4 acciones claves para proteger y asistir a migrantes en condición de vulnerabilidad

 

Mesoamérica constituye uno de los corredores migratorios más importantes del mundo. Desde, hacia y a través de esta región, miles de personas migran cada año y en su mayoría se movilizan por la esperanza de un nuevo mañana indiferentemente de sus orígenes y destinos. Son mujeres, hombres, niños, niñas y jóvenes que buscan nuevas y mejores oportunidades, muchas veces en condición de vulnerabilidad.

 El panorama  de la migración irregular en los últimos años ha sido marcado por un incremento sustancial de las situaciones de riesgo que pueden enfrentar las personas que migran de esa forma, haciéndolas más vulnerables. Solo en el 2016, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reporta 716 personas migrantes desaparecidas en América Latina y el Caribe, de ellas 610 en Centroamérica y en la frontera entre Estados Unidos y México. 

Tras cumplir siete años de trabajo continuo en la región, desde el Programa Mesoamérica de la OIM hemos aprendido que la protección y asistencia a personas migrantes vulnerables puede ser más efectiva si el enfoque de atención abarca al menos cuatro acciones estratégicas integrales:

  1. Fortalecer la capacidad de los gobiernos y la sociedad civil para gestionar de manera integral la migración y responder a las necesidades de las personas migrantes más vulnerables.  Este, sin duda, es el componente más importante y esencial de este proceso. No se pueden garantizar los derechos humanos de las personas migrantes sin un claro compromiso y sensibilidad por parte de las autoridades locales y de las organizaciones que desde la sociedad civil brindan apoyo y soporte a las personas en tránsito por la región. El programa cuenta con una amplia gama de herramientas técnicas como cursos de capacitación presencial y virtual, manuales y procedimientos que facilitan a las autoridades mejorar sus capacidades en estas áreas.
  2. Coordinar esfuerzos entre gobiernos para facilitar la gobernanza en las migraciones.  Aunque los países de Mesoamérica enfrentan desafíos comunes, no siempre es fácil encontrar espacios para integrar conocimientos y proponer abordajes conjuntos de atención a las personas migrantes, en particular a aquellas más vulnerables. Realizar encuentros bilaterales en las zonas fronterizas de mayor riesgo, incentivando la participación de autoridades centrales y locales y  el desarrollo de redes inter-institucionales regionales y binacionales, es clave para fortalecer la gobernanza de los procesos migratorios que finalmente no conocen fronteras. La generación de protocolos comunes de abordaje a temáticas especializadas, como es el abordaje de la población migrante infantil, son esfuerzos que deben replicarse de manera permanente para asegurar una mejor gestión del proceso migratorio.
  3. Sensibilizar y hacer partícipes a las comunidades de origen, tránsito y destino. De esta forma, ellas mismas pueden ser las que identifiquen y compartan sobre los riesgos de una migración irregular. Hablar de historias reales, contar desde el arte los riesgos asociados con la migración irregular y motivar la reflexión a partir de espacios de interacción directa son formas de generar un mensaje preventivo e e informativo sobre los derechos de los migrantes.  A través del arte, la creación colectiva, el debate y espacios públicos de expresión es posible generar una amplia reflexión sobre temas migratorios, contribuyendo a colocar en las agendas locales y nacionales la necesidad de reducir los riesgos asociados a la migración irregular, así como de proveer información clara y segura sobre los derechos de los migrantes y los servicios de asistencia disponibles.
  4. Hacer esfuerzos para que los jóvenes puedan conocer los beneficios de la migración y los riesgos de migrar irregulamente.  Es importante encontrar nuevas estrategias que permitan incluir en la agenda nacional de la juventud el tema migratorio y contrarrestar el enfoque adulto céntrico que puede prevalecer en varios debates sobre la migración. Las personas jóvenes que deciden migrar deben estar más conscientes de los riesgos de la migración irregular y de cómo migrar de manera regular.

La OIM ha reiterado en múltiples ocasiones que la migración no solo es inevitable, sino necesaria y deseable; ¡la migración es un derecho! La situación demanda, sin lugar a dudas, estrategias de atención y abordaje que aseguren ante todo la dignidad y el respeto a los derechos humanos de quienes se desplazan de un sitio a otro, promoviendo opciones para la migración segura, regular y ordenada.

Para conocer más sobre el Programa Mesoamérica puede descargar aquí su memoria anual del 2016.  

 

Sobre la autora:

Sandra Ramírez es Oficial de Comunicación de la OIM en Costa Rica y responsable de divulgación del Programa Mesoamérica. Es periodista y cuenta con una maestría en Comunicación de Masas. Ha laborado para organismos internacionales como PNUD, BID, Banco Mundial y Unión Europea, entre otros; como asesora estratégica en comunicación en proyectos e iniciativas de desarrollo en América Latina en los últimos 25 años.


La extorsión que expulsa a las personas migrantes del Triángulo Norte de Centroamérica

La extorsión que expulsa a las personas migrantes del Triángulo Norte de Centroamérica
Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Autor Invitado

En muchos casos de desplazamiento forzado se habla de la extorsión como uno de los principales detonantes, sin embargo esta acción se suma a un ciclo de violencia donde es difícil marcar la razón última de salida de una país: violencia sexual, asesinatos, etc.

Aunque su definición varía dependiendo de la legislación, la extorsión se entiende como las amenazas, intimidación y otros actos violentos para conseguir acciones o bienes de otra persona contra su voluntad, indicó la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe REDLAC en un boletín dedicado a explorar este tema y que servirá de insumo para este blog.

En el contexto de la migración, el secuestro y la extorsión pueden ir de la mano, pues los traficantes extorsionan a las personas migrantes exigiéndoles dinero bajo la amenaza de secuestrar a sus familiares. De igual manera ocurre en la vía contraria: los parientes de personas migrantes que ya se encuentran en otro país son extorsionadas por traficantes, reclamándoles dinero para no hacer daño al familiar que migró. Esto deriva muchas veces en motivo de persecución.

En Guatemala, Honduras y El Salvador, las graves condiciones de inseguridad ciudadana alimentadas por el narcotráfico y la corrupción han posicionado a la región como una de las más violentas del planeta según Amnistía Internacional. En este contexto, la extorsión exigiendo pagos a mercados y comercios pequeños se vuelve habitual en territorios controlados por pandillas, aunque dependiendo del país puede haber un alto porcentaje de extorsión a residencias, como en Guatemala, donde este rubro acapara el 55% de las denuncias por extorsión.

También existe un impacto diferenciado entre el tipo de extorsiones que perciben hombres, mujeres, niños y población LGBTIQ+. En ese sentido las extorsiones para el pago de dinero por parte de mujeres son muchas veces aunadas con la amenaza de violencia sexual, y los cuerpos de las mismas, así como de adolescentes y niñas, son utilizados como territorios de venganza y control, indica el mismo boletín de REDLAC. En el caso de los niños, el reclutamiento de estos para convertirles en cobradores de renta y otras funciones va en aumento.

Las personas migrantes se ven a menudo extorsionadas también por personas que no forman parte de grupos criminales, pero que aprovechan su situación de vulnerabilidad para obtener beneficios: extorsión para cruzar por terrenos privados en vez de por rutas con bandas delictivas, o transportistas que piden dinero para no entregarles a las autoridades sin son migrantes irregulares. Esta misma situación se ha reportado con empleadores que, al momento de llegar la fecha de pago, amenazan a los trabajadores migrantes con denunciarlos.

No existen actualmente números sobre la cantidad de personas desplazadas u obligadas a migrar debido a las extorsiones en el norte de Centroamérica, pues se enmarca en un clima generalizado de violencia; sin embargo, algunas organizaciones ubican este delito como una de las principales razones de expulsión de zonas o incluso del país.

 

Extorsión durante la pandemia

En el boletín de la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe REDLAC sobre la extorsión como un detonante del desplazamiento interno y la migración forzada en le norte de Centroamérica y México se indicaron también algunos puntos relevantes sobre cómo operan las extorsiones en el contexto de la COVID-19:

  • En El Salvador, la COVID-19 ha afectado los ingresos de las pandillas, sin embargo no han perdido el control de los territorios donde se encuentran. Algunas pandillas han establecido controles para que personas de cada familia realicen las compras de comida; esto por temor a que algún miembro de la pandilla se enferme y no pueda acceder a atención médica.
  • En Honduras, la paralización de los sectores de transporte y comercio informal (víctimas comunes de las extorsiones) debido a la pandemia ha implicado una disminución en las extorsiones. Sin embargo se han reportado amenazas de cobros retroactivos una vez se retome el comercio; cobros casa por casa; “peajes” por parte de las pandillas en carreteras y estafas. Los repartidores de comida son víctimas frecuentes de extorsión al ingresar a las comunidades.
  • En Guatemala las extorsiones tampoco se han detenido, aunque al inicio de la pandemia algunas maras concedieron “indultos”. Sin embargo, organismos nacionales creen que habrá un aumento en otros delitos y que las extorsiones volverán con más fuerza cuando se levanten las medidas restrictivas.
  • Las restricciones de movilidad aumentan el riesgo de que las personas se queden atrapadas en contextos de violencia, dificultando la posibilidad de buscar apoyo en otros territorios y países. A pesar de esto, muchas personas buscan y seguirán buscando opciones de migración irregular, a pesar de los peligros de la pandemia, para alejarse de los contextos de alta violencia y bajos ingresos en los que viven.