¿Cuál es el impacto de la COVID-19 para las personas migrantes LGBTI?

¿Cuál es el impacto de COVID-19 para las personas migrantes LGBTI?

Durante la pandemia COVID-19, las personas migrantes lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) pueden enfrentarse a discriminaciones entrecruzadas: tanto por ser migrantes, como por su identidad de género y / u orientación sexual. Es importante que se adopten medidas para garantizar que estas poblaciones tengan el mismo acceso a los servicios de salud pública y seguridad, y asistencia para superar los impactos socioeconómicos de la crisis. Estos son algunos de los desafíos específicos que las personas migrantes LGBTI pueden tener que superar.

Dificultades para acceder a los servicios de salud

En general, las personas LGBTI pueden enfrentan discriminación y estigma cuando acceden a los servicios de salud, empezando por la existencia de leyes en algunos países que penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo o se enfocan en personas trans debido a su identidad de género, estas condiciones exacerban las situaciones de vulnerabilidad y acceso a servicios de salud de estas poblaciones.  También es conocido que algunas personas LGBTI evitan asistir  a los servicios de salud por temor a la violencia o a ser arrestadas, también están las personas LGBTI  con estatus irregular que  pueden estar menos dispuestas a acceder a la atención médica o proporcionar información sobre su estado de salud, ya que temen la deportación, la separación familiar o la detención.

Por último es relevanet señalar que para muchas personas migrantes LGBTI de Centroamérica y el Caribe, regresar a sus países de origen podría significar un alto riesgo de violencia o leyes discriminatorias.

Estigmatización, discriminación, discurso de odio y ataques contra las personas  LGBTI

Durante las crisis de salud, es probable que tanto las personas LGBTI como las poblaciones migrantes enfrenten estigma y discriminación como resultado de ser culpados erróneamente de la pandemia. Esto duplica las condiciones de vulnerabilidad y discriminación  para las personas migrantes LGBTI, por ejemplo en algunos  países, se introdujo una medida que solo permitía a hombres y mujeres salir de sus hogares en días alternos de la semana y le daba a la policía el poder de confirmar el género de una persona según su documentación oficial. Esto deja a las personas migrantes transgénero, intersexuales y no binarios en riesgo de discriminación, ya que es posible que no puedan cambiar su género en su identificación, dependiendo de las leyes de sus países de origen.

Acceso al trabajo y medios de vida

Debido a las diversas formas de discriminación social y económica que enfrentan las personas migrantes LGBTI, es más probable que  se vinculen en el sector informal y no tengan acceso a licencia por enfermedad remunerada ni a compensación por desempleo. Las personas migrantes LGBTI no serán elegibles para solicitar pagos para reducir la situación socioeconómica negativa de la pandemia de COVID-19 en países donde estas políticas solo se aplican a las personas nacionales.

Vulnerabilidad a la violencia y la explotación

Las personas migrantes transgénero y no binarios son particularmente vulnerables a la explotación debido a la discriminación laboral por su identidad de género y / o nacionalidad, esto abre una ventana para que los tratantes aprovechan esta vulnerabilidad y muchas veces buscan activamente víctimas trans y no binarias. También es probable que los tratantes exploten la incertidumbre, las restricciones de movilidad y el aumento del desplazamiento interno resultante de la pandemia de COVID-19.

¿Cuáles son algunas acciones clave que las partes interesadas pueden tomar?

Los estados y otros actores deben considerar las necesidades y vulnerabilidades específicas de las personas migrantes LGBTI y asegurarse de que se escuchen sus voces al crear respuestas al brote de COVID-19, algunas recomendaciones a continuación:

  1. Entender la salud como un derecho universal, por lo que se debe asegurar de que las personas migrantes LGBTI puedan acceder a los servicios de atención médica, independientemente de su orientación sexual, identidad de género o estatus migratorio, y que no estén sujetos a discriminación o teman consecuencias negativas por buscar atención médica.
  2. Garantizar que las personas migrantes LGBTI se incluyan en medidas para reducir el impacto socioeconómico de la pandemia y que se aborden sus vulnerabilidades específicas.
  3. Los líderes políticos y otras figuras públicas deben hablar en contra de la estigmatización y el discurso de odio dirigido tanto a las personas LGBTI como a las personas migrantes durante la pandemia.
  4. Los albergues, los servicios de apoyo y otras medidas para abordar la violencia de género y la trata de personas durante la pandemia COVID-19 deben adoptar un enfoque que incluya a las personas migrantes LGBTI.
  5. Los funcionarios fronterizos y de aplicación de la ley deben recibir capacitación e instrucciones para no discriminar contra las poblaciones LGBTI. Las medidas que implican restricciones de movilidad también deberían proporcionar protección a las personas trans y no binarias.

Abordar los impactos negativos de COVID-19 en las personas migrantes LGBTI requiere un enfoque interseccional y un fuerte compromiso de las partes interesadas clave para considerar cómo las nuevas medidas podrían tener consecuencias no deseadas en esta población. Para obtener más información sobre la pandemia de COVID-19 y los derechos humanos de las personas LGBTI, consulte este documento en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

 


Entrevistando a Rubén Sánchez, Director de ‘Zanmi’

Entrevista a Rubén Sánchez, director de ‘Zanmi’
Categoria: Migración y Arte
Autor: Laura Manzi

‘Zamni’ (2018) es una de las películas que participaron en la edición del año 2020 del Festival Internacional de Cine sobre Migración.  El cortometraje, seleccionado para ser proyectado a nivel regional por la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, narra las experiencias y vidas diarias de cuatro migrantes haitianos en Chile y de su proceso de integración en el país suramericano.

En esta entrevista, el joven director Rubén Sánchez, cuenta cuáles fueron las motivaciones y objetivos que le guiaron hacia la creación del cortometraje.

¿Por qué ha elegido jóvenes migrantes de nacionalidad haitiana como protagonistas de su obra? ¿Hay algo en su perfil que hace que difieran de otras comunidades de migrantes en Chile?

Lo que nos pareció llamativo es que la población haitiana aquí en Chile es la que más dificultades encuentra a la hora de integrarse en la sociedad. Una de la razones principales es que hablan otro idioma, la lengua Creole, y eso es una barrera aún más grande considerando que el español chileno tiene muchos modismos y se tiende a hablar muy rápido. Otro obstáculo a la integración es el racismo y el rechazo de algunos sectores de la sociedad hacia la población haitiana: sea por la etnia, la nacionalidad, el idioma y otros prejuicios. Esto hace que haya más segregación que integración.

En el cortometraje, hay muchas escenas que retratan paisajes diferentes: el mar, el bosque, la ciudad. ¿Cuál es el rol de la naturaleza en el proceso de integración de las personas migrantes?

Las condiciones climáticas y el entorno paisajístico  pueden ser un desafío para la integración. Por ejemplo, Haití es muy plana, no hay cordillera y el clima es tropical. Aquí en Chile, la naturaleza y los microclimas son bastante diversos (en el norte hay más calor, el sur es más húmedo y lluvioso, mientras que la zona central es una mezcla de esto).
La naturaleza, sin embargo, tiene carácter también simbólico en el documental. La cordillera, que caracteriza el paisaje chileno, es la gran frontera que enfrenta cualquier persona para llegar a Chile. Esto justifica la escena que abre y cierra la película y representa a uno de los protagonistas en el Embalse del Yeso, que es un lugar que queda en Santiago, en plena cordillera. Quisimos situarlo allí como una forma más onírica de representar esta enorme muralla que es como una frontera que cruzar para llegar a Chile, y al mismo tiempo simboliza la gran muralla que hay en el choque cultural que la población haitiana enfrenta.

‘La vida es un círculo. Un círculo perfecto del que no formamos parte’: los protagonistas de su obra tienen trabajo, van a la escuela, aprenden español. Entonces, ¿cuáles son los elementos que siguen impidiendo su integración en la comunidad de acogida, este ‘círculo’ del cual están excluidos? 

El choque cultural es grande. Si la sociedad de acogida vive ese ‘miedo a lo desconocido’, la población migrante haitiana también, a su vez, reacciona y eso le genera un miedo hacia la comunidad en donde residen. La falta de integración es dificultada por el prejuicio y porque tampoco se vela por unas iniciativas que valoren la riqueza cultural. Creo que esto es lo que nos falta como sociedad: educarse más. Si no hay una buena educación, no va a haber personas que no se puedan integrar; falta todavía educarnos y ‘humanizarnos’. Siento que en alguna forma estamos también ‘deshumanizados’. Esto es lo que el documental quiere plasmar: mostrar la humanidad que nos hace falta, que necesitamos para poder integrar,  para mostrar que todos somos en realidad lo mismo, todos somos seres humanos y tenemos sueños.

¿Cuánto es visible el director en su obra? ¿De que surge su interés por el tema migratorio?

El tema de la migración haitiana era, para mi, una inquietud personal, porque vivo en una de las ciudades donde más población haitiana hay. Yo veía a diario este rechazo hacia las población haitiana en las miradas de la gente, en comentarios que se intercambiaban murmurando en la locomoción colectiva cuando iba a la universidad. Me inquietaba eso.
Asimismo, anteriormente a que yo estudiara comunicación audiovisual, estudié trabajo social, y tuve muchos cursos sobre la cuestión migratoria y las políticas sociales relacionadas. Hice muchos trabajos acerca de la migración haitiana, el tema me permitió poder plasmar la idea central del cortometraje. Durante el proceso de rodaje, tuve la oportunidad de conocer a estos chicos (migrantes haitianos), de vivir su cultura, de probar su comida. Me llené de una cultura que no conocía, me llené de conocimientos, de una experiencia nueva. Me gustaría que este documental pudiera llegar a más gente, cambiar lo que somos y cultivar nuestra humanidad.