Cuatro oportunidades para fortalecer la proyección de la OCAM

Cuatro oportunidades para fortalecer la proyección de la OCAM

 

El día 15 de Noviembre de este año, en la Ciudad de Guatemala, se celebró la XLV Reunión Ordinaria de la Comisión Centroamérica de Directoras y Directores de Migración (OCAM), organismo adscrito al Sistema de Integración Centroamericano (SICA)  que fue creado en octubre de 1990, en San José, Costa Rica, a solicitud de los Presidentes Centroamericanos en el marco del Plan de Acción Económico de Centroamérica (PAECA) y que convoca a las autoridades migratorias de la región, incluyendo a Panamá, México y República Dominicana.

En la reunión se discutieron asuntos claves para la región en el tema migratorio. Me llamó positivamente la atención que estos abarcaron un amplio espectro de las migraciones, desde la migración irregular, la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes hasta lo relacionado con la libre circulación de las personas, la innovación y la creación de oportunidades en lugares de expulsión y el retorno voluntario de migrantes, entre otros.

La apertura estuvo a cargo del Sr. Vicepresidente de Guatemala Jafeth Cabrera Franco, quien desatacó el reto que representan las maras en la región, así como  la necesidad de seguir trabajando para que se implemente el Plan Alianza para la Prosperidad de los Países del Triángulo Norte. El cierre del evento estuvo a cargo de la Sra. Gilda Patricia Marroquín de Morales, 1era Dama de la Nación, quien destacó la necesidad de trabajar en los lugares de expulsión de migrantes. La presencia de estas altas autoridades revela la importancia que tiene el tema migratorio para el Gobierno de Guatemala.

Por mi parte, quisiera desatacar 4 oportunidades de proyección regional y continental que tiene la OCAM:

1. Una Política Migratoria Integral en la región. A nivel regional destacaría la aprobación de la Política Migratoria Regional Integral a la que se ha decidido incluir lineamientos sobre protección y asistencia ante crisis migratorias. Tema que complementa una base de directrices que conforman una visión integral y que permitirá trabajar la migración a diferentes niveles, convirtiéndose en la hoja de ruta de los países de la región. Esperamos que esta Política Migratoria Regional sea aprobada en la cumbre de presidentes que está programada para finales de este año.

2. Mecanismos de interacción entre la OCAM y la RIAM. Un segundo reto que facilitará la construcción de una agenda migratoria continental es la definición de mecanismos de interacción entre la OCAM y la Red Iberoamericana de Autoridades Migratorias (RIAM), cuya Presidencia Pro-tempore fue recientemente traspasada de Panamá a Perú, país que organizara un próximo encuentro durante el año 2018. En su 5ta edición, la RIAM ha generado un interesante intercambio de buenas prácticas, pero debe avanzar en la identificación y coordinación de acciones en temas concretos. Temas de interés continental tales como el tráfico ilícito de migrantes, la trata de Personas y la protección humanitaria de migrantes en situaciones de emergencias, por citar algunos.

3. Participación en la construcción del Pacto Mundial Sobre Migración. La OCAM se ha planteado la necesidad de apropiarse y participar activamente en la construcción de la agenda global sobre migraciones a través del Pacto Mundial sobre Migración (PMM).

En cuanto al PMM quiero destacar la participación de las autoridades migratorias en las consultas nacionales de El Salvador, Honduras, Guatemala y México. Los resultados de estas consultas serán enviados al despacho de la embajadora. Louis Arbour, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para el PMM.

El próximo año tenemos el reto de trabajar desde la OCAM en la construcción de los documentos y acuerdos que darán vida al PMM y que será aprobado en septiembre del 2018 por la Asamblea de General de la ONU. Es sin duda el PMM la herramienta más importante con que contaremos para asegurar una adecuada gobernanza de las migraciones, fortalecer la cooperación entre los países y el respeto de los DDHH de los migrantes, independientemente de su condición migratoria.

4. Vinculación con el desarrollo global a través de los ODS. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible o “la Agenda 2030” son  herramienta más relevante en la actualidad para construir una sociedad más justa e inclusiva y alcanzar la prosperidad mientras se protege el planeta. El tema migratorio es transversal en varios de los 17 objetivos, sus metas e indicadores, pero es de particular importancia el Objetivo 10: “Reducción de las desigualdades”, con su Meta 10.7: “Facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas” y que incluye como indicador 10.7.2: “Número de países que han implementado políticas de migración bien gestionadas”.

En ese sentido, los ODS ofrecen a los países de la región y a la OCAM la oportunidad de conectarse al desarrollo desde una perspectiva global. Lo  anterior se logra a través de un adecuado seguimiento de la Agenda 2030, en el cual las autoridades migratorias de la región están llamadas a disponer de datos de calidad que permitan guiar la construcción de políticas y programas pertinentes, así como también a crear e interactuar en los sistemas y sub-sistemas institucionales que aseguren una adecuada coordinación a nivel central y local incluyendo a otros actores sociales como son la sociedad civil, la academia y la empresa privada. La OIM por su parte reitera su compromiso de seguir brindando apoyo en estos procesos y pone al servicio de los países herramientas como el Índice de Gobernanza Migratoria que permite evaluar procesos en favor de una mejor gobernanza migratoria.

La reunión de la OCAM de este año fue un éxito y quedan muchos retos y oportunidades por delante, lo que nos motiva a seguir trabajando para que las migraciones sean el resultado de una decisión voluntaria, se hagan de manera regular y que sea un factor activo promotor del desarrollo en la región. 

 

 

   Sobre el autor:

Marcelo Pisani es el Director Regional de la OIM para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe. El Sr. Pisani cuenta con 18 años de experiencia en administración de proyectos, asesoría para la generación de políticas públicas, y en otras áreas vinculadas con la superación de la pobreza y la atención de poblaciones vulnerables en situaciones de emergencia. Anteriormente fue Jefe de Misión       de la OIM en Colombia y en Zimbabue, y trabajó en el Banco Mundial y en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Es arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile. 

 

 


Fortaleza en la diversidad: cómo la inclusión contribuye a la reducción del riesgo de desastres

Fortaleza en la diversidad: cómo la inclusión contribuye a la reducción del riesgo de desastres
Categoria: Emergencias y Acción Humanitaria
Autor: Autor Invitado

Los desastres debidos a peligros naturales tienen un alto costo para el bienestar y la seguridad de las personas, comunidades y países. Estos desastres tienden a verse exacerbados por el cambio climático y están aumentando en frecuencia e intensidad, lo que impide significativamente el progreso hacia el desarrollo sostenible, especialmente para los países más expuestos.

Es fundamental anticipar, planificar y reducir el riesgo de desastres para proteger de manera más efectiva a las personas, comunidades y países, sus medios de vida, salud, patrimonio cultural, activos socioeconómicos y ecosistemas, y así fortalecer su resiliencia.

Según un estudio reciente de la OIM sobre movilidad humana y la agenda climática en las Américas, los países de la región han avanzado en la integración de la movilidad humana en las políticas y planes nacionales y regionales para la reducción del riesgo de desastres, así como en otras áreas relacionadas, como cambio climático, planificación del desarrollo, política agrícola y vivienda.

Sin embargo, en muchos casos, las poblaciones más vulnerables son excluidas de contribuir a las políticas y planes de gestión del riesgo de desastres, sufriendo así de manera más desproporcionada cuando éstos ocurren.

El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, que establece una serie de principios rectores para los Estados y otras partes interesadas en la reducción del riesgo de desastres, subraya la importancia de la gestión inclusiva en la reducción del riesgo de desastres: "Tiene que haber un enfoque preventivo del riesgo de desastres más amplio y más centrado en las personas. Las prácticas de reducción del riesgo de desastres deben contemplar amenazas múltiples y ser multisectoriales, inclusivas y accesibles para que sean eficientes y eficaces.”

Si bien los gobiernos tienen un papel principal y reglamentario que desempeñar, deben involucrarse con diferentes grupos, incluidos mujeres, niños, niñas y adolescentes, personas con discapacidad, personas migrantes, pueblos indígenas y otras comunidades a la hora de diseñar e implementar políticas, planes y estándares.

El marco señala las siguientes oportunidades:

  • Las personas migrantes contribuyen a la resiliencia de las comunidades y sociedades y sus conocimientos, aptitudes y capacidades pueden ser de utilidad en el diseño y la aplicación de las medidas de reducción del riesgo de desastres;
  • Las personas con discapacidad y sus organizaciones son fundamentales para evaluar el riesgo de desastres y para diseñar y poner en práctica planes adaptados a requisitos específicos, teniendo en consideración, entre otras cosas, los principios del diseño universal;
  • Los niños, niñas y adolescentes son agentes de cambio y se les debe facilitar el espacio y las modalidades para contribuir a la reducción del riesgo de desastres
  • La participación de las mujeres es fundamental para gestionar eficazmente el riesgo de desastres, así como para diseñar, dotar de recursos y poner en práctica políticas, planes y programas de reducción del riesgo de desastres con perspectiva de género; es necesario que se adopten medidas de creación de capacidad con el fin de empoderar a las mujeres para la preparación ante los desastres y de desarrollar su capacidad para asegurar medidos alternativos de vida en situaciones posteriores a los desastres;
  • Los pueblos indígenas, por su experiencia y sus conocimientos tradicionales, proporcionan una contribución importante al desarrollo y ejecución de planes y mecanismos, incluidos los de alerta temprana;
  • Las personas de edad tienen años de conocimientos, aptitudes y sabiduría, que son bienes inestimables para reducir el riesgo de desastres, y deben ser incluidas en el diseño de las políticas, planes y mecanismos, incluidos los de alerta temprana;

La inclusión de personas migrantes y otras comunidades también puede contribuir al fortalecimiento de las capacidades locales, avanzar una agenda integrada, fortalecer las redes locales y expandir la base de gobernanza de la migración y el cambio climático.

Para convertir estas palabras en acciones, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR por sus siglas en inglés) desarrolló una guía para implementar el Marco de Sendai, ofreciendo orientación práctica para ayudar a las autoridades gubernamentales a integrar el desplazamiento por desastres y otras formas relacionadas de movilidad humana en las estrategias de reducción de riesgo de desastres a nivel local y regional.

De manera similar, la Iniciativa Migrantes en Países en Crisis (MICIC por sus siglas en inglés) desarrolló una serie de Principios, Directrices y Prácticas para fortalecer la acción local, nacional, regional e internacional para proteger mejor a los migrantes en países que experimentan conflictos o desastres naturales. Las Directrices brindan recomendaciones sobre cómo la migración puede contribuir a la resiliencia, la recuperación y el bienestar de las comunidades y sociedades afectadas. Estos incluyen prácticas para la implementación, como el aprendizaje de migrante a migrante, planes de contingencia regionales y transfronterizos y sistemas de alerta de crisis.

Si bien los sectores público y privado, las organizaciones de la sociedad civil, la academia y las instituciones científicas y de investigación, las comunidades y las empresas pueden trabajar más estrechamente para crear oportunidades de colaboración, los derechos de los grupos vulnerables siempre deben contemplarse como parte de estrategias integrales para la gestión del riesgo de desastres y adaptación al cambio climático.