5 propuestas para fortalecer la gobernanza sobre flujos de migrantes extrarregionales

Durante los últimos dos años, la discusión sobre flujos migratorios ha estado muy presente. Sin embargo, los flujos migratorios que provienen de otros continentes, así como del Caribe y Sudamérica, y  que recorren Mesoamérica no son nuevos. Aun así, es claro que estos han aumentado notablemente y los países centroamericanos han hecho un gran esfuerzo por atender y adaptarse a esta realidad.

La gobernanza de  flujos migratorios implica proveer asistencia directa a los migrantes y favorecer su protección; prevenir y combatir el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas; y promover el desarrollo de modelos de gobernanza migratoria que se adapten a las necesidades y realidades actuales para la adecuada atención de personas migrantes.

¿Cuáles son los retos?

  • Naturaleza mixta de los migrantes irregulares: viajan hombres adultos, mujeres, niños y niñas (acompañados y no acompañados), y personas de más de 20 nacionalidades. Entre ellos pueden haber víctimas de trata, personas en búsqueda de asilo, apátridas y refugiados.
  • Dificultades de comunicación: no suelen hablar español, y difícilmente cuentan con traductores, carecen de redes de apoyo y de representaciones diplomáticas.
  • Falta de información clara y precisa de la identidad y las dinámicas de estos migrantes irregulares.
  • Falta de planes para atender las necesidades básicas y para proporcionar soluciones duraderas
  • Territorios muy extensos: el trayecto que recorren es muy amplio y de difícil acceso, lo cual limita la asistencia que se les pueda proveer.
  • Limitaciones para regularizar su situación migratoria.
  • Debilidades en el manejo de fronteras.
  • Falta de coordinación entre los países para proveer de asistencia y protección a los migrantes.

La OIM elaboro el “Plan para fortalecer la gobernanza de los flujos de personas migrantes extrarregionales en Mesoamérica” que busca dar respuesta a estos retos, proporcionando, prioritariamente, respuestas de protección y asistencia a las personas migrantes que así lo requieran. Lo anterior con el fin de salvaguardar su vida, integridad y dignidad, así como favorecer su migración regular, prevenir y combatir el tráfico ilícito y la trata de personas y prevenir los riesgos que  implica la migración irregular en la región.

5 propuestas que surgen de este plan son:

  1. Desarrollar planes de atención de emergencia dirigidos a la cobertura de las necesidades básicas de los migrantes.
  2. Crear un sistema de información para el registro y detección de las necesidades de protección y asistencia de migrantes que a su vez permita el desarrollo de políticas públicas.
  3. Asesorar legalmente y suministrar información a los migrantes sobre todas sus opciones migratorias para que puedan tomar decisiones informadas.
  4. Fortalecer la generación y desarrollo de alternativas migratorias distintas a la detención.
  5. Generación de soluciones duraderas que permitan que estas personas regularicen su situación migratoria y puedan insertarse en el mercado laboral en los países de tránsito y/o destino.

La OIM, en su calidad de principal organización internacional para las migraciones, continuará trabajando con sus asociados de la comunidad internacional para poder encarar los desafíos que conlleva gestionar estos flujos migratorios, desde el principio de que las migraciones, en forma ordenada y en condiciones humanas, benefician a las personas migrantes y a las sociedades.

 

 

Sobre la autora:

Gabriela Rodríguez César es Asistente del Oficial Regional de Enlace y Políticas de la OIM. Licenciada en psicología de la Universidad Metropolitana (Venezuela) y cuenta con una maestría en Estudios de Género y Construcción de la Paz de la UPEACE. Ha laborado en la Asociación Civil Construyendo Futuros (Venezuela) en la generación, desarrollo y coordinación de proyectos comunitarios dirigidos a poblaciones en riesgo con énfasis en  educación sexual integral. Twitter: @kapa1983


7 recomendaciones para promover la inclusión de las personas migrantes en las comunidades receptoras a través de actividades sociales y culturales.

Categoria: Pacto Mundial sobre Migración
Autor: Carlos Escobar

La promoción de actividades sociales y culturales como mecanismo para fomentar la interacción entre personas migrantes y comunidades receptoras con el objetivo de avanzar en la construcción de sociedades más justas y pacíficas, es en la actualidad una temática de especial interés dentro de los estudios, políticas y programas sobre inclusión[i] migrante y cohesión social[ii].

Tomando como referencia la Teoría de Contacto Intergrupal (IGCT por sus siglas en inglés), diferentes investigaciones sostienen que la interacción de personas de lugares y contextos diferentes, bajo las circunstancias correctas, favorece la confianza y el cambio de percepciones xenófobas o discriminatorias. De esta manera, acuerdos intergubernamentales[iii] como el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, han integrado esta perspectiva dentro de su cuerpo teórico y conceptual. En particular, el objetivo 16 “Empoderar a los migrantes y las sociedades para lograr la plena inclusión y la cohesión social”, plantea la necesidad de crear centros o programas comunitarios a nivel local para facilitar la participación de las personas migrantes en la sociedad receptora procurando que migrantes, miembros de la comunidad, organizaciones de la diáspora,  asociaciones de migrantes y autoridades locales, participen en el diálogo intercultural, el intercambio de experiencias, los programas de mentoría y la creación de vínculos empresariales que mejoren los resultados de la integración y fomenten el respeto mutuo.

A partir del análisis y revisión de distintas investigaciones, la OIM, en su publicación
The Power of Contact: Designing, Facilitating and Evaluating Social Mixing Activities to Strengthen Migrant Integration and Social Cohesion Between Migrants and Local Communities - A Review of Lessons Learned, propone una serie de recomendaciones, basadas en evidencia empírica, para incentivar la participación de las personas migrantes y las comunidades receptoras en actividades sociales y culturales.

1). Diversión y orientación hacia objetivos

Diseñar e incorporar actividades divertidas y emocionantes conduce a un ambiente más ligero y acogedor para que la gente se conozca, interactúe y cree vínculos sociales. Al mismo tiempo, establecer objetivos comunes, que ninguno de los grupos pueda alcanzar sin la participación del otro (interdependencia cooperativa), hace que las actividades sean más atractivas y participativas.

2). Apreciación mutua

Las personas participantes deben comprender, reconocer y apreciar la cultura, tradiciones e historia, como parte del proceso para salvar las diferencias, maximizando los puntos fuertes de cada uno e identificando aquellos que tienen en común. Es importante que todos los individuos estén en la capacidad de identificar cómo sus contribuciones pueden llegar a tener un impacto positivo en la consecución de los objetivos comunes.

3). Propiedad compartida

La participación de las personas migrantes y de las comunidades locales en todas las fases de las actividades aumentará su participación. Esta apropiación les empodera, eleva su autoestima y abre nuevas oportunidades de responsabilidad y compromiso.

4). Reflexión guiada

Los diálogos y actividades que permiten un cierto grado de reflexión ayudan a crear un ambiente que se percibe como de confianza, amistoso y cálido. Procesar la información y compartir historias personales y sensibles, que pueden evocar recuerdos, son de suma importancia en la medida que estén guiadas y acompañadas cuidadosamente por los (as) facilitadores o los miembros del proyecto.

5). Supervisión y facilitación de confianza

Aquellas personas responsables de las interacciones del grupo, como líderes de equipo, facilitadores, personal de proyectos o planificadores de eventos, deben desempeñar un papel activo en pro de la igualdad dentro las relaciones intergrupales y crear un ambiente inclusivo para todos y todas. Este esfuerzo deliberado es crucial para superar la tendencia natural de las personas participantes a agruparse en función de sus características y estatus más destacados.

6). Intervención sostenida y regular

No hace falta decir que cuanto más frecuente, prolongada e intensiva la participación, mejor será la actitud de cada individuo hacia los demás. Esto significa adoptar un enfoque que replantee el papel de las personas participantes, que a su vez definirán las necesidades de sus comunidades y, finalmente, tomarán parte en el diseño y organización de las intervenciones adecuadas.

7). Apoyo institucional y asociación

El apoyo de instituciones como gobiernos locales, medios de comunicación, agencias gubernamentales y organizaciones intermediarias, es fundamental para promover y facilitar los esfuerzos constructivos para fortalecer las relaciones intergrupales. La coordinación de estas instituciones crea un sistema que puede proporcionar recursos e incentivos para promover y fortalecer y fortalecer las relaciones intergrupales.

Las actividades sociales y culturales, entendidas como una estrategia de intervención programática para facilitar la inclusión de las personas migrantes en las comunidades receptoras, resultan importantes en la medida que ofrecen espacios de interacción no institucionales, en donde a través del contacto humano espontáneo, se construyen vínculos sociales basados en experiencias, historias, emociones y trayectorias de vida de las personas participantes. Esto facilita la generación de confianza entre los individuos, mayores grados de cohesión social y por supuesto, una convivencia pacífica en las comunidades, entendida esta no sólo como la ausencia de conflictos, sino también, como un proceso positivo, dinámico y participativo en el que se promueve el diálogo y se solucionan los conflictos en un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos, a través de la aceptación de las diferencias, la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás. (ONU, 2021).


[i] La inclusión entraña un proceso de adaptación mutua de los migrantes y las comunidades de acogida. El grado de inclusión de los migrantes depende de cada persona en particular y del contexto en que tiene lugar la adaptación. Entre los factores que influyen en el proceso de inclusión de los migrantes figuran sus características demográficas y personales (como la edad, el género, el nivel de instrucción y el conocimiento del idioma), las redes sociales, y la agencia o capacidad de actuación de cada uno (Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2020, pág., 204).

[ii] En términos generales, la cohesión social puede definirse a través de las nociones de "solidaridad", "unión", "tolerancia" y "coexistencia armoniosa ". No está necesariamente relacionada con la migración y los inmigrantes, sino que se trata más bien de los lazos que unen a una comunidad a través de la confianza y las normas sociales comunes (Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2020, pág., 202).

[iii] La Agenda 2030 también habla de la necesidad de trabajar en la inclusión de las personas migrantes, pero desde una perspectiva jurídica y de participación política, más específicamente en su Objetivo 16: Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas, en sus metas 16.9 y 16.7.