Autor Invitado

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Gobernanza Migratoria: Una estrategia de adaptación al cambio climático

Si bien la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 señala que las Partes tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas para mitigar los efectos del cambio climático, la cruda verdad es que los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) sufren sus efectos de manera desproporcionada, a pesar de contribuir menos del 1% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Los desastres debidos a amenazas naturales, muchos de los cuales se ven agravados por el cambio climático y que están aumentando en frecuencia e intensidad, ha tenido como consecuencia un elevado costo humano y económico para el Caribe. En 2017, solo la temporada de huracanes en el Atlántico desplazó a más de 3 millones de personas en un mes.

¿Quiénes migran saben que el viaje es peligroso? ¿por qué lo siguen haciendo?

¿Cómo valoran los migrantes las opciones de migración? ¿Cómo deciden a dónde migrar, cómo migrar, un posible retorno, o incluso no migrar?

El 22 de mayo del 2013, 2300 personas se pusieron de pie en el Festival de Cannes para ovacionar a los intérpretes Brandon López y Karen Martínez, de Guatemala, y al mexicano Rodolfo Domínguez, durante el estreno de La jaula de oro, ópera prima del hispano-mexicano Diego Quemada-DiezEn el centro de la sala, los jóvenes actores no sabían cómo responder a la avalancha de aplausos al haber obtenido el Premio Conjunto a la Mejor Interpretación en la sección Una cierta mirada de Cannes.

Con motivo del Día Internacional de la Persona Migrante (18/12) y del cierre del tercer Festival Internacional de Cine sobre Migración (GMFF por sus siglas en inglés) en el que la OIM proyectó en más de 100 países, documentales, largometrajes y cortometrajes que exploran los temas de la migración y de la movilidad humana; y con el propósito de rescatar el papel de la región en la creación de relatos y discusiones sobre uno de los fenómenos más importantes de nuestros tiempos, les compartimos seis producciones realizadas por mujeres centroamericanas para entender la migración en nuestra región.

Gobernanza en el Caribe

El Caribe ha sido testigo de múltiples olas de migración a lo largo de la historia. A nivel regional, el estancamiento económico, las oportunidades de trabajo limitadas y los desastres naturales como inundaciones, erupciones volcánicas, huracanes y terremotos, han sido importantes detonantes en el Caribe, capaces de causar grandes flujos de migración imprevistos.

MigApp

La recarga informativa y la variedad de fuentes dificulta el acceso a información confiable y pertinente para una persona que migra, lo que puede tener resultados peligrosos para quien se traslada a otro país.

La entrada previa del blog presentó de forma breve los 4 principios rectores de la Convención de los Derechos del Niño y la importancia de su aplicación en contextos migratorios. Este artículo se enfoca en ofrecer recomendaciones prácticas para la protección de niñez migrante.

Foto: OIM/ Rafael Rodríguez

La niñez migrante representa un porcentaje significativo de la población migrante a nivel mundial. De acuerdo con datos de UNICEF, 1 de cada 8 personas migrantes es menor de edad (2016). Asimismo, en 2015 se calculaba que 1 de cada 70 niñas y niños vivían fueran de su país de nacimiento, para un total de 31 millones de niñas y niños viviendo en el exterior. De esta suma, unos 10 millones corresponden a niñez migrante y 17 millones a niñez desplazada por conflictos internos y violencia (UNICEF, 2017).

En la gestión eficiente de los procesos de retorno, el municipio salvadoreño de Zacatecoluca demuestra que, con una estrategia focalizada los gobiernos locales pueden promover la reintegración integral de las personas retornadas y abordar las múltiples causas de la migración.

 

El flujo migratorio de personas venezolanas es uno de los más dinámicos en las Américas.  Para 2018, OIM estimaba que existían alrededor de 2.3 millones de venezolanos viviendo en el extranjero y que cerca de un 90% de ellos se encuentra residiendo en otros países de Sudamérica. Más de 1.6 millones de estas personas abandonaron Venezuela desde el 2015.