Contribuyendo al diseño e implementación de políticas migratorias basadas en evidencia: El uso de registros administrativos sobre migración en Centroamérica, México y el Caribe

Contribuyendo al diseño e implementación de políticas migratorias basadas en evidencia
 
Las políticas migratorias sustentadas en evidencia son un componente fundamental de una buena gobernanza migratoria. Información y datos, por un lado, y políticas sustentadas en ellos, son elementos esenciales para el cumplimiento de las metas 10.7 y el 17.18 de la Agenda 2030. Al respecto, estudios recientes advierten múltiples desafíos para asegurar la disponibilidad de datos e información actualizada y útil sobre migraciones. Además, estos estudios coinciden en señalar que aún persisten limitaciones en la coordinación entre países (y en ocasiones entre instituciones a lo interno de un mismo país) para facilitar el intercambio de datos e información en esta materia.
 
¿Han habido avances en la generación y uso de información sobre migración a nivel internacional?

El interés internacional por la generación, recolección y uso de datos estadísticos sobre migración no es reciente. Desde finales del siglo XIX se registran importantes reuniones para abordar la necesidad de contar con estadísticas de migración internacional. En 1891, durante el congreso del Instituto Internacional de Estadística (IIE) en Viena, se realizaron reuniones para discutir la redacción de una definición uniforme de migrante internacional. En la reunión del IIE en Budapest en 1901, se subrayó la necesidad de una distinción entre los fines estadísticos de la emigración permanente y temporal. Con el establecimiento de la Organización de las Naciones Unidas surge un nuevo periodo de avances en materia de generación y armonización de estadísticas sobre migración, teniendo especial relevancia el trabajo de la División de Estadística del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DAES).

Este interés por contar con estadísticas confiables y comparables sobre migración a nivel internacional se ha traducido en una serie de guías, estándares y modelos recientes en materia de generación, recolección y análisis de datos, siendo uno de los más recientes y completos el “Manual para mejorar la producción y el uso de datos de migración para el desarrollo” del Grupo Global sobre Migración (2017). Este documento fue generado en el marco de la iniciativa Global Knowledge Partnership on Migration and Development (KNOMAD) del Banco Mundial, y tiene como objetivo ayudar a los Estados Miembros en la recopilación, tabulación, análisis, difusión y uso de los datos de migración, y por lo tanto contribuir a monitorear la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

 
Un nuevo aporte de la OIM

En este escenario, el proyecto Fortalecimiento regional para la producción y análisis de información regional sobre migraciones en Mesoamérica y el Caribe de la Oficina Regional de la OIM para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe propuso la realización del estudio titulado “Características del proceso de recolección y uso de los registros administrativos sobre migración en Centroamérica, México y el Caribe”. Este estudio tiene como objetivo contribuir al fortalecimiento de las capacidades de generación, sistematización y acceso a información y datos relativos a las migraciones en doce países de Mesoamérica y el Caribe, a saber: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Santa Lucia y Surinam.

¿Qué son los registros administrativos sobre migración?

Los registros administrativos en materia migratoria son un sistema de recopilación de datos, dedicado al registro de los hechos/eventos (por ejemplo, el traslado) que experimenta cada uno de los individuos de una comunidad. En ellos se inscriben características (demográficas, migratorias, socioeconómicas…) de la totalidad o de una parte de la población.

En materia de medición de migración internacional, este tipo de fuente de datos suele incluir registros de:

- Entradas y salidas internacionales de personas
- Población
- Extranjeros/as
- Autorizaciones de trabajadores/as migrantes
- Solicitantes de asilo
- Permisos de residencia, de trabajo, de estudio, de salida;
- Otorgamiento de radicaciones
- Registros consulares de nacionales en el exterior
- Otros: visados, pasaportes, etc.
 
 
Principales conclusiones del estudio:
  • Los países incluidos en esta investigación están avanzando (con distinto grado de capacidad) en el desarrollo de capacidades institucionales para la recolección, procesamiento, difusión y uso de registros administrativos sobre migración. Sin embargo, es claro que muchos de estos países aún requieren fortalecer una serie de capacidades para aprovechar la información que generan en todo su potencial.
  • Si bien los países recolectan registros administrativos sobre migración, en la mayoría de los casos dichos registros no se procesan y traducen en información relevante para el análisis, diseño y evaluación de políticas públicas en materia migratoria.
  • En algunos países la capacidad de articulación entre actores públicos y privados interesados en la gestión de información sobre migraciones ha mejorado. Sin embargo, aún es necesario incentivar la participación de actores no tradicionales mediante una difusión más amplia de información relevante para la toma de decisiones.
  • Existe poca articulación con los institutos de estadística y censo en la mayoría de los países, y en consecuencia, el limitado uso de los datos y la información generada para el desarrollo de políticas migratorias basada en evidencia
  • La mayoría de los países desconocen la relación entre los registros administrativos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El estudio plantea, a manera de ejercicio, un ejemplo de cómo utilizar  estos registros para contribuir al monitoreo del avance hacia los ODS.

La importancia de esta iniciativa radica en que reconoce el contexto y capacidades de cada país para la recolección, procesamiento, difusión y uso de datos sobre migración, valora las buenas prácticas que desarrollan para facilitar el flujo de información en sus distintas fases y promueve la cooperación horizontal y el trabajo conjunto entre diversas instituciones.

 

Autor: Fabio Jiménez, Especialista Regional para el Programa Mesoamérica-Caribe de la OIM. Fabio coordina los temas de migración laboral, respuesta a crisis en situaciones de emergencia y MiGOF. Cuenta con un doctorado en gobierno y políticas públicas de la University of New South Wales (Australia), una maestría en evaluación de programas y proyectos de desarrollo y una maestría en ciencias políticas (ambas de la Universidad de Costa Rica). 


Cómo parar el flujo de información falsa: Recomendaciones para aprender a reconocer la desinformación

Categoria: Comunicación & Migración
Autor: Autor Invitado

En una de mis clases de filología en la universidad, recuerdo que un profesor estuvo explicándonos el uso de la ‘hipérbole’ en literatura. Este recurso literario es, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, ‘una exageración o disminución excesiva de aquello de que se habla, como relato o circunstancia’. Por ejemplo, en uno de sus poemas más célebres, Gabriela Mistral escribe: ‘Hay besos misteriosos que han dejado / mil sueños errantes y perdidos’, donde ‘mil’ no es una cifra real, sino una exageración que la poeta adopta para dejar transpirar esta sensación de abundancia, desesperación, abandono.  

Y como en literatura, así suede en nuestras conversaciones diarias. ¿Cuántas veces nos quejamos porque ‘llevo esperando siglos’ o ‘te he llamado un millón de veces’? La hipérbole es parte de nuestro lenguaje cotidiano, es culturalmente entrelazada en nuestras discusiones, comentarios y enunciaciones.  

Sin embargo, también puede transmutarse en una herramienta y costumbre perjudicial cuando facilita la creación y difusión de desinformación, a través de frases de personas, comentarios en las redes sociales o hasta afirmaciones en los medios. Eso es ocasionado, por ejemplos, por reportes en los medios que mencionan números exagerados y falsos acerca de las personas migrantes en un determinado país, aumentando las cifras acerca de ayudas o gastos estatales, o comparando datos entre países sin saber cómo interpretarlos y enseñarlos y sin tener en cuenta otros factores como la densidad de población, la posición geográfica, entre otros.  

De esta manera, la hipérbole se transforma en un recurso tan dañino para las personas migrantes, que a menudo protagonizan estas exageraciones y son víctimas de acusaciones xenófobas o de denominaciones como ‘invasores’ o ‘ladrones de trabajos’. 

El uso de la hipérbole, de términos cargados y de un lenguaje inapropiado es solamente uno de los aspectos que nos ayudan a identificar algún tipo de información errónea o no exactamente precisa. Según una guía proporcionada por Verified - una iniciativa de las Naciones Unidas que invita a comprobar y averiguar la información antes de compartirla - existen otros factores que permiten esclarecer la naturaleza de la información, identificando qué contenido es real y qué es falso. Entre los elementos relativos a la información compartida en los medios, podemos destacar:  

  • Las fuentes: algunas noticias de prensa pueden mencionar reportes de otros medios para respaldar sus argumentos; en este caso, es recomendable consultar la fuente primaria, para controlar si la información ha sido citada en manera verídica y si el periodico o la página web de referencia se destacan por ser lo más imparciales posible o si suelen ser caracterizados por opiniones más que por hechos. De la misma manera, si un artículo hace referencia a organizaciones o personas terceras, es una buena práctica consultar también la página web o el perfil de quienes son citados, para averiguar si las afirmaciones coinciden entre ellas. En general, si una noticia es difundida por una única fuente (periódico, página web, persona) puede ser indicador de que la información es falsa o engañosa.   
  • La fecha de publicación: la información compartida ayer podría ser muy diferente respecto al panorama de hoy, sobre todo durante la pandemia, en la cual hemos experimentado cómo el escenario cambia de un día a otro. Las personas - políticos, periodistas, entre otros - que utilizan información no reciente para argumentar sus posiciones y opiniones, retratan una situación no verídica porque no es actual y despistan su audiencia, receptora de información errónea.         
  • El autor/ La autora: dar importancia al nombre de quien ha escrito el artículo y hacer una pequeña búsqueda acerca de su perfil y currículum también puede ayudarnos a comprender no sólo la relevancia de la información - en con base aen los conocimientos que el autor o la autora demuestra tener - sino también nos sugiere si él o ella ha manifestado previamente tendencias y posturas no imparciales respecto a temas específicos, lo que podría perjudicar la neutralidad de su reporte.          
  • Lenguaje sensacionalista: así como en el caso de la hipérbole, el uso de un léxico que se vale de palabras destinadas a producir una fuerte respuesta emotiva, animando a la audiencia a probar liberar sentimientos de rabia, confusión, tristeza o miedo, puede ser un indicador de desinformación que trata de condicionar fuertemente las opiniones. Por el contrario, una redacción clara y directa es señal de profesionalismo periodístico.        

Este muestrario de ideas menciona algunos de los ingredientes básicos de las noticias que podemos controlar para ser más consciente respecto a si nos encontramos frente a algún tipo de información falsa que pueda despertar sentimientos de malestar, miedo y rabia que a su vez pueden transformarse en reacciones xenófobas y perjudiciales.  

Hoy, las personas que tienen acceso a internet, pueden beneficiarse diariamente de un acceso rápido y simple a un vórtice de noticias, contenidos en redes sociales o comentarios. Muchos podrían argumentar que la abundancia de contenido y la velocidad con la cual eso eses compartido representan un peligro para una difusión más inconsciente y fácil de la desinformación más inconsciente y fácil. Sin embargo, es justo gracias a esta copiosidad y variedad que podemos aprender a ser lectoras y lectores críticos, y a poder aprovechar la cantidad de información que podemos consultar para desarrollar nuestra capacidad de análisis y denunciar los episodios de propagación de noticias falsas.  

En este sentido, cada vez que leamos o escuchemos algún tipo de dato e información, pongámonos a prueba y utilicemos nuestro sentido crítico para parar la circulación de información engañosa. Y dejemos las hipérboles a la poesía, no a los hechos.