Autor Invitado

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Bettrice, al medio, preparándose para una capacitación de la Cruz Roja con voluntarios de Guyana y Montserrat.

Con una serie de recursos diferentes a los que usan los locales, los migrantes se enfrentan a desafíos específicos antes y después de los desastres naturales. Por esto es fundamental tomarlos en cuenta en el proceso de reducción de riesgos y recuperación posteriores a los desastres. Aquí le damos la palabra a una migrante que se encuentra en un lugar muy afectado por una serie de erupciones volcánicas. Aunque se trate de una historia particular que refleja la experiencia personal y la percepción de una sola persona, esta también relata los numerosos problemas a los cuales se enfrentan los migrantes en contextos posteriores a desastres naturales. 

Militares de los EE. UU. ayudan a personas afectadas por el huracán Harvey en Houston, Texas. Foto: 1st Lt. Zachary West/U.S. Air Force 2017

Las imágenes y videos que llegaban desde Texas eran desgarradores. El Huracán Harvey causó estragos en el Estado de la Estrella Solitaria dejando miles de casas abandonadas y cubiertas por el agua. Muchos vehículos quedaron destruidos y varias autopistas inundadas. Los habitantes locales huyeron en busca de seguridad a pie o en botes inflables, pasando por donde el agua llegaba hasta las rodillas o incluso hasta la cintura.

La cantidad de migrantes internacionales en todo el mundo ha pasado en los últimos 15 años de 173 millones que se contabilizaban en el año 2000, a 222 millones en el 2010, y a 244 millones en el 2015. En el escenario migratorio de América Latina y el Caribe (ALC), entre el 2000 y el 2015, el promedio de edad de las personas inmigrantes en ALC bajó 4 años, pasando de 40 a 36 años de edad y convirtiéndose en la región del mundo donde la edad promedio de las personas inmigrantes disminuyó más, es decir, ALC ha estado en los últimos años recibiendo migrantes cada vez más jóvenes.

El asombro tiene la virtud de generar la duda, y ante esta, el método científico actúa para generar conocimiento. Fue el asombro de ver un aumento de los flujos migratorios desde El Salvador, Guatemala y Honduras hacia los Estados Unidos de América lo que generó la duda: ¿existe una relación causal entre inseguridad alimentaria y emigración?

A finales de marzo 2017, la OIM publicó el informe final de un proyecto sobre migración, medio ambiente y cambio climático (MECLEP), el cual concluyó que la migración en muchos casos contribuye a la adaptación al cambio ambiental y climático

Se estima que, actualmente, millones de personas en todo el mundo son víctimas de la trata. Nos resulta casi imposible pensar que cada número es un ser humano y sentimos que es un problema insuperable.  Pero no lo es.  En este Día Mundial contra la Trata de Personas debemos creer que no sólo podemos hacer una pequeña contribución, sino que está en nuestras manos hacer avances significativos para eliminarla.

El tercer miércoles de cada mes el Salón de Aduanas en Paso Canoas, entre la provincia de Puntarenas y Chiriquí, frontera entre Costa Rica y Panamá, es testigo de una escena poco común entre países limítrofes del hemisferio y, sin embargo, determinante para una gestión migratoria integral.

Mesoamérica constituye uno de los corredores migratorios más importantes del mundo. Desde, hacia y a través de esta región, miles de personas migran cada año y en su mayoría se movilizan por la esperanza de un nuevo mañana indiferentemente de sus orígenes y destinos. Son mujeres, hombres, niños, niñas y jóvenes que buscan nuevas y mejores oportunidades, muchas veces en condición de vulnerabilidad.

Para cualquier país contar con información en materia migratoria y de remesas es una herramienta valiosa que puede fortalecer la política exterior y  las políticas públicas, orientar a las instituciones gubernamentales, facilitar la iniciativa privada y de la sociedad civil para la formulación de iniciativas de apoyo a los emigrantes y miembros de sus familias, y proyectos de desarrollo en las comunidades de su origen; y favorecer a los investigadores en general con material para profundizar.

Además de ser importante hablar de migración, resulta indispensable analizar la forma en que la miramos. Cuando volteamos a ver las personas que nos rodean, observamos una diversidad infinita; sin embargo al citar la palabra migrante, lo primero que nos viene a la cabeza es un “hombre, joven, mestizo y heterosexual”. Por ello debemos hacer el ejercicio de romper con la idea de que las migraciones se componen por personas iguales sin tener en cuenta que la misma diversidad de individuos que nos rodea es aquella que también conforma la migración.