La unión nos hace más saludables a todos

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“La unión hace la fuerza” reza el dicho popular. Sin embargo, cuando hablamos de salud, podemos afirmar que “la unión ES la fuerza”.  La salud requiere una perspectiva integral, pues no depende solamente de un buen servicio de salud, ni del mejor de los medicamentos; también requiere adecuada alimentación, espacios de recreación, apoyo de amigos y familiares, actividad física, sentirse incluido y amado. 

Ahora bien, ¿qué tan necesaria es la unión cuando se mira a la salud en el contexto de la migración, el desplazamiento y la movilidad?  Desde la mirada de la salud pública, nuevamente “la unión ES la fuerza” y sin ella, a poco se llega.   Los  enfoques  multisectoriales, multinacionales, integrales e inclusivos son imprescindibles para toda iniciativa, proyecto, programa o política que vincule la salud de las personas migrantes. Frente a un contexto de constante movilidad, algunas veces clandestina en condiciones poco seguras, solamente mediante la unión, el diálogo permanente y el enfoque multisectorial se pueden minimizar los riesgos y mitigar los efectos negativos para la salud de las poblaciones migrantes, sus familiares y comunidades vinculadas al ciclo migratorio.

Desde la mirada de la salud pública, la lucha debe darse en contra de la enfermedad y no de la persona, quien es solamente la víctima, no solo del patógeno, sino de muchos otros factores:

  • Víctima, en muchos casos,  de malas condiciones de saneamiento, vivienda y trabajo que generan mayores riesgos y vulnerabilidades para la salud del migrante.
  • Víctima de barreras estructurales que “clasifica” al migrante según su disponibilidad de documentos, nacionalidad, origen y hasta color de piel, y le expone a mayor estigma y discriminación.
  • Víctima de barreras que impiden el acceso a servicios de salud básicos sin considerar que al rechazarles, no sólo aumentan los riesgos para la persona migrante, sino para todo esfuerzo de salud pública que quiera implementarse en la comunidad de tránsito, destino e incluso en el país de retorno.
  • Víctima de un sistema social que ya desde un inicio les expulsó, fuera cual fuera la causa, y ahora, les revictimiza sin lograr encontrar espacio ni inclusión. 

Es bien reconocido que el perfil de las personas que migran en la región está compuesto principalmente por personas jóvenes y saludables, y que son las malas condiciones que enfrentan en el tránsito y el destino las que generan una mayor vulnerabilidad y consecuencias negativas para su salud.  Solamente mediante un enfoque inclusivo que considere todas las particulares del ciclo migratorio es posible obtener buenos resultados en la salud pública.   Solamente mediante la unión de esfuerzos de diversos sectores se puede generar una respuesta articulada e inclusiva que garantice la salud para todos y todas, sin importar condición migratoria, origen o nacionalidad.  

Por ello, es ahora el momento para que nuestra sociedad, y fundamentalmente quienes toman las decisiones en los países, miren más allá de lo nacional e institucional y fortalezcan todos los esfuerzos para maximizar esa unión que es la fuerza fundamental e imprescindible para el manejo integral de vulnerabilidades en la salud de las personas migrantes.  Llegó el momento de aumentar los espacios en donde se logren unir fuerzas entre países, instituciones, organizaciones de sociedad civil y academia, con el fin de generar acciones, programas y políticas inclusivas basadas en los derechos humanos y focalizadas en crear condiciones de menor riesgo para las personas que migran, las que retornan y transitan por nuestra región.            

¿Estamos desde nuestros espacios laborales favoreciendo políticas inclusivas?  ¿Estamos desde nuestras instituciones generando trabajo multisectorial y multinacional?   ¿Estamos apoyando procesos de diálogo nacional y regional frente al tema de salud de las personas migrantes? ¿Estamos buscando la unión, generando fuerzas y contribuyendo a una sociedad más justa e inclusiva?     

 

 

   Sobre el autor:

Carlos Van der Laat es el Oficial Regional en Salud y Migración para las Américas de la OIM. Es médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y cuenta con una maestría en Derechos Humanos y Educación para la Paz. Ha laborado para la Caja Costarricense de Seguro Social y la Universidad de Costa Rica, así como consultor para la Organización Panamericana de Salud y UNICEF. Se especializa en salud intercultural, desde donde ha formulado y coordinado proyectos comunitarios. 

 


La migración sostenible en el Caribe como una oportunidad para la inversión

La migración sostenible en el Caribe como una oportunidad para la inversión
Categoria: Migración y Desarrollo
Autor: Autor Invitado

El impacto económico de la migración con frecuencia sigue siendo impulsado por percepciones negativas que ponen en peligro los esfuerzos para adaptar las políticas migratorias a los nuevos desafíos económicos y demográficos que enfrentan muchos países en el Caribe. Sin embargo, el movimiento de personas puede ser crucial para el desarrollo en un mundo globalizado y tiene beneficios económicos potenciales. Los informes indican que la migración debe considerarse como una oportunidad para todos, por lo que este fenómeno requiere una respuesta de políticas sostenibles y cuidadosamente diseñadas.

"Paradójicamente, la migración en sí misma podría ser una parte importante de la solución, especialmente si el capital social que se ha creado a través de las redes de migración se pudiera transnacionalizar efectivamente para beneficiar al Caribe, y si la diáspora se convirtiera en un recurso más importante para la región” (Thomas-Hope, 2002, p.29).

Migrantes del Caribe: ¿Qué los hace únicos?

En los últimos 60 años, la región del Caribe ha sido la diáspora más grande y más calificada del mundo. A pesar de que esta población es diversa en términos demográficos y destinos, según el Libro de Datos Sobre Migración y Remesas del 2011 del Banco Mundial, en relación con otros grupos de la diáspora global, una gran parte de los migrantes caribeños está conformada por personas altamente calificadas y bien educadas. Por esta razón, la población de migrantes caribeños adquiere más ciudadanía que otros inmigrantes y es mucho menos probable que ingresen a un país ilegalmente.

Además, los migrantes caribeños a los Estados Unidos acumulan una mayor riqueza relativa y, por lo tanto, envían más remesas a sus países de origen. En Canadá, se introdujo un sistema de inmigración basado en puntos en la década de 1970, que favorecía a los inmigrantes educados. Estos inmigrantes posteriores tendían a ser más educados y ricos, más equipados para invertir capital en la región del Caribe y tenían una conexión más fuerte con su país de origen.

¿Estamos permitiendo inversiones valiosas?

Como se informó en la publicación del Banco Mundial “Invertir de nuevo en casa: el posible rol económico de la diáspora del Caribe” (2016), los niños de las primeras generaciones de migrantes caribeños, ahora de mediana edad, tienden a ser profesionales, con mayores ingresos y capacidad para invertir. Algunos de ellos han establecido negocios en sus países de origen, como restaurantes, supermercados y hogares de ancianos; Sin embargo, la forma dominante de inversión se ha dado tradicionalmente en el sector inmobiliario.

Según la encuesta infoDev Diaspora del 2013, uno de cada cuatro miembros de la diáspora invierte en bienes raíces en el Caribe y uno de cada 10 invierte en empresas comerciales de la región. Además, el 70% mencionó pertenecer a una organización afiliada y retribuir a su país de origen a través de remesas y caridades, tanto a través de asociaciones nacionales como de ex alumnos.

El sector privado tiene un papel de liderazgo en el impulso del crecimiento económico, así como la generación de empleo, en el que los miembros de la diáspora podrían tener una influencia importante en la inversión empresarial. Sin embargo, algunos han identificado dificultades al buscar oportunidades para obtener buenos rendimientos financieros.

Oportunidades

Según el Banco Mundial (2016), las siguientes oportunidades pueden permitir la difusión a la diáspora y generar más beneficios para los gobiernos del Caribe:

  • Actividades que catalizan el mercado. Para ayudar a catalizar una mayor inversión de la diáspora en los mercados del Caribe y fomentar un entorno empresarial más atractivo para la inversión privada en la región, se recomienda que se amplíen las redes de ángeles y sus conexiones con la diáspora.
  • Ofrecer oportunidades de inversión accesibles y atractivas. La mayoría de los miembros de la diáspora no invierten en infraestructura y otros proyectos sólidos, ya que estos tienden a involucrar procedimientos extensos y complejos. Con el fin de mejorar aún más el clima para la inversión de la diáspora en la región, los marcos legales y regulatorios en la región deben fortalecerse y armonizarse.
  • Fortalecer su estrategia. La mayoría de los miembros de la diáspora no conocen las oportunidades de inversión en el Caribe. Los gobiernos deben fortalecer las estrategias de posicionamiento para crear conciencia de los beneficios, diseñando e implementando un plan para involucrar a esta diáspora. Un plan innovador de participación de la diáspora debería movilizar a este grupo que ha sido tradicionalmente orientado hacia las remesas y debería canalizar una parte de esta participación financiera en inversiones productivas.
  • Facilitar mecanismos para proporcionar a los inversionistas soluciones rápidas. La mayoría de las transacciones en las islas del Caribe pueden ser muy burocráticas y carecer de responsabilidad en los sectores gubernamentales y no gubernamentales. Las oficinas de la diáspora en los ministerios de relaciones exteriores de las naciones del Caribe necesitan establecer Defensores del Pueblo de alto nivel para recibir quejas de la diáspora y ayudar a facilitar los mecanismos de resolución de conflictos para ayudar a apaciguar a los inversionistas de la diáspora. Se deben hacer mejoras judiciales para que las instituciones de arbitraje puedan revisar las disputas comerciales de manera oportuna.

Es esencial que todos los interesados ​​estén involucrados en encontrar soluciones viables, así como contribuir a superar los desafíos de las sociedades con tendencias de emigración y poblaciones significativas de la diáspora. De esta manera se podrá realmente mejorar el ambiente de inversión y las oportunidades para la diáspora del Caribe.