¿Cómo se ven afectadas las remesas por la COVID-19?

¿Cómo se ven afectadas las remesas por la COVID-19?

Las remesas son transferencias de efectivo enviadas por las personas migrantes, usualmente para familiares en su país de origen. Las remesas internacionales también pueden incluir parte de la compensación económica de algunas personas, por ejemplo, de quienes realizan trabajos transfronterizos, como los trabajadores estacionales que asisten a las cosechas de países vecinos. De acuerdo con UNDESA, las personas migrantes envían en promedio el 15% de sus ingresos a sus lugares de origen. Las remesas muchas veces representan hasta el 60% de los ingresos de las familias.

Proyecciones

En 2019, las remesas en todo el mundo significaron un flujo de 706 mil millones de dólares, la mayoría (554 mil millones) enviada hacia países de ingresos bajos y medios, logrando un nuevo récord, indicó el Banco Mundial. Sin embargo, la misma organización proyectó que el movimiento de las remesas en 2020 también sufra el impacto económico de la pandemia, con una caída de 19.7% en el mundo, y 19.3% para América Latina y el Caribe. La OIM estimó que quienes más se verían afectados son quienes trabajan en restauración, construcción, la manufactura y la hotelería, oficios que tradicionalmente desempeñan las personas migrantes en Norteamérica y Europa.

Realidad

A pesar de estas proyecciones, algunos países continuaron con un alza en las remesas, por lo menos durante los dos primeros meses del año. A medidas que transcurren los días sin embargo, se empezó a la notar la disminución de estos envíos.

En Guatemala por ejemplo, el país reportó un aumento en las remesas durante los meses de enero y febrero respecto al año anterior. Si bien en marzo, abril y mayo sí se notó una caída en comparación con el 2019, en mayo 2020 se reportaron más remesas que en 2018. Aún así el balance a mayo es una disminución del 3% si se compara con el año previo.

En México, durante marzo, mes en que se declara la pandemia, las remesas prácticamente se duplicaron respecto al mes anterior, lo que significó el mayor incremento mensual de remesas desde 1995, y así como el mayor ingreso percibido por remesas por parte de las familias receptoras, con 378 USD. Algunos economistas suponen que este aumento se pudo deber a un temor por parte de las personas migrantes de que se redujeran sus ingresos en los países de destino, y que hayan enviado ahorros a sus familiares.

En otros países sin embargo las predicciones se han cumplido y se ha mostrado una disminución en la recepción de remesas. Tal es el caso de Honduras, que entre enero y marzo decreció 1,1 en este rubro respecto al año anterior, aparentemente como consecuencia de la pérdida de ingresos en los países de destino, sobre todo Estados Unidos, a causa del brote de COVID-19. Esta cifra se recrudece con el paso de los meses, pues entre marzo y abril de 2020 el país reportó 43% menos de reservas en relación a 2019.

Caso similar es El Salvador, donde se reporta que entre enero y abril de 2020 hubo una reducción de 9,8% de remesas respecto al año anterior. La amplia mayoría de las remesas en este país (95.4%) provienen de Estados Unidos, uno de los lugares más golpeados por la pandemia, por lo que se espera que con la paulatina apertura de estados las remesas se fortalezcan.

Reducir el costo de envío de remesas es necesario para ayudar a palear esta situación, acción en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, concretamente, la meta 10.c del Objetivo 10, que consiste en reducir a menos del tres por ciento los costes de transacción de las remesas de las personas migrantes.  Por otro lado, un factor que puede compensar las tarifas de remesas (en promedio con un costo de envío del 6,79%, muy por encima del 3% sugerido en el ODS) es una disminución en el valor de las monedas de los países receptores, lo que aumenta el valor de lo que las personas migrantes envían a sus hogares.

Factores

Como ya se ha mencionado, el principal factor para la reducción en el envío de remesas hacia Centroamérica sea probablemente la reducción en los ingresos debido a la COVID-19, de las personas migrantes que se encuentran en Estados Unidos. Sin embargo, existe otros factores asociados a la pandemia que también hay que tomar en cuenta, tales como:

  • Vulnerabilidad en salud, pues para mantenerse trabajando las personas migrantes requieren de buena salud, sin embargo, el 20% de las personas migrantes regulares en EE.UU. no cuentan con seguro médico, y la cifra aumenta si se trata de migrantes irregulares, por poner solo un ejemplo.
  • Recesión económica, pues los efectos de la recesión resultantes de la pandemia darán un duro golpe al empleo, así como a las remesas. Se calcula que 595,000 trabajadores migrantes podrían verse afectados. De acuerdo con la OIT, la pandemia también restringirá la capacidad de las personas migrantes para desplazarse a su lugar de trabajo en sus países de acogida, reduciendo sus ingresos, y para regresar con sus familias.
  • Exclusión de las personas en los sistemas de respuesta, lo que las deja más vulnerables ante una crisis global.

¿Qué se ha hecho para ayudar a las personas migrantes durante la COVID-19?

¿Qué se ha hecho para ayudar a las personas migrantes durante la COVID-19?
Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Autor Invitado

El brote actual de COVID-19 es, ante todo, un problema de salud. Sin embargo, también está teniendo un impacto sin precedentes en la movilidad, tanto en gestión de fronteras y migración, como en la situación de todas las personas en movimiento. Epidemias anteriores, como la de Ébola, han brindado experiencia y conocimiento sobre cómo abordar la crisis. Sin embargo ha sido necesario recurrir a la coordinación entre actores de todo tipo, el cercano seguimiento de los avances médicos e incluso a la creatividad para abordar una situación de magnitud mundial como la que enfrentamos.

Durante la crisis sanitaria de la COVID-19, las personas migrantes se han visto afectadas de maneras diferenciada, sobre todo quienes aquellas con estatus migratorio irregular, o quienes pertenecen a grupos más vulnerables, como mujeres y población LGBTIQ+, entre otros.

Entre las problemáticas que ha tenido que enfrentar la población migrante durante la pandemia se encuentra el impacto económico, pues existe un porcentaje particularmente alto de migrantes en ocupaciones expuestas a la pérdida de empleos a raíz de la COVID-19. Por esto mismo se proyecta una caída en las remesas internacionales, mismas que muchas veces representan hasta el 60% de los ingresos de las familias en los países de origen.

Por otro lado, las restricciones de movilidad tanto al interior de los países como transfronterizas, si bien son necesarias en el contexto actual, han dejado a muchas personas migrantes varadas, y más expuestas a la trata de personas e incluso sin posibilidad de acceder a la posibilidad de solicitar asilo.

Otros retos específicos que enfrenta la población migrante durante la pandemia incluyen la falta de acceso a servicios básicos, como la salud, así como a elementos que les ayudan a cumplir con las medidas solicitadas durante la pandemia, como el distanciamiento físico en los albergues. Además, la desinformación sobre las causas y características de la pandemia ha llevado a situaciones xenofóbicas contra las personas migrantes, quienes muchas veces han sido y continúan siendo utilizados como chivos expiatorios. La versión ampliada de estos y otros desafíos puede ser consultada en este link.

 

Respuesta a las necesidades de las personas migrantes

Organizaciones de cooperación internacional, ONG y estados se han involucrado en la protección y asistencia de población migrantes. Como la organización de las Naciones Unidas especializada en migración, la respuesta estratégica de la OIM se ha centrado en apoyar a las personas migrantes más vulnerables y en desarrollar capacidades operativas para abordar las dimensiones de movilidad de esta pandemia. En la región ce Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, estas acciones incluyen:

  • Información para la población migrante: Diversas misiones de la OIM están difundiendo información que contribuye a prevención de la COVID-19 entre la población migrante, siguiendo las pautas de los respectivos nacionales gobiernos y en coordinación con la OPS / OMS, y traduciendo esta información a los idiomas propios de las poblaciones migrantes.
  • Fortalecimiento de los albergues: Se han entregado alimentos, kits de higiene personal y de limpieza para las instalaciones, así como mobiliario (sillas, mesas, ventiladores, etc.). también se han creado o fortalecido las capacidades de estos albergues para aislar los casos sospechosos de COVID-19.
  • Ayuda directa a personas migrantes: Se ha brindado ayuda directamente a las personas migrantes que no están alojadas en albergues. Esta ayuda se ha dado a través de entrega de elementos como cocinas, kits de higiene personal y del hogar, e incluso intervenciones basadas en efectivo.
  • Retorno Voluntario Asistido: Si bien en algún momento ciertos países pausaron toda movilización internacional, en cuando se reestableció la posibilidad de efectuar retornos voluntarios asistidos, la OIM facilitó los mismos desde México a Honduras y El Salvador, y desde Haití a la República Dominicana.
  • Algunas acciones notables incluyen la intervención de puestos fronterizos para convertirlos en puntos de entrada seguros en Haití, el transporte seguro a sus hogares de personas migrantes retornadas en Honduras, y la configuración de un hotel filtro en México.

La OIM hace hincapié en la necesidad de enfoques inclusivos para las personas migrantes en la respuesta a la COVID-19, así como en el abordaje de las necesidades y vulnerabilidades particulares de dicha población, independientemente de su estatus migratorio y en el espíritu que comprende la cobertura universal de la salud. La lucha contra la pandemia no se puede ganar sin incluir a la población migrante.