En Movimiento: ¡Estrenamos blog sobre migración!

 

¿Por qué es un muy buen momento para hablar sobre migración? Basta con mirar algunos datos impresionantes y sucesos importantes para responder esa interrogante. En el 2015, se alcanzó la cifra de 244 millones de migrantes en todo el mundo, la más alta nunca antes registrada, y dos tercios de los 601 billones de remesas generadas fueron enviadas a países en desarrollo. Además, el pasado 19 de septiembre, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se unió al sistema de las Naciones Unidas, lo cual significa que es la primera vez en la historia que la ONU tiene una agencia exclusiva para las migraciones. A propósito de ese acontecimiento, el Director General de la OIM, el embajador William Lacy Swing, se refirió en una publicación sobre los beneficios de la migración: "La gente se mueve para mejorar sus vidas, ya sea que esto signifique un mejor acceso al abastecimiento de alimentos, a empleos sostenibles, a oportunidades de educación; o para salvar su propia vida y la vida de su familia".

Por otro lado, 5.400 migrantes irregulares en todo el mundo lamentablemente fallecieron o desaparecieron en el 2015 , cifra que muy probablemente será superada este año. Asimismo, se registraron los niveles más altos de desplazamientos forzados desde la Segunda Guerra Mundial!

En nuestra región la migración también es un tema trascendental, con sus complejos flujos migratorios a lo largo de los países centroamericanos, norteamericanos y caribeños. De acuerdo con datos del proyecto Migrantes Desaparecidos, en lo que va del 2016 se reportan 313 migrantes irregulares fallecidos en la frontera de Estados Unidos y México, y los países de Centroamérica y el Caribe.

Definitivamente, la discusión global sobre migración debe estar más viva que nunca. Por esa razón, la Oficina Regional de la Organización Internacional para las Migraciones para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe lanza su blog institucional En Movimiento; un espacio para mover ideas, discusiones, noticias, investigaciones y mucho más, sobre el fenómeno de la migración a nivel mundial. ¡En Movimiento tiene mucho que decir desde hoy!

Por acá fluirán conversaciones sobre política migratoria, migración irregular, trata de personas, gestión de fronteras, migración laboral, migración y salud, migración ambiental, entre otras. Contaremos con publicaciones tanto de nuestros especialistas como de autores invitados que, estamos seguros, enriquecerán esta plataforma.

Les invitamos a acompañarnos por este movido viaje con cada una de las futuras entradas de En Movimiento, con el fin de seguir promoviendo el principio al cual está consagrada la OIM: la migración en forma ordenada y en condiciones humanas beneficia a los migrantes y a la sociedad. 

 


¿Cómo afectará la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?

¿Cómo afectara la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?
Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Laura Thompson

 

No hay duda alguna que la actual pandemia tiene un impacto humanitario, social y económico amplio a corto, mediano y largo plazo, que a su vez puede afectar o retrasar la consecución de muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a diferentes niveles y de diversas maneras. 

El impacto más evidente, obviamente, es sobre el Objetivo 3, el cual busca garantizar una vida saludable y promover el bienestar. La pandemia ha puesto presiones enormes en los sistemas de salud no sólo con relación al tratamiento y la gestión del virus, sino que además afecta la capacidad de atender a pacientes que tengan otras enfermedades y aumenta el riesgo de complicaciones en poblaciones con estados de salud comprometidos. La pandemia ha puesto mayor visibilidad en la importancia del acceso universal a los sistemas de salud independientemente de la condición migratoria de las personas. Sin embargo, la pandemia también tendrá implicaciones en otros aspectos de la Agenda 2030.

 

Impactos más allá de la salud

La COVID-19 también está impactando negativamente la situación laboral, económica y social de muchos hogares del mundo entero, y sobre su capacidad para enfrentar sus necesidades, inclusive las más básicas.  La crisis económica que los países de la región están enfrentando y el creciente desempleo será determinante en este sentido, puesto que más allá de la pandemia, América Latina y el Caribe cerraron el año 2019 con un 8,1% de desempleo, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo. Y según proyecciones de la CEPAL, la desocupación laboral subirá a  un 11,5% en la misma región, producto de la contracción de la actividad económica por la COVID-19.

El desempleo y la pérdida de poder adquisitivo afecta de manera más acentuada a las poblaciones migrantes, ya que ellas están, con mucha frecuencia, empleadas en el sector informal de la economía y tienen condiciones laborales contractuales más precarias, particularmente las mujeres trabajadoras migrantes.  En el caso de Latinoamérica y el Caribe el trabajo informa ronda el 50% del total de personas empleadas. El aumento del desempleo impactará el alcance del Objetivo 8 (sobre el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos), pero también del Objetivo 1 (la lucha contra la pobreza), el Objetivo 2 (la erradicación del hambre, la seguridad alimentaria y una mejor nutrición), el Objetivo 5 (la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres y niñas), y las metas 5.2, 8.7 y 16.2, sobre la trata y la explotación de personas. La CEPAL recalca además que América Latina y el Caribe sufre ya una caída del -5.3% del PIB, la peor de toda su historia.

Asimismo, esta pandemia podría acentuar las desigualdades existentes en las sociedades, así como las vulnerabilidades de ciertos grupos poblacionales, y por consiguiente retrasar el alcance del Objetivo 10, que busca reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos. En ese contexto, las personas migrantes son uno de esos grupos vulnerables que se han visto afectados de manera particular por la pandemia y que a menudo son dejados de lado u olvidados en los planes de protección social y de relanzamiento económico, o tienen acceso limitado a ellos, ya sea por barreras de idioma o por su estatus migratorio. Todo ello a pesar de la enorme contribución que los trabajadores migrantes hacen al funcionamiento de los servicios básicos esenciales en muchos países, como se ha puesto en evidencia durante esta crisis.

Adicionalmente se proyecta una disminución en el monto de las remesas internacionales que, según el Banco Mundial, se reducirían entre un 10% y un 19.3% para el 2020. Las remesas son un componente fundamental en la economía de algunos países de la región, donde pueden a llegar a significar entre el 5% y el 20% del Producto Interno Bruto nacional. Una reducción importante en las remesas pondría en peligro la capacidad de muchos hogares en esos países de llenar sus necesidades más básicas y su capacidad de invertir en el mejoramiento de la nutrición, la educación y la reducción del trabajo infantil, entre otros, acentuando aún más las desigualdades existentes.

Finalmente, a nivel estatal, debido la desaceleración económica que estamos viviendo y las necesidades urgentes en materia de salud, es muy posible que haya una disminución del gasto social o una reorientación de los recursos disponibles potencialmente en detrimento de la visión más integral contenida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, afectando de nuevo el alcance de objetivos transversales de la Agenda 2030.

 

Recuperación y ODS: el mismo camino

Pero esto no nos debe llevar al pesimismo y a pensar que hemos perdido la lucha para alcanzar los ODS. Al contrario, en este momento es esencial trabajar juntos y con fuerza para identificar las dificultades adicionales que la actual pandemia presenta para la consecución de la Agenda 2030. Debemos redoblar nuestro compromiso y nuestros esfuerzos para asegurar que el impacto de la pandemia sea incorporado en los planes nacionales y en la asistencia internacional, así como que las diferentes realidades y vulnerabilidades de algunos grupos específicos sean incorporadas.

Para esto debemos trabajar desde ahora en asegurar la atención universal de los sistemas de salud y educación; en la reducción de los costos de transferencia de las remesas (tema incluido en el Objetivo 10), como está haciendo ya El Salvador, crear ciudades más resilientes e inclusivas en línea con el Objetivo 11 o fortalecer formas de migración regular para los trabajadores migrantes y condiciones de trabajo decente (Objetivo 8).

El momento es ahora: todas las organizaciones, gobiernos y personas tenemos un papel importante en asegurar que los esfuerzos para que nuestra región latinoamericana y el mundo se recuperen de los graves efectos de la pandemia de COVID-19 se alineen con la Agenda 2030 y nos aseguremos de no dejar a nadie atrás.