¿Cómo contribuyen las remesas a la economía de un país? El caso de Guatemala

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Para cualquier país contar con información en materia migratoria y de remesas es una herramienta valiosa que puede fortalecer la política exterior y  las políticas públicas, orientar a las instituciones gubernamentales, facilitar la iniciativa privada y de la sociedad civil para la formulación de iniciativas de apoyo a los emigrantes y miembros de sus familias, y proyectos de desarrollo en las comunidades de su origen; y favorecer a los investigadores en general con material para profundizar.

En el 2016 la OIM realizó en Guatemala, por primera vez desde el 2010, la Encuesta sobre Migración y Remesas en Guatemala como parte del proyecto Iniciativa de Gestión de Información de Movilidad Humana en el Triángulo Norte (NTMI), financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID). Según el estudio, la migración y las remesas se han constituido en determinantes económicos en los hogares guatemaltecos.

De acuerdo a la información recolectada aproximadamente 1,574,973 hogares (que agrupan a  6,212,099 personas) se benefician de las remesas y se encuentran fuera de la línea de pobreza, gracias al sacrificio y riesgo de las personas que buscaron oportunidades en otros países. El promedio mensual estimado de remesas recibidas por hogar es de $379 dólares americanos y constituyen aproximadamente el 60 % del total de los ingresos mensuales de los mismos. 

Se estimó que en el exterior hay aproximadamente 2,301,175 personas guatemaltecas, el 73 % corresponde a hombres y el 27 % a mujeres, los cuales se determinó que el 80.8% envían remesas.  El 97.1 % de esta población radica en Estados Unidos de América, debido a la cercanía con ese país y a las diferencias salariales.

La migración guatemalteca es multicausal, pero la encuesta reveló que la mayoría de personas migrantes guatemaltecas (91.1%) viajaron por cuestiones económicas, tal como se describe a continuación:

El volumen de remesas que llega a Guatemala fue estimado para el 2016 en $7,273 millones (USD), incluyendo remesas en efectivo y en especie, es decir constituyen el 11 % del PIB.  El 73.6 % de las personas reciben la transferencia a través de los bancos, el 11 % por medio de cuenta bancaria3, el 9.8 % con empresas remesadoras4, el 0.3 % por internet y el 5.4  % por viajeros frecuentes.

Las conclusiones del estudio indican que:

• La emigración internacional de las personas guatemaltecas es constante y ascendente.

• Las causas son mayoritariamente económicas.

• La emigración internacional de las personas guatemaltecas provoca cambios demográficos en las comunidades de origen.

• En Guatemala, las remesas ayudan a las familias a sufragar sus gastos, a cubrir la canasta básica de alimentos y contribuyen a superar la línea de la pobreza.

Otra de las principales conclusiones del estudio reconoce que las remesas son recursos privados que dinamizan la economía del país y forman parte del PIB, por lo que es importante apoyar alianzas público privadas para que estos recursos ayuden a la erradicación de la pobreza.

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[1] Violencia en las calles (robos de celulares, asalto a buses, etc.)

[2] En Guatemala tenían un empleo o trabajaban por cuenta propia, pero su ingreso no era suficiente para cubrir sus necesidades.

[3] Una transferencia bancaria se refiere a la transacción directa de una cuenta bancaria del remitente en el exterior a una cuenta bancaria en el país de destino y esto tiene cero costos.

[4] Son empresas que transfieren remesas como por ejemplo Money Gram, Wester Union, etc.

 

Sobre la autora:

Sonia Maria Pellecer es coordinadora de estudios sobre remesas de OIM Guatemala. Tiene experiencia de más diez años en sistemas de información e  investigación sobre migración, desarrollo y remesas en Guatemala. Fue asesora del Viceministro de Relaciones Exteriores de Guatemala en materia de asuntos consulares y migratorios, coordinadora del Programa de Niñez Migrante de la Secretaría de Bienestar Social, investigadora en migraciones de la Universidad Rafael Landívar Guatemala,y directora de Censos y Encuestas del Instituto Nacional de Estadística (INE). 


¿Cómo afectará la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?

¿Cómo afectara la COVID-19 el logro de las metas de la Agenda 2030?
Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Laura Thompson

 

No hay duda alguna que la actual pandemia tiene un impacto humanitario, social y económico amplio a corto, mediano y largo plazo, que a su vez puede afectar o retrasar la consecución de muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a diferentes niveles y de diversas maneras. 

El impacto más evidente, obviamente, es sobre el Objetivo 3, el cual busca garantizar una vida saludable y promover el bienestar. La pandemia ha puesto presiones enormes en los sistemas de salud no sólo con relación al tratamiento y la gestión del virus, sino que además afecta la capacidad de atender a pacientes que tengan otras enfermedades y aumenta el riesgo de complicaciones en poblaciones con estados de salud comprometidos. La pandemia ha puesto mayor visibilidad en la importancia del acceso universal a los sistemas de salud independientemente de la condición migratoria de las personas. Sin embargo, la pandemia también tendrá implicaciones en otros aspectos de la Agenda 2030.

 

Impactos más allá de la salud

La COVID-19 también está impactando negativamente la situación laboral, económica y social de muchos hogares del mundo entero, y sobre su capacidad para enfrentar sus necesidades, inclusive las más básicas.  La crisis económica que los países de la región están enfrentando y el creciente desempleo será determinante en este sentido, puesto que más allá de la pandemia, América Latina y el Caribe cerraron el año 2019 con un 8,1% de desempleo, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo. Y según proyecciones de la CEPAL, la desocupación laboral subirá a  un 11,5% en la misma región, producto de la contracción de la actividad económica por la COVID-19.

El desempleo y la pérdida de poder adquisitivo afecta de manera más acentuada a las poblaciones migrantes, ya que ellas están, con mucha frecuencia, empleadas en el sector informal de la economía y tienen condiciones laborales contractuales más precarias, particularmente las mujeres trabajadoras migrantes.  En el caso de Latinoamérica y el Caribe el trabajo informa ronda el 50% del total de personas empleadas. El aumento del desempleo impactará el alcance del Objetivo 8 (sobre el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos), pero también del Objetivo 1 (la lucha contra la pobreza), el Objetivo 2 (la erradicación del hambre, la seguridad alimentaria y una mejor nutrición), el Objetivo 5 (la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres y niñas), y las metas 5.2, 8.7 y 16.2, sobre la trata y la explotación de personas. La CEPAL recalca además que América Latina y el Caribe sufre ya una caída del -5.3% del PIB, la peor de toda su historia.

Asimismo, esta pandemia podría acentuar las desigualdades existentes en las sociedades, así como las vulnerabilidades de ciertos grupos poblacionales, y por consiguiente retrasar el alcance del Objetivo 10, que busca reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos. En ese contexto, las personas migrantes son uno de esos grupos vulnerables que se han visto afectados de manera particular por la pandemia y que a menudo son dejados de lado u olvidados en los planes de protección social y de relanzamiento económico, o tienen acceso limitado a ellos, ya sea por barreras de idioma o por su estatus migratorio. Todo ello a pesar de la enorme contribución que los trabajadores migrantes hacen al funcionamiento de los servicios básicos esenciales en muchos países, como se ha puesto en evidencia durante esta crisis.

Adicionalmente se proyecta una disminución en el monto de las remesas internacionales que, según el Banco Mundial, se reducirían entre un 10% y un 19.3% para el 2020. Las remesas son un componente fundamental en la economía de algunos países de la región, donde pueden a llegar a significar entre el 5% y el 20% del Producto Interno Bruto nacional. Una reducción importante en las remesas pondría en peligro la capacidad de muchos hogares en esos países de llenar sus necesidades más básicas y su capacidad de invertir en el mejoramiento de la nutrición, la educación y la reducción del trabajo infantil, entre otros, acentuando aún más las desigualdades existentes.

Finalmente, a nivel estatal, debido la desaceleración económica que estamos viviendo y las necesidades urgentes en materia de salud, es muy posible que haya una disminución del gasto social o una reorientación de los recursos disponibles potencialmente en detrimento de la visión más integral contenida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, afectando de nuevo el alcance de objetivos transversales de la Agenda 2030.

 

Recuperación y ODS: el mismo camino

Pero esto no nos debe llevar al pesimismo y a pensar que hemos perdido la lucha para alcanzar los ODS. Al contrario, en este momento es esencial trabajar juntos y con fuerza para identificar las dificultades adicionales que la actual pandemia presenta para la consecución de la Agenda 2030. Debemos redoblar nuestro compromiso y nuestros esfuerzos para asegurar que el impacto de la pandemia sea incorporado en los planes nacionales y en la asistencia internacional, así como que las diferentes realidades y vulnerabilidades de algunos grupos específicos sean incorporadas.

Para esto debemos trabajar desde ahora en asegurar la atención universal de los sistemas de salud y educación; en la reducción de los costos de transferencia de las remesas (tema incluido en el Objetivo 10), como está haciendo ya El Salvador, crear ciudades más resilientes e inclusivas en línea con el Objetivo 11 o fortalecer formas de migración regular para los trabajadores migrantes y condiciones de trabajo decente (Objetivo 8).

El momento es ahora: todas las organizaciones, gobiernos y personas tenemos un papel importante en asegurar que los esfuerzos para que nuestra región latinoamericana y el mundo se recuperen de los graves efectos de la pandemia de COVID-19 se alineen con la Agenda 2030 y nos aseguremos de no dejar a nadie atrás.