Italianos en Costa Rica: una historia de beneficio mutuo

Migrantes italianos en San Vito

 

En la Italia de 1951, devastada por la Segunda Guerra Mundial y sumida en una grave crisis económica, el almirante Luigi Sansonetti fundó en Roma la Sociedad Italiana de Colonización Agrícola (SICA), con el objetivo de colonizar 10.000 hectáreas que el Gobierno de Costa Rica había dispuesto para ese fin. Así comenzó una de las historias que mejor ilustra el vínculo entre la migración y el desarrollo en Centroamérica.

Con el apoyo del Comité Intergubernamental para las Migraciones Europeas (actualmente la OIM), unas 150 familias italianas integrantes de la SICA llegaron a Costa Rica en 1952. Aproximadamente 500 italianos atravesaron el Océano Atlántico para convertirse en colonos en tierras hasta entonces vírgenes y alejadas inclusive de las más remotas carreteras del aún joven país centroamericano.

En su libro “Quemé mis naves en estas montañas”, Vito Sansonetti recuerda cómo se construyeron rudimentarias vías y puentes para poder llevar el aserradero, la planta eléctrica y los abastecimientos hasta la naciente colonia. “El chofer del primer camión dudaba de la firmeza de uno de los puentes”, escribió Sansonetti. “Entonces Giulio Cesare (quien dirigió la construcción) se puso debajo del puente ordenando perentoriamente  '¡Ahora pasa!'. Y el camión pasó”.

En medio de enormes dificultades la colonia creció gracias al cultivo del café y al trabajo incansable de las familias migrantes. En pocos años construyeron escuelas, un dispensario médico, instalaciones para procesar café y una pista de aterrizaje.  La región llegó a constituirse como un cantón bajo el nombre de Coto Brus, que hoy en día cuenta con aproximadamente 40 mil habitantes. La gran mayoría de ellos  son ticos que encontraron en esta región un espacio para prosperar.

Los beneficios de la inmigración italiana en Costa Rica no se limitan al plano económico, sino que  reflejan en un acercamiento genuino entre la cultura italiana y la costarricense. “Hoy podemos ver como en el sur de Costa Rica, especialmente en San Vito de Java, el italiano es obligatorio en algunas escuelas. También está el centro Alighieri que fundó mi padre, y quien decía que este debía servir para el encuentro de las tres culturas: la italiana, la tica y la indígena”, dice Luigi Sansonetti, nieto del almirante fundador de la SICA. Su padre, Vito, creó el Centro Ítalo Costarricense Dante Alighieri en el cual se enseña italiano y además entrega el premio Vito Sansonetti, el cual cada año ofrece la oportunidad a un estudiante de viajar a ese país europeo.

                                                                                   

Luigi Sansonetti en una entrevista para la OIM

El pasado 18 de diciembre se celebró el Día Internacional del Migrante. En un año en el que más de 7.000 migrantes han perdido la vida, es necesario contar historias como la de estas familias italianas en Costa Rica. Hoy, cuando las migraciones y los desplazamientos forzados han alcanzado picos históricos, y cuando por primera vez en la historia, las Naciones Unidas tienen una agencia exclusiva para las migraciones, es tiempo de contarlas.

¡Feliz Día Internacional del Migrante!

 

 

   Sobre el autor:

Jean Pierre Mora Casasola es comunicador de la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la OIM. Además, se ha desempeñado como asesor en comunicación en diferentes organizaciones sociales y como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo –BID –. Es publicista de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología –Ulacit-, cursa actualmente un Bachillerado en Relaciones Internacionales del mismo centro de estudios. Twitter: @jeanpierremora 

 


Cómo parar el flujo de información falsa: Recomendaciones para aprender a reconocer la desinformación

Categoria: Comunicación & Migración
Autor: Autor Invitado

En una de mis clases de filología en la universidad, recuerdo que un profesor estuvo explicándonos el uso de la ‘hipérbole’ en literatura. Este recurso literario es, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, ‘una exageración o disminución excesiva de aquello de que se habla, como relato o circunstancia’. Por ejemplo, en uno de sus poemas más célebres, Gabriela Mistral escribe: ‘Hay besos misteriosos que han dejado / mil sueños errantes y perdidos’, donde ‘mil’ no es una cifra real, sino una exageración que la poeta adopta para dejar transpirar esta sensación de abundancia, desesperación, abandono.  

Y como en literatura, así suede en nuestras conversaciones diarias. ¿Cuántas veces nos quejamos porque ‘llevo esperando siglos’ o ‘te he llamado un millón de veces’? La hipérbole es parte de nuestro lenguaje cotidiano, es culturalmente entrelazada en nuestras discusiones, comentarios y enunciaciones.  

Sin embargo, también puede transmutarse en una herramienta y costumbre perjudicial cuando facilita la creación y difusión de desinformación, a través de frases de personas, comentarios en las redes sociales o hasta afirmaciones en los medios. Eso es ocasionado, por ejemplos, por reportes en los medios que mencionan números exagerados y falsos acerca de las personas migrantes en un determinado país, aumentando las cifras acerca de ayudas o gastos estatales, o comparando datos entre países sin saber cómo interpretarlos y enseñarlos y sin tener en cuenta otros factores como la densidad de población, la posición geográfica, entre otros.  

De esta manera, la hipérbole se transforma en un recurso tan dañino para las personas migrantes, que a menudo protagonizan estas exageraciones y son víctimas de acusaciones xenófobas o de denominaciones como ‘invasores’ o ‘ladrones de trabajos’. 

El uso de la hipérbole, de términos cargados y de un lenguaje inapropiado es solamente uno de los aspectos que nos ayudan a identificar algún tipo de información errónea o no exactamente precisa. Según una guía proporcionada por Verified - una iniciativa de las Naciones Unidas que invita a comprobar y averiguar la información antes de compartirla - existen otros factores que permiten esclarecer la naturaleza de la información, identificando qué contenido es real y qué es falso. Entre los elementos relativos a la información compartida en los medios, podemos destacar:  

  • Las fuentes: algunas noticias de prensa pueden mencionar reportes de otros medios para respaldar sus argumentos; en este caso, es recomendable consultar la fuente primaria, para controlar si la información ha sido citada en manera verídica y si el periodico o la página web de referencia se destacan por ser lo más imparciales posible o si suelen ser caracterizados por opiniones más que por hechos. De la misma manera, si un artículo hace referencia a organizaciones o personas terceras, es una buena práctica consultar también la página web o el perfil de quienes son citados, para averiguar si las afirmaciones coinciden entre ellas. En general, si una noticia es difundida por una única fuente (periódico, página web, persona) puede ser indicador de que la información es falsa o engañosa.   
  • La fecha de publicación: la información compartida ayer podría ser muy diferente respecto al panorama de hoy, sobre todo durante la pandemia, en la cual hemos experimentado cómo el escenario cambia de un día a otro. Las personas - políticos, periodistas, entre otros - que utilizan información no reciente para argumentar sus posiciones y opiniones, retratan una situación no verídica porque no es actual y despistan su audiencia, receptora de información errónea.         
  • El autor/ La autora: dar importancia al nombre de quien ha escrito el artículo y hacer una pequeña búsqueda acerca de su perfil y currículum también puede ayudarnos a comprender no sólo la relevancia de la información - en con base aen los conocimientos que el autor o la autora demuestra tener - sino también nos sugiere si él o ella ha manifestado previamente tendencias y posturas no imparciales respecto a temas específicos, lo que podría perjudicar la neutralidad de su reporte.          
  • Lenguaje sensacionalista: así como en el caso de la hipérbole, el uso de un léxico que se vale de palabras destinadas a producir una fuerte respuesta emotiva, animando a la audiencia a probar liberar sentimientos de rabia, confusión, tristeza o miedo, puede ser un indicador de desinformación que trata de condicionar fuertemente las opiniones. Por el contrario, una redacción clara y directa es señal de profesionalismo periodístico.        

Este muestrario de ideas menciona algunos de los ingredientes básicos de las noticias que podemos controlar para ser más consciente respecto a si nos encontramos frente a algún tipo de información falsa que pueda despertar sentimientos de malestar, miedo y rabia que a su vez pueden transformarse en reacciones xenófobas y perjudiciales.  

Hoy, las personas que tienen acceso a internet, pueden beneficiarse diariamente de un acceso rápido y simple a un vórtice de noticias, contenidos en redes sociales o comentarios. Muchos podrían argumentar que la abundancia de contenido y la velocidad con la cual eso eses compartido representan un peligro para una difusión más inconsciente y fácil de la desinformación más inconsciente y fácil. Sin embargo, es justo gracias a esta copiosidad y variedad que podemos aprender a ser lectoras y lectores críticos, y a poder aprovechar la cantidad de información que podemos consultar para desarrollar nuestra capacidad de análisis y denunciar los episodios de propagación de noticias falsas.  

En este sentido, cada vez que leamos o escuchemos algún tipo de dato e información, pongámonos a prueba y utilicemos nuestro sentido crítico para parar la circulación de información engañosa. Y dejemos las hipérboles a la poesía, no a los hechos.