Gobernanza Migratoria: Una estrategia de adaptación al cambio climático

Joki y Bevelyn junto con su hermano discapacitado y sus padres son la única familia que vive en la pequeña isla de Huene. Originalmente vinculada a una isla cercana, la isla se ha ido reduciendo lentamente a lo largo de los años, lo que hace que cada vez sea más difícil cultivar. Es probable que Joki y Bevelyn sean la última generación en vivir en la isla. Fotos: IOM 2016 / Muse Mohammed

 

Si bien la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 señala que las Partes tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas para mitigar los efectos del cambio climático, la cruda verdad es que los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) sufren sus efectos de manera desproporcionada, a pesar de contribuir menos del 1% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Los desastres debidos a amenazas naturales, muchos de los cuales se ven agravados por el cambio climático y que están aumentando en frecuencia e intensidad, ha tenido como consecuencia un elevado costo humano y económico para el Caribe. En 2017, solo la temporada de huracanes en el Atlántico desplazó a más de 3 millones de personas en un mes.

El informe especial del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), publicado recientemente, proyecta que a 1,5° C, los PEID enfrentarán un aumento en los incidentes de migración interna y desplazamiento, tensión por agua dulce y aún más preocupante: aumento de la aridez, inundaciones costeras y oleadas que incluso podría dejar a varias islas atolón o coralinas inhabitables. Al respecto, el Dr. Douglas Slater, Secretario General Adjunto de la Secretaría de CARICOM, comentó

 "Nosotros [Caricom] tenemos que seguir alzando nuestras pequeñas pero poderosas voces, porque el cambio climático es existencial para nosotros".

Los Estados del Caribe han lanzado una variedad ejemplar de medidas de adaptación, como sistemas de alerta temprana, seguros de protección, obras de infraestructura resilientes, como en el caso de Dominica. No obstante, resulta clave abordar los vínculos entre el cambio climático, la vulnerabilidad, los desplazamientos y el aumento de los riesgos potenciales que enfrentan los PEID para garantizar que la migración inducida por el ambiente no se equipare a crisis, sino a adaptación.

En esta línea, los esfuerzos en materia de gobernanza de la migración es una estrategia efectiva capaz de enfrentar los efectos del cambio climático al:

Integrar la movilidad humana en la gestión del riesgo de desastres, planes y políticas nacionales de adaptación para minimizar la migración forzada y el desplazamiento. Por ejemplo, el Informe global sobre desplazamiento interno de 2018 señala que antes y durante el huracán Irma, 1,7 millones de personas fueron evacuadas en Cuba, como parte de la respuesta a desastres que ha elaborado este país centrada en la movilización y preparación de la comunidad. Esta estrategia de adaptación demuestra que el desplazamiento no siempre debe ser un resultado negativo, sino que también puede mejorar en la reducción de desastres. El enfoque de movilidad humana también hace énfasis en la protección de poblaciones vulnerables y el combate a la trata y el tráfico de personas en contextos de amenazas naturales y crisis.  

Promover la cooperación con países vecinos y otros países pertinentes para preparar sistemas de alerta temprana y reservas, planificar medidas de contingencia, evacuaciones, la recepción y los acuerdos de asistencia y la gestión de fronteras para facilitar la migración segura y ordenada, y mejorar la capacidad de respuesta al desplazamiento transfronterizo de desastres, así como el retorno y la reintegración de poblaciones.

Desarrollar acuerdos bilaterales y multilaterales de migración para el involucramiento de migrantes y miembros de la diáspora en oportunidades laborales, para proporcionar recursos financieros y humanos a sus países de origen. El Marco Operativo de Crisis Migratoria de la OIM señala que la diáspora puede estar interesada en participar e incluso dispuesta a regresar para apoyar los procesos de transición y recuperación. El Banco Mundial agrega que la reducción de las tarifas de las transacciones y las remesas representa una oportunidad para aprovechar el potencial de las diásporas en los esfuerzos de cooperación. Un ejemplo de un acuerdo podría ser la definición de esquemas de migración laboral temporal de trabajadores calificados para apoyar en los esfuerzos de reconstrucción poscrisis. Por ejemplo, la respuesta de la OIM en Dominica, después del huracán María, incluyó la capacitación de 71 personas en carpintería básica y el empleo de 36 carpinteros, cuatro de los cuales eran trabajadores migrantes de Trinidad y Tobago.

Fortalecer estrategias subregionales, la cooperación y el desarrollo de las capacidades de todos los países involucrados para promover la resiliencia, el desarrollo sostenible, así como la asistencia humanitaria y la protección de los derechos humanos de las poblaciones afectadas en cualquier lugar de la región.

Delinear estrategias de reubicación planificada como iniciativa de adaptación al aumento del nivel del mar y las inundaciones. Según el Banco Mundial es importante contemplar esta estrategia como una solución a largo plazo e incluso de último recurso, pues la adaptación "en sitio" tiene sus límites, ya que ciertos entornos serán inviables para medios de vida sostenibles y dignos.

Habilitar la migración como una estrategia de adaptación que permita disminuir la vulnerabilidad de los medios de vida de las personas, mediante la creación de incentivos para atraer a las personas hacia lugares y sectores menos sensibles a los efectos del cambio climático. En este sentido, el Banco Mundial sugiere la creación de una economía resiliente y diversificada. Esto incluye la creación de oportunidades laborales alternativas, la capacitación de migrantes potenciales, los esfuerzos de integración (especialmente en áreas urbanas) y la identificación de mercados laborales resistentes al clima.

La migración es un fenómeno complejo que suele tener múltiples factores, pero la migración inducida por el medio ambiente sigue siendo una realidad y se espera que aumente debido a los efectos del cambio climático. Por ello, medidas de gobernanza como las que hemos mencionado, referentes a la movilidad humana, los derechos de los migrantes y potenciales migrantes, deben contemplarse como parte de estrategias integrales de adaptación. Eso es especialmente necesario cuando los Estados, particularmente de la región del Caribe, exigen que las acciones para combatir el cambio climático sean más ambiciosas, efectivas e inmediatas. 

 

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Seis elementos esenciales para que la migración sea segura, ordenada y regular

Seis elementos esenciales para que la migración sea segura, ordenada y regular.
Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Rudi Maxwald

La migración conecta países, ciudades y comunidades. Sigue los patrones de movilidad duraderos o crea otros nuevos a medida que cambian las condiciones políticas, sociales y económicas. La migración refleja historias compartidas, responde a las necesidades económicas y fomenta los lazos culturales. Plantea desafíos y ofrece oportunidades tanto para los migrantes como para las sociedades.

Alrededor de 258 millones de migrantes internacionales viven en el mundo de hoy, alrededor del 3.4 por ciento de la población total. Sin embargo, los migrantes contribuyeron con USD 6.7 billones, o 9.4 por ciento, al PIB global en 2015. Eso es un 4 por ciento más que si se hubieran quedado en casa. El noventa por ciento de este beneficio económico es captado por 25 países que reciben migrantes.

Tanto los migrantes de alta habilidad como los de media o baja aumentan la productividad. A partir del 2015, los ciudadanos extranjeros habían presentado la mitad de todas las patentes en los Estados Unidos, país donde los inmigrantes y sus hijos han cofundado más del 40 por ciento de las compañías de Fortune 500. En Arabia Saudita 9 de cada 10 trabajadores en construcciones son extranjeros y migrantes brindando ayuda a las mujeres para quedarse o regresar a sus trabajos.

En el 2017, los migrantes enviaron USD 466 mil millones a países de ingresos medios y bajos, más de 3 veces la cantidad de ayuda oficial para el desarrollo. Al brindar nuevas oportunidades para los jóvenes, la movilidad internacional estudiantil ha aumentado de alrededor de 3.96 millones en 2011 a 4.85 millones en 2016.

A pesar de la abrumadora naturaleza positiva de la migración, persisten serios desafíos. Entre ellos hay 25 millones de víctimas de trabajo forzoso en todo el mundo, 20 por ciento de los cuales son explotados y maltratados como trabajadores domésticos, en fábricas, en granjas, barcos de pesca y en sitios de construcción en el extranjero. Al producir un retorno económico de USD 5.5 a 7 mil millones para el crimen organizado, se estima que se traficaron 2.5 millones de migrantes en 2016. Desde el 2016, más de 4,800 migrantes perdieron la vida mientras intentaban llegar a otro país.

Determinar cuántos trabajadores poco calificados, profesionales altamente calificados, miembros de la familia, estudiantes u otras categorías de migrantes deben ser admitidos es un proceso soberano importante para cada país. Algunos países se han construido sobre la inmigración, otros lo están restringiendo severamente. De cualquier manera, estas decisiones tienen consecuencias de largo alcance y, a menudo, involuntarias que afectan la competitividad de la nación, el tejido social y la composición cultural, entre otros.

¿Cómo pueden los países maximizar los beneficios de la migración mientras minimizan sus riesgos? ¿Qué herramientas tienen los creadores de políticas a su disposición para hacer que la migración sea segura, ordenada y regular?

En primer lugar, la adhesión a tres principios básicos es crucial.

La migración humanitaria y ordenada requiere la adhesión a las normas internacionales: la obligación de respetar, proteger y cumplir los derechos humanos de las personas dentro del territorio de un estado y hacerlo sin discriminación basada en la nacionalidad, raza, género, religión o estado migratorio.

La migración tampoco es solo una cuestión de los ministerios del interior y del trabajo, sino también de los ministerios sociales, de salud, educación y extranjeros. La participación de todos los sectores del gobierno basada en la evidencia garantiza que las políticas de migración promuevan los intereses de los países y eviten un enfoque limitado con consecuencias no deseadas tanto para la sociedad de acogida como para los migrantes y sus comunidades. Por ejemplo, las discusiones entre el interior, el desarrollo y los ministerios de relaciones exteriores pueden hacer que la reintegración de los retornados sea más sostenible al centrar los esfuerzos de desarrollo en las áreas de envío de migrantes. La integración exitosa de los migrantes en la sociedad de acogida suele ser un esfuerzo más a largo plazo, que requiere recursos, enfoques innovadores y participación de los ministerios sociales, de educación y sus homólogos en las comunidades locales donde viven los migrantes.

La información oportuna y precisa sobre la migración es un elemento crucial en la lucha contra la xenofobia y el racismo. Para minimizar los prejuicios, cambiar los estereotipos y contrarrestar la desinformación sobre los migrantes, es necesario comunicar la evidencia sobre todos los aspectos de la migración de manera efectiva.

La naturaleza transversal de la migración también significa que una amplia gama de actores, incluidas las autoridades locales, los empleadores, los sindicatos, la sociedad civil y los migrantes y sus comunidades, tienen un papel que desempeñar en la gestión de la migración. Para esto, las asociaciones son cruciales. Amplían la comprensión de la migración y garantizan enfoques integrales y efectivos de los desafíos sociales, económicos y culturales de la migración.

En segundo lugar, hacer que la migración sea segura, ordenada y regular debe tener en cuenta algunos objetivos más amplios.

Para que los países obtengan los beneficios de la migración, sus políticas y prácticas deben promover el bienestar socioeconómico de los migrantes y la sociedad. La migración debe ser una situación de ganar-ganar que fomente resultados socioeconómicos sólidos para la sociedad y los migrantes. Por ejemplo, el reclutamiento justo y ético reduce los riesgos de que los migrantes se encuentren atrapados en el trabajo por deudas, apoyen la integración local y brinden beneficios económicos y de reputación a las empresas.

A fines de 2017, la persecución, la violencia generalizada o las violaciones de los derechos humanos obligaron a 68,5 millones de personas a abandonar sus hogares y buscar refugio en su propio país o en el extranjero. Los desastres naturales desplazaron a 18.8 millones de personas en 135 países. Por lo tanto, una buena gobernanza de la migración necesita formas efectivas de salvar las vidas de las personas desplazadas, ayudarles a ellos y a sus comunidades a recuperarse de desastres y ponerlos en un camino sólido hacia el desarrollo sostenible.

Asegurar que la migración se lleve a cabo de manera segura, ordenada y digna requiere mitigar los riesgos inherentes asociados con el movimiento de personas, particularmente las más vulnerables. Esto incluye la detección y prevención de la migración irregular, incluida la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes, el fortalecimiento de la gestión de la inmigración y las fronteras, así como la prestación de asistencia para el retorno voluntario, la facilitación de la migración legal a través de planes de visas y la construcción de servicios de salud pública inclusivos.

Al adherirse a estos tres principios y esforzarse por alcanzar estos tres objetivos, los países aplican el Marco de Gobernanza de la Migración, o MiGOF, que todos los estados miembros de la OIM acogieron con satisfacción en el 2015. Hasta la fecha, MiGOF es el único concepto internacionalmente aceptado que define y mide el progreso hacia el logro de Objetivo 10.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “Facilitar la migración ordenada, segura y responsable, y la movilidad de las personas, incluso mediante la implementación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas”.