Entrevista: combatir la trata de personas

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A continuación, se presenta una entrevista con un funcionario de la OIM que se ha involucrado en la lucha contra la trata de personas por aproximadamente 8 años.

¿Cuál ha sido el caso que más le ha marcado y por qué?

El caso de 5 mujeres procedentes de América del Sur, quienes fueron engañadas en su país de origen para supuestamente trabajar en Honduras, pero fueron víctimas de trata con fines de explotación sexual. La OIM en coordinación con el Instituto de Migración les brindo asistencia y protección proporcionándoles alimentación, vestuario y asistencia médica. Incluso tuve la oportunidad de acompañar a una de las chicas a un chequeo médico junto al cónsul de ella. Fui testigo de la preocupación y tensión que tenía esta chica por que los victimarios le hicieran daño a su familia, lo que le provocaba desmayos y que se sintiera débil.

¿Qué es lo que más le gusta de trabajar en esta temática?

 Me gusta ayudar a las personas. La “camisa” de la OIM me permite acercarme a personas con necesidad y  brindarles la asistencia, atención y orientación que merecen, eso me llena el corazón.

¿Cuáles son los retos que usted visualiza a nivel regional sobre la temática?

 Uno de los retos es que la población en sí: niñas, niños, jóvenes y adultos conozcan qué es la Trata a manera de prevención, al igual las instituciones que de una forma a otra brindan algún tipo de asistencia y atención puedan empoderarse en el tema. En estos años me he dado cuenta el vacío/desconocimiento que hay al respecto. Aún escucho personas decir “trata de blancas“ y si hay desconocimiento no podrán brindar asistencia a personas sobrevivientes a Trata. A nivel regional se necesita fortalecer las coaliciones que existen, compartir buenas prácticas y firmar acuerdos que beneficien a las personas identificadas como víctimas de este delito.

¿Cuál es su mayor compromiso al respecto?

Mi compromiso es compartir con las personas, ya sean familiares, conocidos, e instituciones, sobre qué es la Trata: sus riesgos, sus fines y su objetivo.

¿Qué es lo más significativo que ha cambiado en su vida desde que trabaja en el tema?

Sensibilizarme al conocer el tema. Si no fuera así, no creo poder brindar una asistencia digna a las personas y de ayudarles en lo que se pueda.

Un comentario final en el marco del Día Mundial contra la Trata:

Pienso que debemos ser portavoces /multiplicadores. Aún hay un arduo trabajo en los países por trabajar en contra de la Trata, ya que sigue siendo mayor el número de personas víctimas/sobrevivientes que los casos ya identificados y asistidos.

 

Sobre la autora:

Dayan Corrales-Morales trabaja para la División de Asistencia al Migrante dando apoyo técnico en temas relacionados con retornos y trata de personas. Corrales-Morales cuenta con estudios en sociología, filosofía y gestión de proyectos, así como con experiencia en asuntos relacionados con género e interculturalidad. Además, se ha desempeñado en investigación en universidades públicas de Costa Rica. Twitter: @dayancm1


Entrevistando a Rubén Sánchez, Director de ‘Zanmi’

Entrevista a Rubén Sánchez, director de ‘Zanmi’
Categoria: Migración y Arte
Autor: Laura Manzi

‘Zamni’ (2018) es una de las películas que participaron en la edición del año 2020 del Festival Internacional de Cine sobre Migración.  El cortometraje, seleccionado para ser proyectado a nivel regional por la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, narra las experiencias y vidas diarias de cuatro migrantes haitianos en Chile y de su proceso de integración en el país suramericano.

En esta entrevista, el joven director Rubén Sánchez, cuenta cuáles fueron las motivaciones y objetivos que le guiaron hacia la creación del cortometraje.

¿Por qué ha elegido jóvenes migrantes de nacionalidad haitiana como protagonistas de su obra? ¿Hay algo en su perfil que hace que difieran de otras comunidades de migrantes en Chile?

Lo que nos pareció llamativo es que la población haitiana aquí en Chile es la que más dificultades encuentra a la hora de integrarse en la sociedad. Una de la razones principales es que hablan otro idioma, la lengua Creole, y eso es una barrera aún más grande considerando que el español chileno tiene muchos modismos y se tiende a hablar muy rápido. Otro obstáculo a la integración es el racismo y el rechazo de algunos sectores de la sociedad hacia la población haitiana: sea por la etnia, la nacionalidad, el idioma y otros prejuicios. Esto hace que haya más segregación que integración.

En el cortometraje, hay muchas escenas que retratan paisajes diferentes: el mar, el bosque, la ciudad. ¿Cuál es el rol de la naturaleza en el proceso de integración de las personas migrantes?

Las condiciones climáticas y el entorno paisajístico  pueden ser un desafío para la integración. Por ejemplo, Haití es muy plana, no hay cordillera y el clima es tropical. Aquí en Chile, la naturaleza y los microclimas son bastante diversos (en el norte hay más calor, el sur es más húmedo y lluvioso, mientras que la zona central es una mezcla de esto).
La naturaleza, sin embargo, tiene carácter también simbólico en el documental. La cordillera, que caracteriza el paisaje chileno, es la gran frontera que enfrenta cualquier persona para llegar a Chile. Esto justifica la escena que abre y cierra la película y representa a uno de los protagonistas en el Embalse del Yeso, que es un lugar que queda en Santiago, en plena cordillera. Quisimos situarlo allí como una forma más onírica de representar esta enorme muralla que es como una frontera que cruzar para llegar a Chile, y al mismo tiempo simboliza la gran muralla que hay en el choque cultural que la población haitiana enfrenta.

‘La vida es un círculo. Un círculo perfecto del que no formamos parte’: los protagonistas de su obra tienen trabajo, van a la escuela, aprenden español. Entonces, ¿cuáles son los elementos que siguen impidiendo su integración en la comunidad de acogida, este ‘círculo’ del cual están excluidos? 

El choque cultural es grande. Si la sociedad de acogida vive ese ‘miedo a lo desconocido’, la población migrante haitiana también, a su vez, reacciona y eso le genera un miedo hacia la comunidad en donde residen. La falta de integración es dificultada por el prejuicio y porque tampoco se vela por unas iniciativas que valoren la riqueza cultural. Creo que esto es lo que nos falta como sociedad: educarse más. Si no hay una buena educación, no va a haber personas que no se puedan integrar; falta todavía educarnos y ‘humanizarnos’. Siento que en alguna forma estamos también ‘deshumanizados’. Esto es lo que el documental quiere plasmar: mostrar la humanidad que nos hace falta, que necesitamos para poder integrar,  para mostrar que todos somos en realidad lo mismo, todos somos seres humanos y tenemos sueños.

¿Cuánto es visible el director en su obra? ¿De que surge su interés por el tema migratorio?

El tema de la migración haitiana era, para mi, una inquietud personal, porque vivo en una de las ciudades donde más población haitiana hay. Yo veía a diario este rechazo hacia las población haitiana en las miradas de la gente, en comentarios que se intercambiaban murmurando en la locomoción colectiva cuando iba a la universidad. Me inquietaba eso.
Asimismo, anteriormente a que yo estudiara comunicación audiovisual, estudié trabajo social, y tuve muchos cursos sobre la cuestión migratoria y las políticas sociales relacionadas. Hice muchos trabajos acerca de la migración haitiana, el tema me permitió poder plasmar la idea central del cortometraje. Durante el proceso de rodaje, tuve la oportunidad de conocer a estos chicos (migrantes haitianos), de vivir su cultura, de probar su comida. Me llené de una cultura que no conocía, me llené de conocimientos, de una experiencia nueva. Me gustaría que este documental pudiera llegar a más gente, cambiar lo que somos y cultivar nuestra humanidad.