Entrevistando a Kristina Rodemann, Directora de ‘Hambre de piel’

Entrevistando a Kristina Rodemann, Directora de ‘Hambre de piel’
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‘Hambre de piel’ (titulo original: ‘Skin Hunger’) es un cortometraje de 2019, seleccionado entre las películas que la Oficina Regional de la OIM para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe proyectó en diciembre de 2020 en el marco del Festival Internacional de Cine sobre Migración. ‘Hambre de piel’ es la historia de una mujer mexicana, Ximena, que trabaja en Estados Unidos para sustentar a su familia en México. Ximena sufre la lejanía de sus seres queridos, la soledad en su nuevo hogar y la falta de contacto y calor humano. 

La directora Kristina Rodemann explica las experiencias y reflexiones que inspiraron su proceso artístico y la realización del cortometraje.

Su cortometraje se disocia de discursos meramente económicos y enfrenta las consecuencias psicológicas de la migración. ¿Es el cine el espacio ideal para discutir sobre el bienestar mental de las personas migrantes? ¿Cuáles son los beneficios que puede ofrecer el cine a este respecto?

El cine ante todo es emotivo y busca plasmar la realidad no hablada, no explícita—lo que sentimos, lo que no decimos a la cara, lo que queremos decir pero nos aguantamos, lo que deseamos, lo que tememos... Cuando vamos a ver una película y presenciamos emociones que conocemos y compartimos, es una maravilla. Nos reconocemos en personajes que no tienen nada que ver con nosotros, sintiendo sus esperanzas y miedos como si fueran nuestros. Las artes, en general, nos ayudan ver más allá de nuestra propia realidad y empatizar con el otro, pero me parece que el cine tiene algo muy visceral, inmediato, y urgente que puede transmitir la experiencia migratoria de una forma matizada, compleja, y humanizante.

En una escena de su cortometraje, la protagonista mira un video de su hijo en su móvil y acaricia su pantalla como si pudiera tocarlo. Sin embargo, esto no le ayuda a combatir la soledad, sino que aumenta su falta de contacto físico. ¿Cuán ‘físico’ es el bienestar mental?

Hay estudios médicos que indican que el contacto físico provoca la creación de la hormona del placer y bienestar, la oxitocina. Neurocientíficos de la Universidad de Virginia han encontrado que el contacto físico aumenta el umbral del dolor, la capacidad de sobrellevar situaciones estresantes. Incluso que un extraño te agarre la mano puede ayudar a bajar los niveles de cortisol en el cuerpo. Yo no soy psicóloga, médico, ni neurocientífica, pero he vivido en primera persona que la falta de contacto afecta la salud mental. Cuando careces de contacto físico, es como no tener casa—pierdes el sentido de pertenencia y de identidad. No puedes pensar más allá del desasosiego que sientes.

La protagonista de su historia es una mujer. ¿Narrar la migración a través de personajes femeninos abre la puerta a nuevas reflexiones? ¿O en cambio considera que le elección del sexo no fue tan relevante para el flujo de la historia? 

Es curioso porque cuando estaba desarrollando la idea y el guión, hubo gente que me decía que era una historia muy "femenina", porque el personaje es madre y sobre todo porque la idea de que Ximena buscara algo más primario y básico que el sexo se entendía como un "problema" femenino. Sin embargo, después de proyectar el corto las reacciones más efusivas han sido de parte de hombres que me decían, emocionados, que han sentido lo mismo. Aún no estamos acostumbrados a considerar el punto de vista femenino en primera persona y entender que tiene relevancia universal. Queda aún mucho por descubrir a través de esta mirada.

¿De dónde trajo inspiración para su obra? ¿Por qué le interesa el tema de la migración? ¿Cuál es el mensaje principal que quiso transmitir a través de su obra?

Hace poco experimenté una soledad profunda, física, al llegar a una ciudad nueva y empezar una vida de cero. A pesar de ser hija de migrantes, de haber empezado de cero en varias ciudades y países distintos a lo largo de mi vida, era la primera vez que sentía tal desazón, una sensación de pérdida y desorientación que sentía en los huesos, en la piel, hasta en el cabello—en todo el cuerpo. Una psicóloga me sugirió que estaba experimentando un duelo en diferido, un cúmulo de pena por todos los adioses que he tenido que decir y que no había llegado a procesar. Soy consciente de que cuando he migrado siempre ha sido por elección propia y desde el privilegio de poder escoger mi destino, pero esta experiencia me hizo pensar en amigas queridas que migraron por necesidad, de Kenia, de Ucrania, de Bolivia, de Colombia... en busca de un futuro mejor para su familia. Al comentarlo con una amiga rumana me preguntó si no podría hacer una corto sobre "mujeres como nosotras" y de allí nació la idea—una película sobre una persona migrante, sí, pero más que eso, sobre una mujer como mi amiga, como yo, como todos nosotros.


No es "nosotros contra ellos": por qué es esencial incluir a las personas migrantes en los planes de vacunación contra COVID-19

Categoria: Migration and Health
Autor: Guest Contributor

La COVID-19 ha demostrado que los virus no solo no conocen fronteras, sino que tampoco discriminan en función del estatus migratorio. No tener en cuenta a los migrantes en nuestros esfuerzos de vacunación obstaculizaría la eficacia de estas campañas y dificultaría el fin de la pandemia.

18 de marzo de 2021 - por Jacqueline Weekers y Michele LeVoy

En menos de tres meses, se han administrado más de 360 millones de dosis de vacuna COVID-19 en más de 100 países. El ritmo de la inoculación se acelera día a día y el mundo tiene la esperanza de que la luz al final del túnel COVID-19 esté a la vista.

Pero a medida que los expertos en salud pública, los asesores de políticas y los tomadores de decisiones gubernamentales continúan redactando e implementando sus respectivos planes nacionales de vacunación, existe una gran preocupación de que algunos miembros de comunidades vulnerables puedan ser excluidos de las campañas de vacunación, incluso si se se les incluye en el papel.

EL TEJIDO DE NUESTRAS COMUNIDADES

Algunas de las personas más difíciles de alcanzar y con mayor riesgo de ser excluidas son las personas migrantes, quienes viven, trabajan y contribuyen de manera significativa a nuestras sociedades, y en particular aquellos que tienen un estatus de residencia irregular. Son nuestros conductores de reparto, trabajadores de la construcción, cuidadores, limpiadores, niñeras, cocineras y vendedores ambulantes, que trenzan el tejido de nuestras comunidades. Alguna vez muchos de ellos tuvieron visas o permisos, pero cayeron entre las grietas de nuestros sistemas de inmigración. Pueden ser adultos, niños o personas mayores, y muchos han vivido durante años en el país donde es posible que no puedan obtener una autorización oficial para residir.

La pandemia y las medidas de encierro relacionadas les han hecho la vida infinitamente más difícil a los migrantes en situaciones irregulares, y los han expuesto a nuevos riesgos, especialmente si no tienen hogar o viven en condiciones precarias y estrechas donde el distanciamiento físico es un desafío y el acceso al agua potable es limitado. Algunos perdieron sus trabajos debido a las repercusiones socioeconómicas de la pandemia; otros tuvieron que seguir trabajando -ya sea porque laboran en sectores esenciales o porque no podían permitirse perder un solo día de ingresos- sin la protección adecuada.

Ahora hay pruebas sólidas de que las familias pobres y las minorías étnicas y de otro tipo se han visto afectadas de manera desproporcionada por la pandemia y es más probable que sufran peores consecuencias sobre su salud. Sumado a esto, vivir con un estatus migratorio irregular a menudo significa acceso restringido a los servicios de salud e información, y poca confianza en las autoridades debido a las medidas de control de la inmigración.

FOMENTAR EL DESARROLLO DE POLÍTICAS

En la Unión Europea y en otros lugares, varios países ya han dejado en claro su intención de incluir a las personas migrantes en situación irregular en el despliegue de sus vacunas. Las estrategias de vacunación holandesa y española las mencionan explícitamente. En Francia se ha anunciado que las vacunas serán gratuitas para todos y no se requerirá tarjeta de seguro médico. En Italia se anunció que las vacunas estarán disponibles para cualquier persona que viva en el país, independientemente de su estado de residencia. Los lineamientos en el Reino Unido establecen que las vacunas están disponibles de forma gratuita, incluso para cualquier persona que viva en el país "sin permiso", y que "no se necesitan controles de inmigración" para las personas que buscan servicios de salud relacionados con COVID-19.

Otros países de todo el mundo han tratado de crear entornos propicios, por ejemplo, otorgando temporalmente a todos los migrantes el mismo estatus que los nacionales para los beneficios sociales y de salud, regularizando grupos grandes o impidiendo que las autoridades de salud compartan los datos de los pacientes con las autoridades de inmigración durante el período de respuesta a la pandemia para proteger contra el riesgo de deportación.

Con estos avances políticos alentadores, quedan muchas preguntas sobre los detalles de la implementación. Lo que ya está claro es que para los migrantes en situación irregular que forman parte de los grupos priorizados debido a una mayor vulnerabilidad a la infección, como trabajadores de primera línea, personas con comorbilidades o sin hogar, es fundamental un acercamiento proactivo para informarles sobre sus derechos y cómo acceder la vacuna.

LEVANTAR LAS BARRERAS EN LA PRÁCTICA Y CONSTRUIR CONFIANZA

En febrero, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó una resolución en la que pedía “que los planes nacionales de vacunación contra la COVID-19 incluyan a quienes corren un mayor riesgo de desarrollar síntomas graves de COVID-19 y a los más vulnerables, incluyendo... refugiados, desplazados internos, apátridas, indígenas, migrantes” y otros grupos.

Sin embargo, en la vida diaria, los migrantes, especialmente los que se encuentran en situaciones irregulares, tienden a enfrentarse a una larga lista de barreras que obstaculizan su capacidad para acceder a los servicios de salud. Se les puede exigir que paguen gastos de bolsillo, que estén registrados en un mecanismo de seguridad social o que presenten documentos que no poseen. El idioma es otro factor importante que genera aprensión y limita la comprensión entre los migrantes y los proveedores de servicios de salud.

Es más, los planes de vacunación contra COVID-19 deben considerar que las políticas generalizadas de discriminación y criminalización pueden haber erosionado la confianza que tienen las personas migrantes en las autoridades: con demasiada frecuencia, evitan buscar atención médica por temor - y riesgo real - de enfrentar la aplicación de las leyes de inmigración.

En consecuencia, es fundamental que el despliegue de cualquier vacuna COVID-19 a las personas migrantes en situación irregular se realice en estrecha cooperación y consulta con organizaciones comunitarias confiables que tengan un historial de trabajar con ellos y brindarles servicios, y con la colaboración y participación directa de personas y representantes de estas comunidades. Esto también ayudaría a garantizar que las dudas sobre las vacunas dentro de estos grupos se comprendan y aborden de manera adecuada.

También se deben establecer cortafuegos confiables entre las autoridades de salud y de inmigración, con garantías claras de que cualquier información obtenida de manera informal o formal sobre el estado de residencia de una persona mientras se proporciona la vacuna no se utilizará en su contra para desencadenar procedimientos de inmigración. Es importante destacar que la falta de documentos oficiales no puede ser una barrera para recibir una vacuna.

Todavía hay tiempo para hacerlo bien, aprendiendo de las autoridades nacionales y locales que han dado pasos hacia la equidad y trabajando con los migrantes y las propias comunidades locales.

El éxito de las campañas nacionales de vacunación depende de cuán inclusivas y equitativas sean. Y nuestra capacidad colectiva para salvar tantas vidas como sea posible y reactivar nuestras economías depende de qué tan bien nos aseguremos de que todos los que necesitan la vacuna tengan realmente acceso a ella.