Gobiernos locales y reintegración: el éxito de Zacatecoluca

 

En la gestión eficiente de los procesos de retorno, el municipio salvadoreño de Zacatecoluca demuestra que, con una estrategia focalizada los gobiernos locales pueden promover la reintegración integral de las personas retornadas y abordar las múltiples causas de la migración.

En 2015, esta comunidad de unos 75 mil habitantes era el cuarto municipio más violento de El Salvador. La violencia y las dificultades que enfrentaba la población para desarrollar un proyecto de vida propiciaban la migración irregular e impactaba negativamente los índices de desarrollo.

Asimismo, para el 2018, Zacatecoluca ocupa la posición número diez entre los municipios con mayor recepción de personas retornadas a El Salvador desde Estados Unidos y México según estadísticas de la Dirección General de Migración y Extranjería.

A pesar de un panorama complejo, el municipio reporta una mejora en el índice de competitividad local y una reducción de la violencia en un 60% de acuerdo con la información registrada por el Observatorio Municipal de Prevención de la Violencia, alimentado con datos de la Policía Nacional Civil (PNC). Este cambio ha mejorado sustancialmente el clima de seguridad ciudadana y la calidad de vida de sus residentes.

¿Cómo se logró esta transformación?

Zacatecoluca ha puesto en marcha una serie de acciones coordinadas para mejorar el desempeño en indicadores sociales y económicos, así como una estrategia nacional y local para mejorar la atención de la población migrante y retornada.  Esta estrategia tiene cuatro elementos:

  1. Enfoque preventivo. La comunidad ha asumido la prevención estructural de la violencia por medio de la generación de un marco de protección, de la creación de oportunidades y de la recuperación de espacios. Algunas de las iniciativas bajo esta línea de acción comprenden la creación de escuelas taller, el fomento de proyectos para personas emprendedoras, la reinserción en el sistema educativo a través de modalidades de educación flexible, la apertura de oficinas de empleo juvenil enfocadas en población en riesgo y  el fomento de prácticas artísticas y culturales. De igual forma, Zacatecoluca creó una oficina local de atención a víctimas de violencia, que brinda servicios de atención psicológica, asesoría jurídica y recreación a personas que han sobrevivido abuso sexual, violencia de género y violencia intrafamiliar, entre otros.  
  2. Aumento de la competitividad. Zacatecoluca ha promovido también una mejora en sus índices de competitividad municipal. Esto ha sido posible gracias al desarrollo de propuestas innovadoras que han atraído la inversión y han mejorado la movilidad. Las autoridades han buscado la inclusión del sector rural y han aplicado el uso de tecnologías para agregar valor a los productos de la zona, pero sobre todo han incorporado un enfoque de género y juventud para alcanzar a las poblaciones más vulnerables.
  3. Intervenciones específicas para inserción de población retornada.  Con la participación y la cooperación de la OIM y la asesoría técnica del Consejo Nacional para la Protección y Desarrollo de la Persona Migrante y su Familia (CONMIGRANTES), se inició la creación de la primera oficina municipal a nivel nacional para atención a la persona migrante y su familia. La oficina brinda servicios y facilita asesoría en prevención de la migración irregular, atención a las personas retornadas y vinculación con salvadoreños en el exterior.
  4.  Establecimiento de alianzas multisectoriales. El gobierno nacional, los organismos internacionales, las agencias de cooperación, la academia, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil han brindado apoyo a la oficina municipal para el logro de objetivos como retorno, readmisión y reintegración digna y sostenible; desarrollo de capacidades y reconocimiento de calificaciones y competencias; vinculación de las personas retornadas con las oportunidades laborales y habilitación de espacios de convivencia.

El progreso de Zacatecoluca evidencia la importancia de que los gobiernos locales tengan mayor protagonismo dentro de las políticas de prevención y gestión de la migración. Sin duda, su relación de cercanía con las personas ofrece múltiples oportunidades para mejorar su calidad de vida y ofrecerles mayor protección. 

 

Francisco Salvador Hirezi Morataya  es doctor en Medicina General por la Universidad de El Salvador y cuenta con postgrado en el Hospital Civil de Estrasburgo, en Cirugía Digestiva y Endocrina.  En el año 2009 fue electo alcalde Municipal de Zacatecoluca y actualmente ejerce  su cuarto periodo como alcalde de esta ciudad- Es miembro también de la Asociación de Municipios de Los Nonualcos. Desde el  año 2015  ha formado parte de la Junta Directiva de Corporación de Municipalidades de la República de El Salvador (COMURES), fungiendo en la actualidad el cargo de Director de Asuntos Legales.

 


¿Cómo ha afectado la pandemia a los niños y niñas migrantes?

¿Cómo ha afectado la pandemia a los niños y niñas migrantes?
Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Laura Manzi

En el contexto de la pandemia de COVID-19, las estadísticas y los datos disponibles revelan que los niños y las niñas pertenecen al grupo poblacional que ha sufrido el menor impacto a nivel de salud, pues resultan menos propensos al riesgo de infección, sobre todo en comparación con los adultos mayores.

Sin embargo, estos datos hacen referencia meramente a los efectos sanitarios de la pandemia. Las consecuencias sociales críticas, como el cierre de las escuelas, las restricciones de movilidad y las mayores dificultades económicas, han contribuido al aumento de la inseguridad y vulnerabilidad de la población más joven, la cual tendrá que hacer frente a los impactos socioeconómicos a corto y largo plazo de la pandemia. 

La situación de doble precariedad de los niños y niñas migrantes y desplazados, que ya se encuentran entre las poblaciones más vulnerables en el mundo, se ha deteriorado durante la pandemia, a causa de la mayor exposición a situaciones de pobreza agravadas por la crisis económica, a  violaciones a los derechos humanos, como en los casos de explotaciones laborales de menores, fomentadas por las pérdidas en los ingresos del hogar, y del acceso temporaneamente suspendido a la educación, junto a un mayor riesgo de padecer de enfermedad mental en un contexto tan desalentador y crítico. 

De acuerdo con un artículo de la OIM sobre las implicaciones de la pandemia sobre los niños y niñas migrantes , entre las más relevantes se encuentran:

Aumento de las destituciones: En algunos países, la pandemia ha sido utilizada como justificación para incrementar la devolución de menores hacia sus países de origen y paralizar la distribución en albergues. En Estados Unidos, no obstante 24,000 niños y niñas migrantes han podido salir de centros de detención de inmigrantes  desde el comienzo de la pandemia, aún más numerosas han sido las repatriaciones forzadas de menores hacia países de Centroamérica, en particular México, El Salvador y Guatemala, a pesar de que las comunidades de origen de las personas migrantes puede que no presenten las condiciones necesarias para garantizar su salud y protección. Además, las destituciones han sido completadas sin pruebas de detección del virus y sin averiguar si las personas migrantes necesitaban protección por miedo a ser perseguidas en sus países de origen.

Deterioro de la situación en los albergues y centros de detención: El número reducido de trabajadores humanitarios en los albergues, la escasez de recursos básicos y suministros y la disminución de los servicios brindados a las personas migrantes han endurecido las condiciones de vida de los niños y niñas en los centros de acogida, intensificando su vulnerabilidad. Durante la emergencia de COVID-19, la capacidad de los sistemas de protección infantil en el norte de Centroamérica y México ha sido debilitada también por falta de equipos de protección personal, lo que ha implicado menores servicios de protección, prueba de virus y tratamiento

Cierre de las escuelas y exclusión: Las medidas de aislamiento han obligado a las escuelas a paralizar sus actividades. Los niños y niñas migrantes pueden carecer de recursos para poder cursar las materias en línea, como ordenadores y otros tipos de dispositivos tecnológicos digitales. Esta falta puede afectar las posibilidades futuras para salir de la pobreza a través de su capital humano y capacidades, junto al aumento de abandono escolar. Asimismo, los niños y niñas migrantes pueden encontrar más dificultades en cuanto al aprendizaje de idioma, lo que conlleva una menor capacidad de integración. También hay que considerar que, al estar en casa y no en la escuela, los niños necesitan de mayor atención. Esto podría obligar a sus madres y padres a dejar sus trabajos para cuidar de ellos, perjudicando la situación económica de la familia, que a su vez en el futuro puede provocar episodios de trabajo infantil. 

Cierre de las fronteras y mayor xenofobia: El trayecto de los niños y niñas migrantes acompañados y no acompañados hacia el país de destino ha sido interrumpido abruptamente, a causa de las medidas de restricción de movilidad y cierre de fronteras. Los jóvenes migrantes, varados temporaneamente en áreas cercanas a las fronteras, han sido expuestos a mayores formas de xenofobia por parte de la comunidad en el país de tránsito, siendo acusados, en muchos casos erróneamente, de traer la enfermedad o facilitar el contagio. Como indica el informe de la OIM, el cierre de fronteras, junto con las deportaciones de menores, ha provocado una caída de casos de custodia protectoras de niños y niñas.

Discriminación en la comunidad de origen: Los jóvenes migrantes que escapan de situaciones de conflicto, persecución, calamidad ambiental, abusos, violencia y falta de oportunidades, son expuestos a violaciones a los derechos humanos y a condiciones difíciles no solo a lo largo del trayecto hacia el país de destino, sino que también al volver a supaís de origen, al ser en ocasiones percibidos como posibles focos de contagios. Henrietta Foe, directora ejecutiva de la UNICEF, señaló que “muchos niños que regresan afrontan un riesgo doble y están más en peligro que cuando abandonaron sus comunidades”, al deber enfrentar nuevamente la situación de inseguridad en su comunidad de origen y al ser víctimas de mayor discriminación.  

Efectos en la salud mental: Los niveles más altos de tensión y estrés de la población migrante afectan también a los niños y niñas, sobre todo en los casos en que la enfermedad de COVID-19 causa el fallecimiento de sus padres o madres y quedan huérfanos, lo que puede generar un aumento de en la exposición a abusos. Muchos niños y niñas migrantes y desplazados pueden sufrir traumas psicológicos, marginalización o estigma, además de no poder recibir apoyo psicológico durante la pandemia.       

No obstante  los reportajes en los medios de comunicación se centren en compartir principalmente las estadísticas y datos acerca del número de personas que han contraído la enfermedad de la COVID-19, debemos enfocar nuestra atención también en generar debates y políticas para el estrato poblacional que experimentará el impacto más duradero de la pandemia: los niños y las niñas.

Los niños y niñas migrantes precisan de protección y asistencia social y sanitaria inmediata, para poder aprender, crecer y lograr mejores condiciones de vida. Ellos y ellas tiene que ser una prioridad para contrarrestar y dismunuir los efectos a corto y largo plazo de la pandemia.