¿Cómo influye el medio ambiente y el cambio climático en las migraciones en América Central y del Norte?

 

Según un estudio del Banco Mundial, si las previsiones más pesimistas se cumplen, México y América Central podrían contar con 3.9 millones de migrantes internos debido a procesos ligados al cambio climático (escasez de agua, baja productividad de los cultivos y aumento del nivel del mar) en 2050. Sin embargo, la relación entre migración, medio ambiente y cambio climático no es sencilla ni linear, ya que muchos factores entran en cuenta para explicar el impacto del medio ambiente en los flujos migratorios. La OIM ha publicado un documento para analizar la migración y los desplazamientos en contextos de desastres y cambio climático en América Central y del Norte.

En primer lugar, es importante señalar que el medio ambiente raramente actúa como un factor único de explicación de los flujos migratorios. Al contrario, la migración es multicausal y depende de varias motivaciones, incluyendo elementos sociales, culturales y políticos, tanto a nivel del individuo como de la comunidad. De este modo, en una comunidad afectada por cambios en el medio ambiente habrá individuos que decidan migrar y otros que prefieran quedarse, o bien no tengan opciones de moverse.

Al hablar de medio ambiente y migraciones, separamos habitualmente dos procesos distintos: por un lado los procesos progresivos de larga duración, como la desertificación y el aumento del nivel del mar; y por el otro los eventos repentinos, como huracanes, erupciones volcánicas, inundaciones, sequía, sismos, tornados, incendios forestales, deslizamientos de terreno y tormentas.

América Central y del Norte es una región expuesta a ambos tipos de fenómenos. Según datos del Centro de Seguimiento del Desplazamiento Interno, se estima que 4.476.000 personas fueron desplazadas internamente por desastres naturales en el continente americano en 2017. La temporada de huracanes de 2017 fue el primer factor de desplazamiento por causas ambientales, seguido por las consecuencias de incendios forestales en América del Norte, el sismo sufrido en México y las inundaciones en varios países en la región. Pese a que los movimientos ligados al medio ambiente se desarrollan principalmente dentro de los países afectados, algunos eventos han provocado flujos internacionales, como el terremoto registrado en Haití en 2010 que supuso la admisión de 200.000 desplazados haitianos en República Dominicana según la Iniciativa Nansen. Las poblaciones desplazadas por desastres se encuentran a menudo en situación de vulnerabilidad y necesitan mecanismos de protección.

Fenómenos de larga duración ligados al cambio climático tienen tendencia a degradar la capacidad de resiliencia de las poblaciones de la región, especialmente en zonas rurales y costeras. Así, el aumento del nivel del mar, la variabilidad de las lluvias y los episodios de sequía, la desertificación y la degradación del suelo afectan los medios de subsistencia de las comunidades. Combinados a factores sociales, económicos y culturales, los cambios en el clima y el medio ambiente fomentan las migraciones.

La zona del Corredor Seco de América Central se ve afectada por procesos de sequía y desertificación que afectan a la producción alimentaria, y favorecen procesos migratorios, como lo mostró un estudio realizado por el BID, el FIDA, la OIM, la OEA y el PMA. La sequía actual declarada en El Salvador afecta a regiones que han recientemente sufrido episodios similares. La inseguridad alimentaria creada por la sequía podría manifestarse en movimientos de población, tanto dentro de las fronteras del país como hacia el extranjero.

Los países de la región han tomado la iniciativa y han desarrollado acciones para proteger a los y las migrantes por motivos ambientales. Por ejemplo, visas con carácter humanitario fueron otorgados a ciudadanos haitianos después del sismo de 2010 en varios países mientras que en otros se regularizó la situación de migrantes haitianos ya residentes. Sigue, sin embargo, siendo prioritario reforzar la resiliencia de las comunidades vulnerables a los desastres, así como proteger a las poblaciones que recurren a la migración para evitar las consecuencias del cambio climático. La incorporación de medidas relativas a las migraciones por motivos ambientales en el borrador final del Pacto Mundial sobre Migraciones permiten esperar grandes avances en esta temática durante los próximos años.

 

 

   Sobre el autor:

Pablo Escribano es el Especialista Temático Regional en Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático en la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Se ha desempeñado en varios puestos dentro de la OIM tanto en la Sede de Ginebra como en las Oficinas Regionales basadas en Bruselas y Dakar. Cuenta con una Maestría en Ciencias Políticas y una Maestría en Historia del Instituto de Estudios Políticos de París.

 


Tráfico de migrantes, trata de personas, trata de blancas, ¿cuál es la diferencia?

Tráfico de migrantes, trata de personas, trata de blancas, ¿cuál es la diferencia?
Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Autor Invitado

Tráfico de migrantes, trata de personas e incluso trata de blancas: a menudo escuchamos estas expresiones siendo utilizadas como sinónimos, cuando en realidad guardan significados bien diferentes. Empecemos por eliminar uno, la “trata de blancas”.

El término “trata de blancas” es usado en diferentes momentos de la historia, pero se encuentra totalmente desactualizado, pues solo hace referencia a la explotación sexual de “mujeres de piel blanca”. El problema de utilizar esta expresión es que puede dar a entender que solo las mujeres con ciertas características pueden ser víctimas de trata (un concepto racista), y que el único fin de la trata es la explotación sexual, cuando la realidad es mucho más amplia. Esto nos lleva al segundo y correcto concepto, la “trata de personas”.

La “trata de personas” son todas aquellas formas de explotación para el beneficio de un tercero, como la servidumbre por deudas, el trabajo infantil, el trabajo forzado, el matrimonio forzado, la mendicidad forzada y la extracción de órganos. En la ley internacional se deja incluso un poco abierto el término según el contexto, pues periódicamente aparecen nuevas formas en las que una persona o grupo de personas fuerza a otra a realizar acciones contra su voluntad para lograr algún beneficio. Se trata de una forma de esclavitud moderna y puede ocurrir tanto a lo interno de un país como internacionalmente.

De acuerdo con el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, hay tres elementos que se tienen que cumplir para caracterizar un crimen como de trata de personas:

  • La acción: Es decir, que el crimen sea realizado por redes organizadas, aunque no sean grandes, donde se evidencia que se realizaron acciones con la intención de facilitar la explotación de otra persona, como captarla, enviarla o recibirla.
  • Los medios: Los medios es el cómo los criminales logran realizar la trata, por ejemplo, a través de engaños y mentiras, fuerza, violencia, abuso de la vulnerabilidad de la otra persona, etc.
  • La explotación: Que es propiamente el abuso de otra persona en beneficio de un tercero.

Cada uno de estos tres elementos está compuesto de muchas posibles acciones, pero con que se realice una acción de cada elemento, estamos frente a un caso de trata de personas.

Finalmente está el término “tráfico ilícito de migrantes”, el cual se refiere a apoyar el traspaso ilegal de una frontera, como lo hacen por ejemplo los coyotes. La gran diferencia entre “tráfico” y “trata” radica en que el tráfico atenta contra las leyes del Estado al que se ingresa irregularmente, mientras que la trata atenta contra los derechos humanos de una persona. El delito de tráfico de migrantes se caracteriza por:

  • La facilitación de la entrada ilegal de una persona a otro país.
  • La creación o suministro de un documento de identidad o pasaporte falso.
  • La habilitación, por medios ilegales, de la estadía permanente de un no-nacional o no-residente.

Es claro que ambas acciones, el tráfico y la trata, están a menudo relacionadas, pues el tráfico coloca a las personas en situaciones de vulnerabilidad que pueden desencadenar un proceso de trata de personas. El hecho de que ambos delitos estén incluidos dentro de Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (también conocido como Convención o Protocolo de Palermo), también puede generar confusión y llevar a creer que son lo mismo, pero no lo son.

Para conocer más sobre los peligros y características del delito de trata de personas, recomendamos visitar la campaña IOMX.