Derribando algunos de los mitos alrededor de la trata de personas

Derribando algunos de los mitos alrededor de la trata de personas

 

El 30 de julio se conmemora el Día Mundial Contra la Trata de Personas, un delito que se estima tiene más de 40 millones de personas en todo el mundo atrapadas en situaciones de explotación.

A pesar de ser un delito tan conocido a nivel mundial, son muchos los mitos que envuelven esta realidad. Para entender mejor qué es la trata de personas, compartimos algunas de las afirmaciones más comunes en torno este delito, y repasamos una a una si son verdaderas o no.

- Las víctimas de trata de personas siempre se encuentran físicamente atadas, encadenadas o encerradas.
FALSO: Es más habitual que las personas víctimas de trata están atrapadas por coacción psicológico y otras formas de control que por amarras físicas, y estas circunstancias son orquestadas por las personas que son tratantes. La confiscación de los documentos de identidad, la amenaza latente o explícita de que lastimen a sus seres queridos, y el desconocimiento de otro idioma y cultura, son algunas de las muchas situaciones que dificultan que una víctima de trata pueda escapar o solicitar ayuda.
 
- El fin más común de la trata de personas es la explotación sexual.
FALSO: Los especialistas estiman que más personas son tratadas por explotación laboral que por explotación sexual, y afecta de alguna forma a casi todas las industrias. Esto incluye manufactura, pesca, agricultura, construcción, entretenimiento y trabajo doméstico.
 
- Los niños y niñas más pequeños son quienes más a menudo son obligados a mendigar.
VERDADERO: Los niños y niñas obligados a mendigar son a menudo menores de 10 años. Los tratantes saben que los más jóvenes ganan más simpatía de los transeúntes y por esto les explotan. En ocasiones los bebés e infantes pequeños son alquilados por sus padres o tutores durante el día.
 
- Las personas en condición de pobreza son más vulnerables a la trata de personas.
VERDADERO: Aunque la trata de personas involucra víctimas con diferentes niveles de ingreso y educación, etnia, nacionalidad, sexo, etc., la pobreza puede hacer a las personas más vulnerables a la trata. Otras situaciones que colocan a las personas en situaciones de mayor vulnerabilidad son el cambio climático, los desastres naturales, la guerra, la discriminación, la corrupción, el ser menor de edad y las discapacidades.
 
- La trata de personas puede ocurrir tanto a nivel nacional como internacional.
VERDADERO: El delito de trata de personas puede darse tanto dentro de un país como fuera de él, y en muchos casos se conoce de redes de trata de personas que operan en los dos niveles (nacionales e internacionales). 
 
- Si le pagas a alguien para que te cruce en la frontera de forma ilegal, eso es trata de personas.
FALSO: Pagar a alguien para que facilite el cruce ilegal de la frontera, sin pasar por las rutas oficiales con un pasaporte y demás documentos que se consideren necesarios, o evitando controles, es tráfico ilícito de migrantes. Ya que el tráfico ilícito de migrantes implica el cruce de fronteras facilitado por un tercero, es un delito administrativo contra el Estado.
El tráfico puede convertirse en trata de personas si luego se fuerza a la persona migrante a la explotación, pero si la persona queda libre una vez que llega a su destino, ha sido tráfico y no trata.
 
- La trata de personas es uno de los negocios más lucrativos.
VERDADERO: Se estima que la trata de personas genera ganancias de más de US $150 mil millones anuales, convirtiéndole en una de las actividades delictivas más lucrativas.
 

La trata de personas puede parecer una situación lejana sobre la cual no tenemos mucha injerencia como individuos, pero hay varias acciones que podemos hacer para aumentar el conocimiento sobre este delito: hablar con familiares y amigos sobre el tema, denunciar a las autoridades locales si sospechas de un caso de trata, y apoyar empresas que aseguran condiciones laborales dignas para sus trabajadores, permiten incrementar la vigilancia ciudadana sobre la trata.

Para realizar denuncias sobre trata de personas en la región, contacta los siguientes números telefónicos:

  • Belice: 911
  • Costa Rica: 911
  • El Salvador: (+503) 2298 6804
  • Guatemala: 110
  • Honduras: 911
  • Jamaica: 967-1389 / 922-3771
  • México: (+01) 800 832 4745
  • Nicaragua: 133
  • Panamá: 311 / 104 / 507-3200
  • República Dominicana: 700
  • Trinidad y Tobago: 800-4288 (4CTU)

¿Cómo afectará la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?

¿Cómo afectara la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?
Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Laura Thompson

 

No hay duda alguna que la actual pandemia tiene un impacto humanitario, social y económico amplio a corto, mediano y largo plazo, que a su vez puede afectar o retrasar la consecución de muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a diferentes niveles y de diversas maneras. 

El impacto más evidente, obviamente, es sobre el Objetivo 3, el cual busca garantizar una vida saludable y promover el bienestar. La pandemia ha puesto presiones enormes en los sistemas de salud no sólo con relación al tratamiento y la gestión del virus, sino que además afecta la capacidad de atender a pacientes que tengan otras enfermedades y aumenta el riesgo de complicaciones en poblaciones con estados de salud comprometidos. La pandemia ha puesto mayor visibilidad en la importancia del acceso universal a los sistemas de salud independientemente de la condición migratoria de las personas. Sin embargo, la pandemia también tendrá implicaciones en otros aspectos de la Agenda 2030.

 

Impactos más allá de la salud

La COVID-19 también está impactando negativamente la situación laboral, económica y social de muchos hogares del mundo entero, y sobre su capacidad para enfrentar sus necesidades, inclusive las más básicas.  La crisis económica que los países de la región están enfrentando y el creciente desempleo será determinante en este sentido, puesto que más allá de la pandemia, América Latina y el Caribe cerraron el año 2019 con un 8,1% de desempleo, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo. Y según proyecciones de la CEPAL, la desocupación laboral subirá a  un 11,5% en la misma región, producto de la contracción de la actividad económica por la COVID-19.

El desempleo y la pérdida de poder adquisitivo afecta de manera más acentuada a las poblaciones migrantes, ya que ellas están, con mucha frecuencia, empleadas en el sector informal de la economía y tienen condiciones laborales contractuales más precarias, particularmente las mujeres trabajadoras migrantes.  En el caso de Latinoamérica y el Caribe el trabajo informa ronda el 50% del total de personas empleadas. El aumento del desempleo impactará el alcance del Objetivo 8 (sobre el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos), pero también del Objetivo 1 (la lucha contra la pobreza), el Objetivo 2 (la erradicación del hambre, la seguridad alimentaria y una mejor nutrición), el Objetivo 5 (la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres y niñas), y las metas 5.2, 8.7 y 16.2, sobre la trata y la explotación de personas. La CEPAL recalca además que América Latina y el Caribe sufre ya una caída del -5.3% del PIB, la peor de toda su historia.

Asimismo, esta pandemia podría acentuar las desigualdades existentes en las sociedades, así como las vulnerabilidades de ciertos grupos poblacionales, y por consiguiente retrasar el alcance del Objetivo 10, que busca reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos. En ese contexto, las personas migrantes son uno de esos grupos vulnerables que se han visto afectados de manera particular por la pandemia y que a menudo son dejados de lado u olvidados en los planes de protección social y de relanzamiento económico, o tienen acceso limitado a ellos, ya sea por barreras de idioma o por su estatus migratorio. Todo ello a pesar de la enorme contribución que los trabajadores migrantes hacen al funcionamiento de los servicios básicos esenciales en muchos países, como se ha puesto en evidencia durante esta crisis.

Adicionalmente se proyecta una disminución en el monto de las remesas internacionales que, según el Banco Mundial, se reducirían entre un 10% y un 19.3% para el 2020. Las remesas son un componente fundamental en la economía de algunos países de la región, donde pueden a llegar a significar entre el 5% y el 20% del Producto Interno Bruto nacional. Una reducción importante en las remesas pondría en peligro la capacidad de muchos hogares en esos países de llenar sus necesidades más básicas y su capacidad de invertir en el mejoramiento de la nutrición, la educación y la reducción del trabajo infantil, entre otros, acentuando aún más las desigualdades existentes.

Finalmente, a nivel estatal, debido la desaceleración económica que estamos viviendo y las necesidades urgentes en materia de salud, es muy posible que haya una disminución del gasto social o una reorientación de los recursos disponibles potencialmente en detrimento de la visión más integral contenida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, afectando de nuevo el alcance de objetivos transversales de la Agenda 2030.

 

Recuperación y ODS: el mismo camino

Pero esto no nos debe llevar al pesimismo y a pensar que hemos perdido la lucha para alcanzar los ODS. Al contrario, en este momento es esencial trabajar juntos y con fuerza para identificar las dificultades adicionales que la actual pandemia presenta para la consecución de la Agenda 2030. Debemos redoblar nuestro compromiso y nuestros esfuerzos para asegurar que el impacto de la pandemia sea incorporado en los planes nacionales y en la asistencia internacional, así como que las diferentes realidades y vulnerabilidades de algunos grupos específicos sean incorporadas.

Para esto debemos trabajar desde ahora en asegurar la atención universal de los sistemas de salud y educación; en la reducción de los costos de transferencia de las remesas (tema incluido en el Objetivo 10), como está haciendo ya El Salvador, crear ciudades más resilientes e inclusivas en línea con el Objetivo 11 o fortalecer formas de migración regular para los trabajadores migrantes y condiciones de trabajo decente (Objetivo 8).

El momento es ahora: todas las organizaciones, gobiernos y personas tenemos un papel importante en asegurar que los esfuerzos para que nuestra región latinoamericana y el mundo se recuperen de los graves efectos de la pandemia de COVID-19 se alineen con la Agenda 2030 y nos aseguremos de no dejar a nadie atrás.