorios, así como asistencia técnica e institucional a las autoridades de migración de los países miembros de la CRM.

También se ha establecido un análisis comparativo de la legislación de los Países Miembros sobre trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes que se actualiza periódicamente, y una serie de lineamientos y manuales para la gobernanza migratoria.

Sin embargo, de todos sus logros, el logro más importante de la CRM es el trabajo en equipo: el sostenido compromiso de diálogo entre países caracterizados por diferentes realidades económicas, socio-culturales y migratorias. Este proceso regional de consulta brinda un espacio para la igualdad de representación y participación a los delegados de los gobiernos, facilitando la identificación de asuntos de interés común, así como necesidades, objetivos y áreas de acción.

Los esfuerzos de la CRM se complementan con la labor de otras entidades regionales interesadas en la adecuada gobernanza migratoria, como el Sistema de Integración Centroamericano SICA.  Actualmente el SICA y la OIM desarrollan un estudio sobre las causas y consecuencias de la migración en la región, sobre cuyas conclusiones se desarrollará un plan de acción regional para abordar el fenómeno.

Como lo explica Serrano: “El tema migratorio no es de un sólo país por su cuenta. A través del intercambio de experiencias y buenas prácticas se crea el diálogo entre homólogos para compartir retos y desafíos. No se aprende solamente de lo bueno, sino también de las oportunidades de mejora, para así fortalecer la gobernanza migratoria y al final de cuentas llegar a la población meta: la población migrante que es la que nos debemos.”

Para más información sobre la CRM, además de acceso a documentos y publicaciones, les invitamos a visitar: http://portal.crmsv.org/