La migración centroamericana en el cine, un viaje infinito

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El 22 de mayo del 2013, 2300 personas se pusieron de pie en el Festival de Cannes para ovacionar a los intérpretes Brandon López y Karen Martínez, de Guatemala, y al mexicano Rodolfo Domínguez, durante el estreno de La jaula de oro, ópera prima del hispano-mexicano Diego Quemada-Diez. En el centro de la sala, los jóvenes actores no sabían cómo responder a la avalancha de aplausos al haber obtenido el Premio Conjunto a la Mejor Interpretación en la sección Una cierta mirada de Cannes.

Cuatro años antes, el Festival de Sundance, también entre los más prestigiosos del mundo, premiaba al director estadounidense Cary Jogy Fukunaga por otra ópera prima, Sin nombre (2009). Ambos filmes tratan un tema común: el largo camino que los migrantes centroamericanos recorren hacia Estados Unidos. Estos filmes, como otros que caracterizan la producción más reciente, muestran cómo lo más peligroso del viaje es atravesar México, ya sea sobre el tren conocido como la Bestia o en el desierto. La suma de componentes que involucra a la corrupción, los coyotes, las maras y otras pandillas, así como el riesgo de subir al convoy en marcha, hacen que pocos de los migrantes alcancen su destino.

El director mexicano Luis Mandoki, conocido por Voces inocentes (2004), película sobre los niños en la guerra civil salvadoreña, incursionó en esta nueva problemática con el largometraje La vida precoz y breve de Sabina Rivas (2012), en el que una adolescente hondureña viaja a Guatemala con el deseo de continuar hacia el norte y cae presa de una red de prostitución y engaño.  Dicho filme revela con crudeza el complejo entramado de corrupción y violación de los derechos humanos al que se enfrentan los migrantes. En la frontera conviven narcotráfico, pandillas, abuso infantil, trata de personas, violaciones, torturas y asesinatos bajo impunidad.

El actor mexicano García Bernal se ha involucrado de manera personal en el tema. Como dijo en la presentación de los premios Óscar 2017: "Me opongo a cualquier muro que intente separarnos". Con este objetivo realizó cuatro documentales breves bajo el título Los invisibles (2010). El primero, Seaworld (por el parque acuático con que sueñan los niños y niñas migrantes) se filmó en un albergue mexicano en que se narran los robos, abusos, torturas y asesinatos a los que se exponen los centroamericanos de paso por México.

Seis de cada diez muestra a mujeres hondureñas que huyen de la pobreza y del machismo, y que aprenden en carne propia que “6 de cada 10” sufren de abuso sexual durante el trayecto. Los que quedan refiere al sufrimiento de los familiares que permanecen atrás, sin saber la suerte de sus seres queridos, en medio de imágenes de fosas comunes y cadáveres desperdigados por el camino.

Los invisibles no solo es claro y directo en su planteamiento, utiliza una escritura cinematográfica original y un lenguaje visual que mezcla imágenes bellas con otras de intensa crudeza y brutalidad.

La dirección es compartida entre García Bernal y el director británico Mark Silver. Juntos realizaron también el largometraje documental ¿Quién es Dayani Cristal? (2013), a partir de un cadáver encontrado en el desierto con un tatuaje con ese nombre. A partir de la búsqueda forense para identificar el cuerpo, los directores realizaron un filme que incluye dramatizaciones en las que García se transforma en un migrante más: “…mis nuevos amigos me llevan hacia la frontera de mi propio país, México, y me explican cómo cruzar”.

El recorrido se intercala con entrevistas a la familia del padre de Dayani Cristal, Yohan. La leucemia de su hijo mayor lo obligó a emigrar, enfermó en el desierto y, como reza la ley del migrante, “el que se queda, se queda”. El documental que concluye con el epitafio: “Dilcy Yohan Sánchez Martínez murió a 20 minutos en carro de la ciudad de Tucson. Tenía 29 años. Dejó atrás a su esposa y tres hijos. Elvin, Yohancito y la más joven, Dayani Cristal”.

Juan Carlos Rulfo es otro de los documentalistas prestigiosos que han tratado el tema. Los que se quedan (Rulfo y Carlos Hagerman, codirectores, 2008), ganadora del mejor documental en el Festival de Guadalajara, presenta las consecuencias de la partida de los hombres que se marchan y la zozobra que se instala en la vida de los que permanecen, la incertidumbre de no saber si llegaron, si sobrevivieron, si algún día volverán.

La Bestia (2010) de Petro Ultreras se enfoca en el trayecto del tren de carga que recorre 5000 kilómetros hacia Estados Unidos, un horizonte de incertidumbre que otro documentalista, Juan Manuel Sepúlveda, llama La frontera infinita (2007).

Este filme, junto a El camino de la costarricense Ishtar Yasin, película sobre la migración nicaragüense a Costa Rica, fue uno de los dos provenientes de Latinoamérica que se presentaron ese año en el Festival de Berlín y que coincidieron en la misma temática.

 

LA MIRADA PROPIA

El abordaje de la migración tiene un largo recorrido en el audiovisual regional. Ya en el año 2001, Félix Zurita, español radicado en Nicaragua, realizó El Chogüi, sobre un boxeador pobre que quiere vivir en Estados Unidos.

El guatemalteco Luis Argueta, quien reside en Nueva York desde 1988, es quien más se ha enfocado en el tema desde su segundo largometraje, Colect Call (2002), una parodia sobre la migración. Su aporte más importante es la trilogía de documentales AbUSAdos, la redada de Postville (2010), Abrazos (2014) y Vuelta en U (2017).

El director alemán Uli Stelzner es otro documentalista clave con La isla. Archivos de una tragedia (2009), sobre el Archivo Histórico de la Policía de Guatemala, y Asalto al sueño (2006), que cuenta la historia de Noé y sus compañeros, quienes abandonan el pueblo fronterizo de Tecún Umán, amenazados por los mareros y la policía, y abordan la Bestia. En el filme, las mujeres anhelan una sociedad en que las madres solteras no sean vistas como prostitutas y ser mujer no sea un delito. Como dice la artista Regina Galindo: “Ser mujer en Guatemala es una situación invivible, un riesgo inhumano”.

En Asalto al sueño, Noé advierte del peligro que corre: “…a nadie le deseo que se quede aquí... el que se queda aquí ya no regresa... aquí no le perdonan la vida”. Días después de la filmación fue asesinado, al igual que Norman, un exmarero que le contó su vida al director guatemalteco-mexicano Julio Hernández Cordón (Norman, 2005).

El salvadoreño Tomás Guevara presenta en su documental Ausentes (2010) el desgarramiento de las madres que dejan a sus hijos con la ilusión de ofrecerles una vida mejor. Los anhelos de prosperidad económica no impiden las consecuencias de la ruptura. “Lo material no es todo”, llora en cámara una madre preguntándose si valió la pena dejar a sus hijos durante 12 años. Otro documental, María en tierra de nadie (2011) de la salvadoreña Marcela Zamora, describe el viaje de una anciana, en busca de una hija desaparecida, y de dos mujeres más que desean establecerse en Estados Unidos.

El reciente documental Casa en tierra ajena (2017) fue producido por un grupo interdisciplinario formado por el investigador Carlos Sandoval y la documentalista Michelle Ferris, de la Universidad de Costa Rica (UCR), y la Unidad de Audiovisuales de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), del mismo país.

Por su parte, los documentales Llévate mis amores (2014) de Arturo González Villaseñor y La Cocina de las Patronas (2017) de Javier García se acerca a la vida de las patronas e ilumina con un rayo de esperanza un aspecto desconocido de la convulsa situación migratoria centroamericana.

 

LA MIGRACIÓN EN LAS PANTALLAS DEL SIGLO XXI

La migración y la violencia volvió a convertir a la región en un tema de agenda internacional después de que lo había sido durante la coyuntura político-militar de la década de 1980. Empero, a diferencia de la producción preliminar, cuyos canales de distribución fueron clandestinos o reducidos, las películas actuales intervienen en festivales de alto nivel, redes comerciales y servicios de streaming por internet.

Si entramos a Youtube encontraremos una vasta cantidad de materiales sobre el tema en los que predomina un abordaje complejo a un fenómeno igualmente complejo, sensible y multifactorial. He seleccionado solo aquellas obras que pueden ser consideradas documentales de autor y en los que sobresale tanto una visión personal como la búsqueda de un lenguaje cinematográfico propio. Lo mismo he hecho con las ficciones.

A través de la mirada cinematográfica nos sensibilizamos ante un objeto de estudio y de reflexión que no puede ser tratado desde un ángulo único: la travesía en sí, el peligro constante que implica subirse a un tren de carga en marcha, los mutilados que subsisten a una frustración doble (haber llegado a la mitad del camino entregando una parte de su cuerpo), los desaparecidos y la incertidumbre de los que quedan atrás, el dolor que acompaña los sueños realizados y los sueños irrealizables.

La migración y el discurso audiovisual que genera están hechos de extremos, como pocas temáticas a las que he tenido que enfrentarme. Visibiliza lo peor y lo mejor de la condición humana. Al lado de los coyotes sin piedad, los traficantes, las maras y la corrupción asoman, como luces que titilan en el horizonte del desierto, líderes comunales, sacerdotes, agentes sociales y mujeres ejemplares como las patronas, que sin apenas recursos propios preparan comida y agua para los migrantes y se los arrojan a los trenes en marcha.

Hemos revisado películas tanto centroamericanas como realizadas por directores de otras latitudes. En el contexto de la globalización, estas producciones representan un impacto positivo para la construcción de una agenda audiovisual centroamericana. Al igual que la migración poblacional de la periferia al centro, la comunicación audiovisual es parte de los flujos de intercambio mundial y el tema de la migración uno de los más abordados por el cine actual.

 

María Lourdes Cortes Pacheco es Historiadora del cine costarricense y centroamericano, catedrática de la Universidad de Costa Rica y directora de CINERGIA. Fue directora de la primera escuela centroamericana de Cine y Televisión (Universidad Veritas) y del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica. Ha ganado el Premio Joaquín García Monge, en difusión cultural y dos veces el Premio de Ensayo Aquileo J. Echeverría, así como el premio honorífico “Ezequiel Martínez Estrada” y el premio al Mejor ensayo sobre cine latinoamericano y del Caribe, que otorga la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericana. Ha sido designada Catedrática Humboldt 2017, gracias a lo cual prepara una investigación sobre el cine centroamericano contemporáneo. En varias ocasiones ha sido jurada en festivales internacionales de cine donde ha dado charlas y talleres. El Gobierno de la República de Francia le ha otorgado el grado de Caballero de la Orden de Honor al Mérito (2005).


"No dejar a nadie atrás": Cómo los Estados pueden ayudar a los migrantes a acceder a servicios de salud

Categoria: Migración y Salud
Autor: Karen Carpio

La salud de los migrantes no sólo está determinada por aspectos biológicos individuales, sino también por factores socioeconómicos más amplios, como las redes sociales y comunitarias, las condiciones de vida, la educación, el empleo y los ingresos.

Cuando las personas migran de manera segura, ordenada y regular, la migración puede ayudar a los migrantes y sus familias al mejorar su condición socioeconómica, ofrecer mejores oportunidades de educación y mejorar su acceso a servicios de salud.

Según el Informe sobre las migraciones en el mundo 2018 de la OIM, de los 250 millones de migrantes internacionales, 50 millones son irregulares; así, mientras que la mayoría de los flujos migratorios son seguros, una gran cantidad de personas se encuentran en condiciones económicas, políticas, sociales y / o ambientales desfavorables en su país, lo que las hace vulnerables a riesgos para la salud.

Para los migrantes en tránsito, los riesgos para la salud aumentan debido a las limitaciones para acceder a medios de transporte y alojamiento seguros, alimentos suficientes y seguros, y acceso a medicamentos o servicios de salud cuando sea necesario. A su llegada, pueden enfrentar condiciones de vivienda inadecuadas, como hacinamiento, falta de ventilación e inseguridad, junto con un acceso limitado a agua potable y sistemas de saneamiento básico.

Una vez en el país de destino, muchos migrantes enfrentan dificultades para integrarse en la comunidad de acogida y es posible que no se les otorgue acceso equitativo a una atención médica asequible. Alternativamente, los sistemas de salud locales pueden tener capacidades limitadas para satisfacer las necesidades de salud de los migrantes.

El informe de la Organización Mundial de la Salud detalla otras barreras que enfrentan los migrantes para acceder a los servicios de salud, incluida la discriminación y la estigmatización, las barreras del idioma, los obstáculos administrativos y las normas restrictivas que generan temor a la deportación o la pérdida de empleo. Los servicios de salud disponibles para los migrantes pueden no ser sensibles a sus necesidades, lo que puede llevar a condiciones retrasadas o no diagnosticadas o tratamientos ineficaces.

Algunos de los principales factores que dificultan el acceso de los migrantes a la atención médica son:

  • La falta de mecanismos suficientes para garantizar el acceso de los migrantes a los planes de seguro de salud
  • Falta de servicios de interpretación formal de idiomas en los centros de salud que atienden a migrantes internacionales
  • Requisitos administrativos para acceder a los servicios de salud, como documentos de identificación.
  • Costos de pagos obligatorios de bolsillo por servicios de salud
  • Estigmatización y temor a las consecuencias negativas de buscar atención médica, debido al estado irregular de los migrantes.
  • Disponibilidad limitada de servicios de salud en algunos lugares, como las comunidades fronterizas

La Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible está orientada hacia el compromiso de "no dejar a nadie atrás", incluidas las poblaciones de migrantes. Sin embargo, lograr su inclusión es todo un desafío para la mayoría de los países.

La OIM describe algunas consideraciones para promover la inclusión de los migrantes en los sistemas de salud pública, incluida una mayor inclusión de los problemas de los migrantes en los planes y estrategias de salud a nivel nacional y regional. En lugar de desarrollar planes de acción separados para las poblaciones migrantes, la salud pública debe enfocarse de manera integral a los migrantes y otras poblaciones vulnerables. Otra consideración importante es la recopilación continua de datos sobre tendencias migratorias y el acceso de los migrantes a los servicios de salud para desarrollar políticas y acciones de salud informadas. El acceso a datos sólidos, como conocer los costos reales y los recursos disponibles, junto con una mejor coordinación entre los interesados, es clave para planificar respuestas efectivas.

El informe de la OIM sobre gobernanza migratoria en el Caribe también recomienda las siguientes acciones para ofrecer servicios de salud sensibles a los migrantes, tales como:

  • Fortalecimiento de los esquemas de financiamiento de los sistemas de salud pública.
  • Hacer que los servicios de interpretación estén disponibles en los establecimientos de salud (un ejemplo es el empleo de personal multilingüe, intérpretes profesionales o mediadores culturales)
  • Establecer mecanismos que permitan la recopilación sistemática de datos sobre el acceso y uso de servicios de salud de migrantes.
  • Adherencia constante a los estándares internacionales con respecto al acceso de los migrantes a la atención médica
  • Iniciativas de divulgación para poblaciones vulnerables como las personas mayores o los menores no acompañados.
  • Campañas de sensibilización para el público en general y proveedores de atención médica sobre migrantes

Un proceso de migración seguro significa que la integridad física y emocional de las personas no está en peligro, y que los migrantes pueden ejercer plenamente sus derechos, incluido el derecho a la salud. La migración es un motor para el desarrollo económico y humano en las comunidades de origen y destino. La OIM promueve la migración regular, segura y ordenada para impulsar la integración de los migrantes en las comunidades de acogida.


 

   Sobre la autora:

Karen Carpio es Asistente Senior de Proyecto en la Unidad de Salud y Migración de OIM para las Américas. Es licenciada en psicología por la Universidad de Costa Rica y máster en Salud Pública por el École des Hautes Études en Santé Publique de Francia. Se especializa  en gestión de políticas y programas de salud mental con experiencia como consultora para la Organización Panamericana de Salud y como investigadora para el Programa en Salud Mental Global de ICAHN School of Medicine en New York y para la Universidad Estatal a Distancia   en Costa Rica.