Inclusión laboral de trabajadores migrantes y reactivación económica en tiempos de COVID-19

Inclusión laboral de trabajadores migrantes y reactivación económica en tiempos de COVID-19
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¿Por qué debemos hablar ya de migración y reactivación económica? Después de varios meses de pandemia y de contingencia sanitaria es fundamental dinamizar el mercado laboral y generar acciones hacia la reactivación y recuperación económica. Desde la OIM creemos que hacen falta iniciativas sostenibles, duraderas y con compromiso social con las que se atiendan las prioridades y las diferentes necesidades que han surgido en las comunidades agregando un valor social a través de las capacidades de los negocios.

Por esto, la Misión de la OIM en México, a través del Programa Regional sobre Migración Mesoamérica y el Caribe, promueve la regular inclusión laboral de las personas migrantes. Recuerda que el corredor migratorio de América Central y México es uno de los más importantes del mundo. A través suyo transitan tanto personas migrantes originarias de los países de la zona, como personas provenientes de otras latitudes del continente americano.

En los últimos tiempos se suman además flujos extrarregionales procedentes de otros lugares del mundo. Estas personas participan activamente en los entornos económicos de la región generando una dinámica en la que la migración se convierte en un importante factor de transformación. Por ende, el fenómeno migratorio resulta un factor relevante para el desarrollo.

Sin embargo, a pesar de las bondades señaladas, el proceso de inserción laboral de las personas migrantes no está exento de desafíos, entre los que destacaría uno: la falta de información para empleadores y personas migrantes. En este sentido, la OIM ha publicado dos manuales que aspiran a apoyar al sector empresarial y a fomentar la migración laboral regular.

La primera publicación es el Manual Básico para contratar personas migrantes en México, y ha sido creado en colaboración con Sin Fronteras IAP, una organización líder en el tema de derechos humanos de las personas migrantes. El Manual Básico proporciona información sobre las condiciones de estancia que permiten trabajar y la documentación necesaria que tanto una persona empleadora como una persona trabajadora requieren para poder trabajar en México, y cómo tramitarla.

El segundo insumo es el Manual Informativo: desafíos y oportunidades en la contratación de personas migrantes en México, que recopila las buenas prácticas y los desafíos encontrado por el sector empresarial en el tema de la inclusión laboral de las personas migrantes. Reúne experiencias y testimonios que la OIM recopiló en varias actividades con representantes del sector privado durante el trascurso de casi dos años de actividades.

Gracias a ambos manuales y a la campaña Empleadores del Mundo, líderes del futuro, realizada en colaboración con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social entre agosto y septiembre de 2020, la OIM contribuye a informar al sector privado mexicano de los beneficios de la inclusión laboral de las personas migrantes, y de las condiciones para su contratación regular en México. Estos materiales permiten además explicar a las comunidades de acogida cómo las personas trabajadoras migrantes tienen talento, aportan al desarrollo económico para asegurar productividad y riqueza en el país, y contribuyen de este modo a eliminar los prejuicios y estigmas sobre el fenómeno migratorio.

 


No es "nosotros contra ellos": por qué es esencial incluir a las personas migrantes en los planes de vacunación contra COVID-19

Categoria: Migration and Health
Autor: Guest Contributor

La COVID-19 ha demostrado que los virus no solo no conocen fronteras, sino que tampoco discriminan en función del estatus migratorio. No tener en cuenta a los migrantes en nuestros esfuerzos de vacunación obstaculizaría la eficacia de estas campañas y dificultaría el fin de la pandemia.

18 de marzo de 2021 - por Jacqueline Weekers y Michele LeVoy

En menos de tres meses, se han administrado más de 360 millones de dosis de vacuna COVID-19 en más de 100 países. El ritmo de la inoculación se acelera día a día y el mundo tiene la esperanza de que la luz al final del túnel COVID-19 esté a la vista.

Pero a medida que los expertos en salud pública, los asesores de políticas y los tomadores de decisiones gubernamentales continúan redactando e implementando sus respectivos planes nacionales de vacunación, existe una gran preocupación de que algunos miembros de comunidades vulnerables puedan ser excluidos de las campañas de vacunación, incluso si se se les incluye en el papel.

EL TEJIDO DE NUESTRAS COMUNIDADES

Algunas de las personas más difíciles de alcanzar y con mayor riesgo de ser excluidas son las personas migrantes, quienes viven, trabajan y contribuyen de manera significativa a nuestras sociedades, y en particular aquellos que tienen un estatus de residencia irregular. Son nuestros conductores de reparto, trabajadores de la construcción, cuidadores, limpiadores, niñeras, cocineras y vendedores ambulantes, que trenzan el tejido de nuestras comunidades. Alguna vez muchos de ellos tuvieron visas o permisos, pero cayeron entre las grietas de nuestros sistemas de inmigración. Pueden ser adultos, niños o personas mayores, y muchos han vivido durante años en el país donde es posible que no puedan obtener una autorización oficial para residir.

La pandemia y las medidas de encierro relacionadas les han hecho la vida infinitamente más difícil a los migrantes en situaciones irregulares, y los han expuesto a nuevos riesgos, especialmente si no tienen hogar o viven en condiciones precarias y estrechas donde el distanciamiento físico es un desafío y el acceso al agua potable es limitado. Algunos perdieron sus trabajos debido a las repercusiones socioeconómicas de la pandemia; otros tuvieron que seguir trabajando -ya sea porque laboran en sectores esenciales o porque no podían permitirse perder un solo día de ingresos- sin la protección adecuada.

Ahora hay pruebas sólidas de que las familias pobres y las minorías étnicas y de otro tipo se han visto afectadas de manera desproporcionada por la pandemia y es más probable que sufran peores consecuencias sobre su salud. Sumado a esto, vivir con un estatus migratorio irregular a menudo significa acceso restringido a los servicios de salud e información, y poca confianza en las autoridades debido a las medidas de control de la inmigración.

FOMENTAR EL DESARROLLO DE POLÍTICAS

En la Unión Europea y en otros lugares, varios países ya han dejado en claro su intención de incluir a las personas migrantes en situación irregular en el despliegue de sus vacunas. Las estrategias de vacunación holandesa y española las mencionan explícitamente. En Francia se ha anunciado que las vacunas serán gratuitas para todos y no se requerirá tarjeta de seguro médico. En Italia se anunció que las vacunas estarán disponibles para cualquier persona que viva en el país, independientemente de su estado de residencia. Los lineamientos en el Reino Unido establecen que las vacunas están disponibles de forma gratuita, incluso para cualquier persona que viva en el país "sin permiso", y que "no se necesitan controles de inmigración" para las personas que buscan servicios de salud relacionados con COVID-19.

Otros países de todo el mundo han tratado de crear entornos propicios, por ejemplo, otorgando temporalmente a todos los migrantes el mismo estatus que los nacionales para los beneficios sociales y de salud, regularizando grupos grandes o impidiendo que las autoridades de salud compartan los datos de los pacientes con las autoridades de inmigración durante el período de respuesta a la pandemia para proteger contra el riesgo de deportación.

Con estos avances políticos alentadores, quedan muchas preguntas sobre los detalles de la implementación. Lo que ya está claro es que para los migrantes en situación irregular que forman parte de los grupos priorizados debido a una mayor vulnerabilidad a la infección, como trabajadores de primera línea, personas con comorbilidades o sin hogar, es fundamental un acercamiento proactivo para informarles sobre sus derechos y cómo acceder la vacuna.

LEVANTAR LAS BARRERAS EN LA PRÁCTICA Y CONSTRUIR CONFIANZA

En febrero, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó una resolución en la que pedía “que los planes nacionales de vacunación contra la COVID-19 incluyan a quienes corren un mayor riesgo de desarrollar síntomas graves de COVID-19 y a los más vulnerables, incluyendo... refugiados, desplazados internos, apátridas, indígenas, migrantes” y otros grupos.

Sin embargo, en la vida diaria, los migrantes, especialmente los que se encuentran en situaciones irregulares, tienden a enfrentarse a una larga lista de barreras que obstaculizan su capacidad para acceder a los servicios de salud. Se les puede exigir que paguen gastos de bolsillo, que estén registrados en un mecanismo de seguridad social o que presenten documentos que no poseen. El idioma es otro factor importante que genera aprensión y limita la comprensión entre los migrantes y los proveedores de servicios de salud.

Es más, los planes de vacunación contra COVID-19 deben considerar que las políticas generalizadas de discriminación y criminalización pueden haber erosionado la confianza que tienen las personas migrantes en las autoridades: con demasiada frecuencia, evitan buscar atención médica por temor - y riesgo real - de enfrentar la aplicación de las leyes de inmigración.

En consecuencia, es fundamental que el despliegue de cualquier vacuna COVID-19 a las personas migrantes en situación irregular se realice en estrecha cooperación y consulta con organizaciones comunitarias confiables que tengan un historial de trabajar con ellos y brindarles servicios, y con la colaboración y participación directa de personas y representantes de estas comunidades. Esto también ayudaría a garantizar que las dudas sobre las vacunas dentro de estos grupos se comprendan y aborden de manera adecuada.

También se deben establecer cortafuegos confiables entre las autoridades de salud y de inmigración, con garantías claras de que cualquier información obtenida de manera informal o formal sobre el estado de residencia de una persona mientras se proporciona la vacuna no se utilizará en su contra para desencadenar procedimientos de inmigración. Es importante destacar que la falta de documentos oficiales no puede ser una barrera para recibir una vacuna.

Todavía hay tiempo para hacerlo bien, aprendiendo de las autoridades nacionales y locales que han dado pasos hacia la equidad y trabajando con los migrantes y las propias comunidades locales.

El éxito de las campañas nacionales de vacunación depende de cuán inclusivas y equitativas sean. Y nuestra capacidad colectiva para salvar tantas vidas como sea posible y reactivar nuestras economías depende de qué tan bien nos aseguremos de que todos los que necesitan la vacuna tengan realmente acceso a ella.