Las personas migrantes LGBTI no deben ser discriminadas, y hay cosas que los Estados pueden hacer

Las personas migrantes LGBTI no deben ser discriminadas, y hay cosas que los Estados pueden hacer

 

En 2017, Amnistía Internacional indicó en este reporte que dos terceras partes de las personas LGBTI refugiadas de Centroamérica con quienes se habló entre ese año y el año anterior, ha sufrido violencia sexual y basada en género en México.

Cuando los Estados se suman a tratados internacionales, asumen obligaciones en las que tienen que cumplir con el derecho internacional, incluyendo temas de DDHH.  De acuerdo con la ONU, “en la actualidad, todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas han ratificado al menos uno de los nueve tratados internacionales básicos de derechos humanos, y el 80% de ellos ha ratificado al menos cuatro de ellos”. En el derecho internacional de los derechos humanos esto significa que los Estados deben 1) abstenerse de interferir o restringir el disfrute de los derechos humanos; 2) proteger a individuos y grupos contra abusos de derechos humanos; y 3) tomar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos.

Sin embargo, la violencia hacia la población LGBTI que migra a otros países no se detiene automáticamente al cruzar una frontera y los instrumentos de protección nacionales varían en la región. Así, mientras Belice penaliza la homosexualidad, El Salvador y Honduras no cuentan con mecanismos de protección; y aunque México DF reconoce el matrimonio de las personas del mismo sexo, Amnistía Internacional reportó que la mayoría de las personas LGBTI que se han movilizado del Norte de Centroamérica a este país, continúan experimentando altos índices de discriminación y violencia, tanto por civiles como por autoridades gubernamentales; Costa Rica, por medio del seguro social, admite el aseguramiento de parejas del mismo sexo, y su Ministerio de Trabajo permite el beneficio de la pensión por viudez a estas; y Nicaragua cuenta con una legislación que penaliza la discriminación hacia las personas LGBTI y una Procuraduría de la Diversidad Sexual.

La discriminación y la violencia contra las personas LGBTI migrantes puede ser enfrentada desde los gobiernos con acciones como estas:

  1. Desarrollar estudios estatales específicos sobre el tema: La recolección de información facilita identificar las necesidades de esta población para darles una asistencia diferenciada.
  2. Facilitar información sobre instrumentos y derechos a la población involucrada: El desconocimiento de los derechos a los que pueden acceder como población migrante LGBTI dificulta que estas personas puedan exigir con propiedad ante las autoridades.
  3. Reconocer los crímenes de odio: Cuando una persona solicita asilo a un país por una situación de violencia de este tipo, el Estado al que acude debe ofrecerle protección. Si no se reconocen los crímenes de odios como una razón válida, se pone en riesgo la vida de la persona que solicitó el asilo.
  4. Capacitar contra la discriminación a funcionarios públicos y oficiales de migración: Capacitar y sensibilizar al personal para la adecuada atención de la población LGBTI facilita un acceso a servicios públicos libre y seguro, y a establecer pasos sobre cómo actuar en caso específicos. Ningún caso de discriminación o crimen, independientemente de su autor, debe ser invisibilizado ni quedar impune.
  5. Promover albergues seguros: Los albergues involucran personas con todo tipo de creencias y preconcepciones. Independientemente de sus creencias personales sobre la identidad de género u orientación sexual, los profesionales deben garantizar la seguridad de las personas en los refugios. Esto implica capacitación y sensibilización, así como la comprensión de los puntos de riesgo para la discriminación de las personas LGBTI con el fin de adaptar las medidas para salvaguardar su seguridad y dignidad.

 

Recursos

Documentos base:

Reportes:

  • UN Free & Equal Campaign Progress Report 2016: Campaña mundial de las Naciones Unidas para la igualdad de derechos y el trato justo de lesbianas, gays, Bi, trans (LGBT) y personas intersexuales en todas partes. Tiene como objetivo aumentar la concienciación sexual, la diversidad de género y corporal y desafían los estereotipos negativos de las personas LGBT e intersexuales.
  • 2018 LGBT Community Center Survey Report: Assessing the Capacity and Programs of Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender Community Centers: El informe proporciona una revisión completa de la capacidad de los centros comunitarios LGBT participantes, incluyendo la dotación de personal, juntas de directores, presupuestos y recaudación de fondos, así como programas y servicios, incluyendo comunidades claves atendidas y necesidades del centro.
  • Homofobia de Estado: Estudio jurídico mundial sobre la orientación sexual en el derecho: criminalización, protección y reconocimiento. Publicado en 2017 por la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersexuales.
  • Second Global Report on LGBT Tourism: El turismo LGBT ha demostrado ser un poderoso vehículo para el desarrollo económico de una región, así como del medio ambiente y beneficios sociales. Publicado por la Organización Mundial de Turismo de Naciones Unidas en 2017.

Guías y manuales:

Cursos en línea:

  • Migración y Población LGBTI: Curso de E-Campus, la plataforma de aprendizaje en línea de la OIM. El curso es gratuito, pero requiere previa inscripción.
  • Gender and sexuality: Applications in Society: Curso gratuito de la Universidad de British Columbia (con posibilidad de certificarlo al pagar) que trabaja el enfoque intersectorial entre estudios de género y sexualidad y otros campos como la literatura, el lenguaje, la geografía, etc.

Becas:

  • Beca Conmemorativa LGBTI Pulse: Beca de la OIM para facilitar con apoyo financiero a lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, intersexuales y queer de entre 18 y 26 años, que cursan estudios en una universidad o facultad. La ronda de becas 2019 ya está cerrado pero el sistema reabrirá de nuevo para la ronda de becas de 2020 el 30 de junio de 2019. ​
  • Beca Proud Foundation: Acceso a más de 60 posibles becas a través de una misma aplicación.

 


Volver a casa puede ser más difícil que irse: los desafíos psicosociales de ser una persona retornada

Categoria: Migración y Salud
Autor: Autor Invitado

Según la definición de la OIM, la reintegración es la reinclusión o reincorporación de una persona a un grupo o a un proceso, por ejemplo de un migrante en la sociedad de su país de origen. La reintegración es, por lo tanto, un proceso que permite al retornado participar nuevamente en la vida social, cultural, económica y política de su país de origen.

Todos los migrantes se enfrentan a los desafíos de adaptarse a las nuevas sociedades de acogida, y la identidad está en el centro de este proceso de adaptación. La experiencia de migración afecta tres aspectos de la identidad de una persona: 1) cómo es percibida por los demás; 2) factores sociales interiorizados, tales como roles y expectativas sociales relacionadas con el género, la cultura y las tradiciones; y 3) cómo la persona finalmente se ve a sí misma en términos de individualidad. Las personas retornados experimentan estos desafíos a su identidad, no solo durante el tránsito y al llegar a su destino, sino también durante el proceso de retorno y adaptación a sus comunidades de origen.

Cuando un migrante regresa a su país de origen, el proceso de reintegración estará determinado por factores tales como el tiempo que pasó en el extranjero, la cantidad de tiempo que la persona migrante había pensado que iba a ausentarse, la medida en que retuvo sus conexiones con la familia y las redes sociales en el país de origen, la medida en que se había integrado en el país anfitrión, y otros factores más estructurales como la vivienda adecuada y el empleo seguro. Muchos otros factores como estos afectan el proceso de reintegración al regresar al país de origen.

Sin embargo, la adaptación no solo trae consigo consecuencias negativas. Durante el proceso de migración, las personas aprenden y adoptan nuevas habilidades, experiencias y normas que moldean y enriquecen sus vidas. Esto también significa que su identidad cambia, muchas veces haciendo malabarismos con las identidades transnacionales que combinan partes de lo que solían ser y lo que son ahora, después de su experiencia migratoria. Todos estos factores dificultan que los migrantes retornados se adapten a su comunidad de origen, ya que existe una ruptura entre quiénes son ahora y quiénes se espera que sean según las personas que los conocieron antes de emigrar. En este sentido, la exclusión social es un gran riesgo para el bienestar emocional de los migrantes que regresan, ya que se asocia con consecuencias psicológicas negativas, como la depresión y la ansiedad, y puede afectar negativamente sus medios de vida y la sostenibilidad de su retorno.

Los retornados también deben hacer frente a una estructura de apoyo modificada en su comunidad de retorno. Las redes familiares y sociales de un retornado a menudo cambian mientras la persona migrante está en el extranjero, especialmente después de largos períodos. También es común que las personas pierdan su sentido de pertenencia, lo cual dificulta su adaptación. Por lo tanto, los retornados a menudo necesitan reconstruir sus redes, que son esenciales para el capital social, la información, las redes de seguridad y el acceso al mercado laboral.

Los niños y adolescentes migrantes también enfrentan desafíos específicos para regresar a países en los que nunca han vivido o no recuerdan después de años de vivir en el extranjero, por ejemplo, no estar familiarizados con el idioma y la cultura, y no tener redes de apoyo.

Otro factor importante es la forma en que los retornados a menudo son percibidos cuando regresan. Muchos retornados, independientemente de si regresaron voluntariamente o no a sus países de origen, experimentan discriminación a su regreso, o son estigmatizados erróneamente como delincuentes deportados, lo que dificulta su reintegración. El retorno también puede verse como un fracaso, especialmente al no volver con el dinero o ganancias que se esperaban.

Estos desafíos pueden llevar a sentimientos de frustración, inquietud, vergüenza y miedo, causando ansiedad y estrés en los migrantes que regresan. Estas consecuencias psicológicas comunes afectan negativamente su capacidad para enfrentar otros desafíos importantes del proceso de reintegración, como encontrar un trabajo. Los retornados que tienen acceso a soporte psicosocial probablemente tengan un tiempo más fácil para sobrellevar los impactos del retorno, tanto antes como después del retorno real. Esto es especialmente importante para los migrantes que forman parte de grupos vulnerables o que han sido víctimas de violencia.

Una parte esencial del enfoque de Retorno voluntario asistido y reintegración (AVRR por sus siglas en inglés) de la OIM es la sostenibilidad. La reintegración puede considerarse sostenible cuando los retornados alcanzan niveles de autosuficiencia económica, estabilidad social dentro de sus comunidades y bienestar psicosocial, lo que les permite hacer frente a los impulsores de la (re) migración. Una vez lograda la reintegración sostenible, los retornados pueden tomar decisiones de migración adicionales basadas en elección en vez de necesidad.

De acuerdo con el Marco AVRR, la reintegración sostenible se puede facilitar cuando las necesidades se abordan en 3 niveles diferentes: individual, comunitario y estructural. Esto significa que, en el caso de apoyo psicosocial, se deben implementar diferentes actividades en diferentes niveles. Algunos ejemplos incluyen la provisión de información acerca de los servicios disponibles para ellos, la mediación familiar y el apoyo grupal, sesiones de asesoramiento cuando el sufrimiento emocional es evidente y referencias a atención especializada de salud mental cuando sea necesario; el fortalecimiento de la capacidad técnica de socios gubernamentales, no gubernamentales y de la sociedad civil identificados a nivel estructural también es relevante para garantizar que los migrantes que regresan tengan fácil acceso a servicios sociales y de salud que facilitarán su reintegración.

Los gobiernos, las organizaciones y otrros actores deben centrarse en desarrollar programas de reintegración que respondan a las necesidades de estas poblaciones, mientras apoyan a los retornados para que puedan vivir sus vidas en su máximo potencial y tengan vínculos sanos y duraderos con sus comunidades, contribuyendo así al bienestar y crecimiento individual y colectivo.